La decisión sepulta las mesas técnicas sectoriales que ya se encontraban suspendidas a la espera de una concertación. De la Espriella justificó la medida argumentando que no tolerará una transición con un gobierno que cuestiona los resultados de las urnas. “Yo no podía permitir que el empalme siguiera adelante con un gobierno que no reconoce el triunfo claro de este proyecto político y ciudadano”, sentenció de forma tajante.
A un mes de la posesión del 7 de agosto, el gabinete entrante recopilará la información estatal mediante “medios alternativos”. El mandatario electo advirtió que una vez asuma el poder ejecutivo auditará a fondo los reportes oficiales. “Ya no podrán seguir mintiendo ni maquillando la información porque ya seremos gobierno y tendremos acceso a todo. Vamos a organizar la casa y vamos a depurar lo que hay”, aseguró.
Esta parálisis institucional se da en medio de un fuerte cruce de acusaciones mutuas que desafía los parámetros legales de entrega de cuentas del Estado. De la Espriella concluyó que la revisión de los proyectos municipales y departamentales se hará bajo criterios de estricta viabilidad financiera, advirtiendo que su gestión no basará las promesas regionales en datos falsos.
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