Un nuevo atentado volvió a sembrar el pánico en el municipio de Nóvita. Pasadas las 10:30 de la mañana de este miércoles, la estación de Policía de la localidad fue atacada con drones cargados de explosivos, en una acción atribuida preliminarmente a miembros del ELN.

El coronel Edwin Uriel Cárdenas León, comandante de la Decimoquinta Brigada del Ejército Nacional, confirmó que sobre las instalaciones policiales cayeron seis granadas lanzadas desde el aire. Por fortuna, una tropa del Batallón Julio Londoño patrullaba la zona justo en ese momento y reaccionó de inmediato con sus armas de dotación. La rápida respuesta de los uniformados evitó una tragedia mayor, dejando un balance final sin muertos ni heridos.

Este hostigamiento es el segundo atentado directo contra las autoridades en Chocó en menos de 24 horas, lo que deja al descubierto cómo los grupos ilegales están recurriendo cada vez más al uso de tecnología para atacar a la Fuerza Pública y amedrentar a la población civil.

El ataque en Nóvita no es un hecho aislado, sino la cara más visible de una crisis humanitaria que no cede. Según el último informe de la Defensoría del Pueblo, entre enero y agosto de 2026 se han registrado 111 episodios de desplazamiento forzado en el país, los cuales dejan ya 23.931 personas fuera de sus hogares. Aunque en 2025 hubo más víctimas por la fuerte crisis del Catatumbo, este año el número de eventos violentos aumentó de forma preocupante.

El departamento del Cauca encabeza la lista de afectados con más de 6.700 víctimas, seguido por Norte de Santander (4.350), Antioquia (3.150), Nariño (2.550) y Magdalena (1.900). Como suele ocurrir en este tipo de confrontaciones, las comunidades étnicas son las que se llevan la peor parte: en lo que va del año, los desplazamientos masivos han golpeado directamente a 20 comunidades afrodescendientes y 20 pueblos indígenas.

A la par con las bombas y las amenazas, el encierro forzado sigue siendo el drama diario de miles de familias. La Defensoría reportó 63 eventos de confinamiento en los primeros ocho meses del año, que tienen a 80.369 personas atrapadas en sus propios territorios sin poder moverse con libertad.

Según la Defensoría del Pueblo entre enero y mayo 68.347 fueron víctimas de desplazamiento forzado en Catatumbo. | Foto: Colprensa

En este apartado, Chocó es la región más castigada de Colombia, con 15.641 personas confinadas. Le siguen Cauca (13.350), Putumayo (12.646), Caquetá (11.651) y Bolívar (6.593). Detrás de estas cifras están las disputas a sangre y fuego que sostienen el ELN, las disidencias de las FARC, el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra, una guerra por el control territorial que hoy utiliza desde campos minados hasta drones con explosivos.

Con información de Colprensa.