La modernización del alumbrado público de Cali se convirtió en uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos que adelanta actualmente Emcali, pero también en uno de los que más debate ha generado en el Concejo Distrital. Mientras la empresa defiende la decisión de buscar un aliado estratégico para ejecutar la iniciativa, algunos cabildantes consideran que la entidad tendría la capacidad para desarrollar el proyecto directamente y cuestionan el modelo de contratación propuesto.

La iniciativa contempla la modernización de 101.037 luminarias con tecnología LED, la instalación de 3945 nuevas luminarias y la incorporación de sistemas de telegestión que permitan monitorear en tiempo real el funcionamiento del alumbrado público, detectar fallas y optimizar el mantenimiento del sistema. Cali cuenta actualmente con 186.359 luminarias, el segundo parque lumínico más grande del país, después de Bogotá.

Para ejecutar este proyecto, cuya inversión estimada asciende a $450.000 millones, Emcali decidió estructurar un proceso para seleccionar un aliado estratégico que financie la modernización, asuma parte de los riesgos del proyecto y recupere su inversión con recursos provenientes del impuesto de alumbrado público, bajo las condiciones definidas por la regulación nacional.

La propuesta ha generado posiciones encontradas. Mientras el gerente de Emcali, Roger Mina, sostiene que el esquema permitirá acelerar la modernización del sistema sin comprometer recursos de la empresa ni generar endeudamiento para la ciudad, el concejal Roberto Ortiz y otros cabildantes sostienen que el modelo equivale a entregar el alumbrado público a un privado durante 20 años y considera que la empresa podría ejecutar directamente las obras.

Antes de definir el modelo de contratación, Emcali elaboró el Plan Maestro de Alumbrado Público y un Estudio Técnico de Referencia, documentos que establecieron las necesidades actuales del sistema y las obligaciones que impone el nuevo Reglamento Técnico de Iluminación y Alumbrado Público (Retilap).

“Lo primero que se contrató fue el Plan Maestro de Alumbrado Público de la ciudad de Cali. El Plan Maestro es un documento obligatorio que define qué proyectos debe realizar la ciudad para atender las necesidades en términos del servicio de alumbrado público”, explicó Roger Mina.

Según el Gerente, el estudio concluyó que la ciudad debe reemplazar cerca de 100.000 luminarias de sodio por tecnología LED, ampliar la cobertura con nuevos puntos de iluminación, implementar sistemas de telegestión, crear un centro de control e incorporar nuevas herramientas tecnológicas para administrar el sistema.

¿Por qué Emcali descartó hacerlo directamente?

Con ese diagnóstico listo, la empresa analizó cuatro alternativas para desarrollar el proyecto: prestación directa, concesión, prestación de servicios por terceros y alianza estratégica. Finalmente optó por esta última, tras concluir que era el modelo que mejor respondía a las necesidades financieras, técnicas y operativas de la modernización.

En diálogo con El País, Roger Mina explicó que el principal obstáculo para ejecutar el proyecto directamente no es únicamente económico.

“Emcali no tiene en su caja $400.000 o $450.000 millones para invertir de entrada en la modernización del alumbrado público y tampoco tiene toda la capacidad operativa que requiere un proyecto de esta magnitud que vamos a realizar en un término de entre 18 y 24 meses. Aquí necesitamos mucha capacidad económica y mucha capacidad operativa porque es un megaproyecto que se debe llevar a cabo de manera muy rápida”, afirmó.

Imagen de referencia de instalación de luminarias en Cali. | Foto: El País

El Gerente añadió que, si la empresa financiara la modernización únicamente con los recursos que anualmente quedan disponibles del impuesto de alumbrado público, la ejecución tardaría más de cinco años: “Si quisiéramos hacerlo al ritmo del recaudo del impuesto de alumbrado público nos gastaríamos más de cinco años, casi seis, en modernizar y telegestionar el alumbrado público”, aseguró.

El concejal Roberto Ortiz, sin embargo, discrepa de esa posición y sostiene que Emcali sí cuenta con la capacidad para ejecutar el proyecto sin recurrir a un aliado estratégico.

“No es que yo esté en contra de la modernización ni del cambio de luminarias. Estoy en contra de entregarle el alumbrado público a un supuesto aliado. Emcali tiene la capacidad, la mano de obra y el personal idóneo para hacer la modernización”, afirmó el cabildante.

¿Por qué una alianza estratégica y no una concesión?

Para Emcali, la principal diferencia entre ambos modelos radica en quién asume la inversión inicial y los riesgos del proyecto.

“El modelo de concesión es un modelo en el que el privado no asume ningún riesgo. La Alcaldía y Emcali tienen la obligación de pagarle un valor periódico y él ejecuta las actividades. En cambio, la alianza estratégica permite que la contraparte haga la inversión con sus propios recursos y solo cuando termine de cumplir exitosamente sus obligaciones se le empiece a pagar”, dijo Roger Mina. Además, aseguró que los pagos no serán definidos discrecionalmente por EMCALI, sino que estarán sujetos a los valores máximos establecidos por la Comisión de Regulación de Energía y Gas.

¿Hay empresas con la capacidad para invertir $450.000 millones?

La magnitud de la inversión también llevó a preguntarse si en el mercado existen empresas con la capacidad técnica, operativa y financiera para ejecutar un proyecto estimado en cerca de $450.000 millones y asumir, además, las obligaciones que contempla la alianza.

Frente a esa inquietud, el Gerente explicó que precisamente por esa razón la empresa optó por abrir un proceso competitivo y dejar que sea el mercado el que determine si existen interesados que cumplan con las condiciones exigidas. “Precisamente por eso adelantamos un proceso abierto, público y competitivo para que el mercado sea el que nos diga si esto es un producto atractivo o no”.

Cali espera tener, en 24 meses, todas sus luminarias de alumbrado público en LED. | Foto: El País

¿Por qué el contrato sería a 20 años?

Uno de los principales cuestionamientos alrededor del proyecto tiene que ver con la duración del contrato. Para algunos concejales, resulta difícil entender por qué la alianza tendría una vigencia de 20 años, si la modernización del alumbrado público estaría proyectada para ejecutarse en un plazo cercano a los 24 meses.

Roger Mina explicó que ese periodo no corresponde al tiempo de ejecución de las obras, sino al plazo previsto para remunerar la inversión que realizaría el aliado estratégico.

“Cuando uno hace el modelo financiero de en cuánto tiempo se le pagaría a ese aliado la inversión que hará, es cuando se arroja un periodo de entre 15 y 20 años, porque el pago no se hace de una sola vez, sino al ritmo del recaudo del impuesto de alumbrado público”, señaló.

Para explicar el modelo, el Gerente recurrió a una comparación con un crédito hipotecario. “Es como cuando uno compra una casa. El banco presta los recursos y la persona los paga durante 20 años porque sus ingresos no le permiten hacerlo en dos o tres años. Aquí ocurre algo similar”.

Mina agregó que el plazo también busca garantizar que el aliado responda por la calidad de los equipos instalados. “Si durante ese tiempo falla un elemento que todavía está dentro de su vida útil, el costo de reemplazarlo corre por cuenta del aliado y no del sistema de alumbrado público”, explicó.

¿Es lo mismo que ocurrió con Megaproyectos?

El concejal Roberto Ortiz considera que el modelo propuesto por Emcali revive un esquema similar al que durante años operó la empresa Megaproyectos.

“Para mí queda claro que van a privatizar el alumbrado público por 20 años. Si Emcali ya modernizó cerca de 80.000 luminarias, ¿por qué ahora busca entregar durante 20 años la modernización de las 100.000 restantes?”, cuestionó.

Roger Mina rechazó esa comparación y aseguró que ambos modelos son diferentes. “Lo que se hizo con Megaproyectos fue una concesión en la que simplemente recibía un pago mensual por operar y mantener el alumbrado público sin hacer ninguna inversión de entrada. Megaproyectos no asumió absolutamente ningún riesgo”, afirmó.

Roger Mina, Gerente General de Emcali. | Foto: El País

¿Está todo cuadrado para darle el contrato a una empresa de la Costa?

Otro de los cuestionamientos planteados por el concejal Ortiz tiene que ver con supuestos favorecimientos dentro del proceso de selección del aliado estratégico: “Desde hace tiempo se ha dicho que podría ser una empresa de la Costa Caribe la que operaría el alumbrado durante 20 años. Lo que quiero es que los organismos de control revisen el proceso y aclaren todas esas dudas”.

Ortiz anunció que solicitará explicaciones a Emcali mediante un debate de control político y aseguró que pondrá esos cuestionamientos en conocimiento de diferentes organismos de control.

Roger Mina respondió que, si algún ciudadano o servidor público posee información sobre posibles irregularidades, debe presentarla ante las autoridades competentes.

“Si el concejal Roberto Ortiz o cualquier ciudadano tiene información que deba poner en conocimiento de las autoridades, tiene el deber de hacerlo. Desde mi punto de vista son acusaciones infundadas que carecen de sustento y buscan poner en tela de juicio un proceso que se ha adelantado con toda la rigurosidad”, indicó Mina.

¿Quién hará el mantenimiento del alumbrado?

Según Roger Mina, la empresa continuará siendo la administradora del alumbrado público de Cali, mantendrá la supervisión técnica y financiera del contrato, atenderá las peticiones de los ciudadanos y seguirá definiendo, junto con la Administración Distrital, los proyectos que se desarrollen en la ciudad.

“El alumbrado público sigue siendo del Distrito, sigue siendo de la ciudad de Cali y sigue estando en cabeza de Emcali. Es totalmente falso que el alumbrado se le entregue a un privado”, recalcó.

Cuando un ciudadano reporte una luminaria averiada continuará comunicándose con Emcali, pero será el aliado estratégico quien deba responder por el mantenimiento y la garantía de los equipos que instale.

Emcali busca modernizar el parque lumínico de Cali. | Foto: El País

¿En qué va el proceso?

De acuerdo con el cronograma explicado por Roger Mina, la etapa de observaciones a la invitación pública ya finalizó y actualmente el equipo técnico y jurídico revisa las inquietudes presentadas por los interesados.

Posteriormente se responderán esas observaciones y se continuará con el proceso de selección del aliado estratégico. El Gerente indicó que la fecha inicial de adjudicación estaba prevista para la segunda semana de agosto, aunque aclaró que el cronograma podrá modificarse si se requiere más tiempo para responder las observaciones.

“Aquí no estamos corriendo; estamos asegurando que el proceso se haga con todo el rigor técnico y jurídico”, finalizó.