El volcán Puracé, en la cadena volcánica Los Coconucos y ubicado a 27 kilómetros de Popayán, regresó este martes al estado de alerta Amarilla tras ocho semanas en alerta Naranja, informó el Servicio Geológico Colombiano (SGC).

La decisión se basa en el análisis integral de los parámetros que monitorean el comportamiento del sistema volcánico y en una tendencia sostenida hacia la estabilidad observada en los últimos diez días, según el organismo técnico encargado de la vigilancia.

Durante agosto, el Puracé alcanzó valores históricos en varios indicadores instrumentales: columnas de ceniza que superaron los 3.400 metros sobre la cima, temperaturas de emisiones estimadas en torno a 140 °C, picos de emisión de dióxido de azufre (SO₂) de hasta 4.200 toneladas por día y concentraciones de dióxido de carbono (CO₂) en suelos que llegaron a 688 partes por millón, Según informó el SGC.

Esos registros, junto con deformaciones persistentes del terreno en el sector entre los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, motivaron el cambio a alerta Naranja el 1 de agosto, cuando la probabilidad de episodios eruptivos de mayor magnitud se consideró elevada.

El SGC explica que, desde mediados de septiembre, varios de esos parámetros han mostrado una disminución sostenida. En particular, desde el 15 de septiembre se registró una caída en la frecuencia y energía de las emisiones de ceniza; la sismicidad vinculada al movimiento de fluidos, que había aumentado desde el 20 de julio, también ha disminuido; y las anomalías térmicas en el cráter han presentado baja energía durante el mes.

Además, las mediciones de gases volcánicos no han mostrado incrementos significativos ni cambios abruptos en las emisiones de SO₂ o CO₂, y la deformación superficial del volcán mantiene tasas similares a las previas al ascenso a alerta Naranja.

SGC advierte: Amarilla no significa inactividad total del Puracé | Foto: El País

“Para establecer el estado de alerta analizamos de manera conjunta y permanente diferentes indicadores del comportamiento del volcán. En las últimas semanas hemos observado una disminución en la sismicidad, las emisiones de ceniza, las anomalías térmicas y algunos de los gases volcánicos, lo que nos permite identificar una tendencia hacia una mayor estabilidad del sistema”, afirmó Cristian Santacoloma, coordinador del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán (OVSPO).

El retorno a alerta Amarilla no implica que el volcán haya dejado de estar activo. Este nivel indica que persisten cambios respecto al comportamiento de base y que pueden presentarse sismos, emisiones de ceniza de alcance restringido, variaciones en la desgasificación y anomalías térmicas de baja energía.

Por ello, las autoridades mantienen la vigilancia permanente y advierten que el estado de alerta podría modificarse nuevamente si se registran cambios relevantes en la actividad.