Después de una emergencia, recuperar lo perdido toma tiempo, pero sentirse acompañado también ayuda a comenzar de nuevo. Con esa convicción, la Compañía Energética del Occidente, CEO, se unió a entidades como la Cruz Roja, para así aportar su buena energía y desplegar la solidaridad con las familias afectadas por el terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto.
Y es que es el terremoto de magnitud 7,4, que ocurrió en la mañana del 10 de agosto de 2026 en el occidente del país, con epicentro en las proximidades de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, causó una tragedia, pero no por ello la vida de detiene, y ahora, con esperanza, empresas y organismos humanitarios trabajan de forma unidad para ayudar a las familias afectadas.
Las consecuencias fueron de gran magnitud: Pereira registró algunos de los daños más graves, con edificaciones colapsadas y prolongadas operaciones de rescate, mientras que Cali, Manizales, Armenia y Quibdó también reportaron afectaciones importantes.
Ante la dimensión de la tragedia, las autoridades activaron medidas extraordinarias para atender a las poblaciones damnificadas, habilitar albergues y coordinar las labores de búsqueda y asistencia humanitaria. En ese contexto, la solidaridad de empresas, organizaciones y ciudadanos se convirtió en un motor clave de la respuesta.
Y es que más allá de su labor en la prestación del servicio de energía en el departamento del Cauca, CEO, puso a disposición su capacidad logística, sus vehículos y el compromiso de su equipo humano para contribuir a que las ayudas llegaran a quienes más las necesitan.
En articulación con la Cruz Roja Colombiana, seccional Cauca, y un grupo de empresas de la región, la Compañía se sumó a una iniciativa solidaria orientada a recaudar y distribuir ayudas humanitarias para las comunidades damnificadas. El resultado fue contundente: 8,5 toneladas de alimentos, equipos de aseo y alimento para animales de compañía, además de 77 bultos de cemento, equivalentes a 3.850 kilogramos, destinados a apoyar a las familias que hoy inician el proceso de recuperar sus hogares.
El impacto de la jornada fue reconocido por quienes lideran la respuesta humanitaria en el terreno. Alejandro Solarte, coordinador de grupo de apoyo de la Cruz Roja, expresó su gratitud ante el llamado a ayudar.
“Queremos agradecer a los voluntarios de la seccional Cauca y al grupo de empresas por estas donaciones de alimentos, materiales de construcción, kits de aseo y agua, que serán distribuidas entre las personas que realmente lo necesitan. Muchas gracias por apoyarnos”, agregó Alejandro Solarte.
Su testimonio refleja el propósito de una jornada que fue posible gracias a la unión de voluntades y al compromiso de diferentes organizaciones que decidieron poner sus capacidades al servicio de las comunidades afectadas.
Para Isabel Cristina Tobar, jefe de Sostenibilidad de CEO, esta iniciativa trasciende el plano operativo y expresa la identidad más profunda de la organización:
“En momentos como este entendemos que nuestro compromiso con las comunidades va mucho más allá de prestar un servicio. Somos parte de un país que hoy necesita solidaridad, empatía y capacidad para trabajar juntos. Quisimos poner a disposición lo que tenemos: nuestros vehículos, nuestra logística y, sobre todo, la voluntad de nuestra gente para ayudar a que estas familias puedan comenzar a levantarse nuevamente”, agregó Isabel Cristina Tobar.
Esta iniciativa deja una certeza: detrás de cada ayuda hay una familia que necesita volver a empezar, y detrás de cada organización que se suma existe la posibilidad de hacer que ese resurgir materia y espiritual sea con toda la fuerza necesaria para dejar atrás este capítulo de la historial nacional.