La comunidad académica y civil de Colombia despide a Francisco Piedrahita Plata (1945-2026), un hombre cuya existencia estuvo guiada por la convicción de que la educación es la herramienta más poderosa para la transformación social. Su fallecimiento, ocurrido la noche del 1 de abril, cierra un capítulo fundamental en la historia de la educación superior del suroccidente colombiano.
Esteban Piedrahita, su hijo y actual rector de la institución, confirmó la noticia con un emotivo mensaje que detalla los últimos días del líder académico.
“Anoche murió mi adorado papá, tras sufrir un infarto hace 3 semanas cuando regresaba de un viaje de ‘pajareo’ en la remota Hokkaido japonesa, que disfrutó a plenitud”, escribió Esteban en su cuenta de X, compartiendo como homenaje las fotografías de grullas, águilas y búhos que su padre capturó en su última travesía.
Según relató su hijo, solía decir con humor que necesitaba vivir hasta los 120 años para lograr registrar las más de 10.000 especies que habitan el planeta.
Un cuarto de siglo dedicado a la educación
Aunque Francisco Piedrahita Plata era ingeniero de formación, su verdadera vocación fue la educación; lideró la Universidad Icesi durante 25 años, periodo en el cual la institución vivió una etapa sin precedentes de crecimiento institucional y consolidación nacional.
Bajo su rectoría, el centro educativo no solo buscó la excelencia académica, sino que se convirtió en un modelo de inclusión social, permitiendo que miles de graduados y sus familias mejoraran su calidad de vida.
Uno de los hitos más destacados fue su desempeño en el ranking global de universidades elaborado por Times Higher Education, que evalúa cerca de 1.800 instituciones de más de 100 países. En dicha medición, Icesi logró ubicarse como la universidad colombiana mejor posicionada, superando incluso a instituciones tradicionalmente líderes como la Universidad de los Andes y la Universidad Nacional de Colombia.
La institución, a través de un comunicado oficial, expresó su pesar y definió a Piedrahita como un hombre que hizo de la educación su razón de ser. “Despedimos no solo a un líder académico, sino a un esposo, padre, hermano, abuelo y amigo; a un hombre que hizo de la educación su razón de ser porque reconoció su potencial transformador”.
El hombre detrás del académico: un legado de transformación social
Quienes compartieron con él lo recuerdan por su sencillez, su buen humor y su curiosidad inagotable. Antes de dedicarse de lleno a la academia, trabajó por más de dos décadas en la Organización Carvajal, experiencia que le otorgó una visión única para conectar el mundo empresarial con el desarrollo social.
“Fue un educador y un ser humano excepcional. Transformó la ICESI en una de las mejores universidades del país. Una mente brillante, acuciosa y detallista. Lo que decía lo hacía”, expresó Francisco José Lloreda, exministro de Educación.
“Pocos como él, era sin duda único en su especie”, afirmó Lloreda, destacando su capacidad de ejecución y su corazón generoso.
Su experiencia le permitió entender la necesidad de vincular la academia con el desarrollo económico y social de Colombia. Creía en una “universidad viva”, un espacio donde las ideas circularan sin temor y se formaran ciudadanos críticos capaces de construir una sociedad más justa.
Tras la pérdida de su hijo, junto a su esposa Claudia fundaron la Fundación Gabriel Piedrahita Uribe. A través de esta iniciativa, formaron a miles de maestros, impactando positivamente la educación de cientos de miles de estudiantes en todo el territorio nacional.
Desde el ámbito gremial y personal, Lina Sinisterra, gerente regional de la Andi y nuera del exrector, compartió una sentida reflexión sobre la faceta más íntima de Piedrahita: “Francisco me deja a mí un legado sobre el amor filial, sobre vínculos y apoyos que trascienden cualquier situación. Me deja a Esteban como un regalo hermoso para seguir construyendo una familia. Su amor por la naturaleza, por los pájaros y por ayudar a otros marcó mi vida y la de mi familia”.
La universidad Icesi destacó que su vida familiar fue ejemplar, involucrándose intensamente en la educación de sus hijos y sobrinos. Además, resaltaron cualidades como su curiosidad, persistencia, solidaridad y un buen humor que dejan una “huella imborrable”.
Su legado permanece hoy en cada profesor, estudiante y colaborador que tocó con su sencillez y coherencia. La comunidad Icesi, su esposa, sus hijos Esteban (actual rector Icesi) y Vicente, y toda su familia, lo despiden con el compromiso de seguir trabajando por una educación de calidad e incluyente en su honor.