Emcali se convertirá en generador de energía y se prepara para ser competidor regional, nacional e incluso internacional. Así lo confirmó a El País el gerente general de la entidad, Roger Mina, quien además habló sobre cómo está afrontando la ciudad el fenómeno de El Niño y cómo los proyectos energéticos significarán desarrollo económico y social tanto para Cali como para el Valle.

Gerente, ¿en qué punto de El Niño estamos en Cali?

Estamos atravesando un fenómeno climático global que se conoce como el fenómeno de El Niño, que, para que entendamos un poco, lo origina el calentamiento de las aguas del océano Pacífico y ese calentamiento altera totalmente el clima no solamente de su América, sino el clima de varios continentes.

En algunos continentes ocasiona La Niña, en otros ocasiona El Niño. Este fenómeno usualmente se presentaba cada cuatro años, cada cuatrenio, pero estamos teniendo cada vez más incertidumbre en la variación del clima. Entonces, ya no es tan predecible como antes. Este fenómeno no lo declara Colombia, lo declaran instituciones internacionales.

Este año es uno de ellos y se ha declarado este fenómeno no solamente como un niño normal, sino como un superniño. Esto quiere decir que puede tener mayor duración y puede tener mayor impacto en el clima.

Esa variación en el clima afecta el caudal de los ríos, porque sube la temperatura, hay menos precipitaciones, menos lluvia y, al afectar el caudal de los ríos, afecta la agricultura, obviamente a los acueductos y la generación de energía en un país como Colombia, en el que el 80% de la energía eléctrica proviene de hidroeléctricas, así que somos un país especialmente vulnerable al fenómeno de El Niño.

¿Cuál es la situación de los ríos?

Tenemos dos redes, principalmente: la red baja, que es atendida por el río Cauca, es la más grande y atiende entre el 70 y el 80% de la demanda de agua de la ciudad. Y tenemos la red alta que se abastece de ríos como el Cali, el Meléndez y otros que abastecen la red hospitalaria y la parte alta de la ciudad. Efectivamente, el caudal del río Meléndez está muy disminuido.

El río Cali también está muy afectado y esto hace que se tenga que, operativamente, hacer maniobras para que del río Cauca se pueda no solo abastecer la red baja, sino parte de la red alta.

Esto obviamente afecta las presiones con las que llega el agua en algunas casas y también afecta la disponibilidad del servicio en otras donde hay servicio regularizado, pero también hay varias zonas donde tenemos asentamientos de desarrollo incompleto, que se conectan de forma irregular al acueducto y alteran el funcionamiento del sistema.

El río Cali también está muy afectado y esto hace que se tenga que, operativamente, hacer maniobras para que del río Cauca se pueda no solo abastecer la red baja, sino parte de la red alta. | Foto: El País

En este momento, operativamente, ya hicimos lo que podemos hacer y nos toca acudir a dos cosas: uno, que la ciudadanía nos acompañe denunciando lavaderos irregulares, contaminación de las fuentes hídricas, de los ríos, de los canales de agua lluvias, también haciendo un uso racional del agua en sus hogares y, por supuesto, entendiendo que estamos en una dinámica que no depende solo de Emcali ni de Cali, sino que es un fenómeno global y todos tenemos que poner de nuestra parte para poder vivir durante esta coyuntura hasta que se restablezca la normalidad.

El gran temor es que lleguemos al punto del racionamiento de agua y de energía. ¿Qué puede pasar en la ciudad?

Hay un riesgo importante de racionamiento por varias razones. Nosotros en Cali tenemos grandes ventajas respecto a Bogotá y Medellín; tenemos más agua, pero eso no nos exime, no nos elimina el riesgo. El riesgo es real y depende de qué tan profundo sea el fenómeno, de si llueve o no llueve, que son variables que no podemos controlar y lo más probable es que tengamos largos periodos sin lluvias o con muy poca lluvia.

Eso hace que lo más probable sea que al menos algunos sectores de la ciudad tengan que enfrentar esquemas de racionamiento en el servicio de acueducto.

En el servicio de energía, eso depende más de condiciones nacionales, porque el sistema de energía no es un sistema local, sino que es el de todo Colombia y depende, ya lo dije, del nivel de los embalses que hay en Antioquia, que hay en Santander, que hay algunos aquí en el Valle, en el Cauca, y si el nivel de los embalses baja mucho, definitivamente el Gobierno va a decretar esquemas de racionamiento también, así que debemos estar preparados.

Pasemos a los proyectos futuros. ¿Cómo avanza el propósito de Emcali de convertirse en generador?

La generación de energía en particular es fundamental para el desarrollo de una región. Donde no hay energía, no hay desarrollo económico, no hay actividad económica y hay dependencia de otras regiones. Nosotros en el Valle del Cauca no hemos sido lo suficientemente activos en el tema de generación de energía.

Tenemos algunas represas que se construyeron hace muchos años, como la de Calima o la de Anchicayá; tenemos generación con biomasa por parte de los ingenios, que ha sido algo muy bueno, pero el potencial que tiene el departamento es muchísimo más grande y no se ha aprovechado.

Primero, para tener soberanía energética, o sea, para no depender de otras regiones para desarrollar nuestra actividad industrial, comercial y residencial en coyunturas como esta del fenómeno de El Niño. Hoy en día estamos dependiendo de la energía que generen Antioquia, Santander y otros departamentos.

Si nosotros desarrollamos proyectos de generación, haciendo uso de los recursos naturales que tenemos, podemos ser potencia en energías renovables y atender mejor coyunturas como la de El Niño, pero también es motor de desarrollo.

Si desarrollamos nuestra propia energía, podemos tener energía más barata para la industria, el comercio y las residencias del departamento y podemos venderle energía a otros departamentos e incluso a otros países, porque tenemos conexión con el Ecuador, donde necesitan obviamente más energía y podemos atender una deuda histórica con el litoral Pacífico que hoy en día depende de generar energía con diésel, por ejemplo, y tienen servicio tres o cuatro horas al día.

Entonces, estamos en esa tarea de que Emcali sea potencia en el segmento de generación. Y que Emcali sea potencia en el segmento de generación significa que Cali y el Valle lo sean. Ya estamos avanzando con proyectos solares como Mulaló, que será el más grande del departamento, pero no nos vamos a quedar ahí. La apuesta es tener un nuevo segmento de generación que sea un jugador relevante a nivel nacional.

¿Además de energía solar, Emcali le apostará a otras formas de generación como las hidroeléctricas?

Nosotros estamos enfocados en la generación de energías renovables. No estamos viendo ni generación térmica ni la generación tradicional, sino energías renovables. Y es aprovechar el potencial solar para la energía solar fotovoltaica con los paneles que hemos visto. Hicimos hogares energéticamente sostenibles en el oriente de Cali, un proyecto que no existe en ninguna otra ciudad de Colombia, 2000 soluciones solares individuales.

Vamos a hacer Mulaló de 70 MW, que va a producir la energía equivalente a lo que consumen 50.000 familias, y hemos desarrollado otros proyectos solares más pequeños que seguiremos ampliando. Pero también hemos visto pequeñas centrales hidroeléctricas en el Valle del Cauca. Hay un potencial inmenso, derivado de todos los ríos que tenemos.

Con el proyecto de paneles solares que Emcali desarrolla en hogares del oriente de la ciudad, ya hay familias en sectores como Llano Verde o en Potrero Grande que están ahorrando entre el 50 y el 100% del costo de su energía, según informó el gerente Roger Mina. | Foto: Raúl Palacios

Tenemos un puerto cerca que es Buenaventura; donde hay puerto, puede haber eventualmente energía mareomotriz, puede haber energía, muchos tipos de energías renovables. Pero no descartamos también entrar al negro, al negocio de la gran generación con embalses, aprovechando el potencial que tenemos en el país. Venimos avanzando de manera muy determinada en ese propósito y esperamos este mismo año poder darles noticias a los caleños, a los vallecaucanos en ese sentido.

Si Emcali se convierte en ese generador de energías renovables, ¿se puede convertir en un competidor nacional?

Tiene todas las condiciones para hacerlo. Si uno ve cómo se genera hoy en día la energía en Colombia, aún no hemos arañado ni el 2% del potencial que tiene el país.

Hoy vivimos de la misma energía o de las mismas plantas que se construyeron hace 50 o 60 años. El único activo relevante de generación que ha entrado en los últimos años es Hidroituango de EPM, pero el gran potencial que tiene el país no se ha desarrollado. Y es muy importante tener en cuenta que como generador, no tiene ninguna limitación para desarrollar proyectos en cualquier parte del país.

O sea, tenemos la obligación de desarrollar proyectos en el Valle del Cauca y el suroccidente colombiano, pero también podemos ir a aprovechar ese gran viento de la Guajira o ese gran viento de Tumaco o la biomasa que hay en Tumaco o la biomasa que hay en los ingenios. Es decir, no tenemos que limitarnos geográficamente a los recursos del departamento, sino que podemos ser jugadores nacionales e internacionales. Eso no lo estamos pensando con Emcali solo.

Seguramente buscaremos un jugador mundial, relevante, que traiga capital y conocimiento, que nos acompañe en ese propósito y que necesite un aliado local que entienda la dinámica del mercado nacional, la regulación nacional para ir a desarrollar todos esos proyectos.

Gerente, cuando a una persona común y corriente se le habla de esto, obviamente lo primero que piensa es: “¿Y cómo me va a beneficiar a mí finalmente que Emcali se convierta en un generador de energía?”

El primer beneficio directo es que nosotros tenemos el propósito de ayudar a que los caleños sean generadores de energía antes de que Emcali sea generador de energía.

Por eso hablo del proyecto energéticamente sostenible. Es que el caleño que tenga el techo, la terraza y quiera poner paneles para generar su propia energía y descontar ese valor de la venta de la energía a sus servicios públicos, lo puede hacer. Eso diferencia a Emcali de todos los otros operadores del orden nacional que priorizan su generación sobre la posibilidad de que el ciudadano genere su propia energía.

Entonces, eso es un primer diferenciador grandísimo que ya además está impactando varios hogares caleños. Hay personas en Llano Verde en Potrero Grande que ya están ahorrando el 50 o el 100% del costo de su energía porque ellos mismos la generan. Entonces es tener la capacidad de acompañar a los caleños en ese propósito.

Pero lo segundo es que si nosotros generamos ya en gran escala, no dependemos de lo que le compremos a otros en otros departamentos a precios de bolsa o a condiciones que varían dependiendo del clima, sino que ya nos nosotros mismos seríamos autónomos soberanos y eso nos permitiría venderle a los caleños una energía a un mejor precio. La regulación no permite que yo me venda todo, pero en un porcentaje alto podemos beneficiar a la ciudadanía.

¿De cuánto tiempo estamos hablando para que Emcali se convierta en generador de energía?

Nosotros tenemos una meta en el Plan Distrital de Desarrollo del alcalde Alejandro Eder al 2028, y tenemos también metas en el Plan Estratégico Corporativo de Emcali, que también va hasta el año 2028. Es decir, nuestro compromiso es que entre lo que falta este año y el 2027, ya hayamos consolidado una plataforma de generación importante que entregue energía renovable al sistema, pero que también entregue recursos importantes a la región y que la generación de energía sea otro motor de desarrollo del Valle del Cauca.

Las comparaciones son odiosas, pero gran parte de la diferencia entre Antioquia y el Valle del Cauca es la generación de energía eléctrica, que es un excelente generador de recursos, valga la redundancia, y le da mucha tranquilidad al empresariado para localizarse en determinadas regiones. Así que vamos en ese propósito, tenemos todo lo necesario para hacerlo y ya está incluido como lo decía en el plan distrital de desarrollo.

Ya como cierre de esta entrevista, ¿qué tienen que hacer los caleños para ayudar a enfrentar el fenómeno de El Niño?

Muy sencillo, es hacer uso racional del agua y de la energía. Veamos cuántas veces a la semana prendemos la lavadora en la casa, con qué frecuencia abrimos la nevera, evitemos que los niños o las personas que viven con nosotros abran la llave cuando se cepillan y se vayan por la crema a otro lado mientras la llave sigue botando agua. Con esas pequeñas acciones, sin duda vamos a empatar positivamente el cuidado del recurso, pero además vamos lo que nos cuesta a nosotros mensualmente el servicio.

Se deben tomar acciones para reducir el impacto del cambio climático. | Foto: El País

O sea, es un beneficio para la humanidad, pero también un beneficio directo para nuestros bolsillos.

Lo mismo aplica para la energía eléctrica, no dejar luces prendidas con la casa vacía, revisar ese electrodoméstico que queremos mucho, que era de la abuelita, pero que consume energía como si fuera una planta nuclear. Compremos un electrodoméstico un poquito más eficiente, que con los ahorros de la energía seguramente lo vamos a poder pagar, pero no nos quedemos solo en nuestras acciones, sino que también evitemos que otros nos destruyan el recurso.

Denunciemos la botada de escombros en los ríos, en los canales de aguas lluvias, la botada de las aguas residuales de las casas en los ríos, la explotación ilegal de recursos. Con denunciarlo, con decir, mire, está pasando esto, es suficiente y contribuiremos al cuidado a nuestra ciudad.

Reitero el compromiso de Emcali que es hacer todo lo posible operativamente para garantizar el líquido vital, para garantizar la energía eléctrica, el compromiso en brindar la información oportuna para que los caleños sepamos de primera mano qué está pasando y también les pido ese acompañamiento porque cuidar el agua y la energía es un propósito de todos.