Al ingeniero Juan Raúl Solarte también le llamó la atención una escena que se repite en el barrio Capri: las casas de los alrededores de Torres del Limonar, el edificio que se desplomó tras el terremoto del pasado lunes, parecen intactas.

A simple vista, sus fachadas no tienen grietas; ninguna se vino abajo ni tuvo que ser evacuada. En cambio, varios edificios medianos del sector, de entre cuatro y ocho pisos, como Torres del Limonar, resultaron gravemente afectados.

El patrón se repitió en otras zonas de Cali: buena parte de las edificaciones que colapsaron totalmente (46, según el registro hasta ayer) eran construcciones de pocos pisos, cinco en promedio. ¿Por qué un terremoto puede derribar un edificio y dejar sin una sola grieta las casas que lo rodean?

Mientras recorría la ciudad para verificar el estado de viviendas y apartamentos, Solarte, experto en diseño de estructuras, comentó sobre una de las variables que podría ayudar a explicarlo: “periodo del sismo”, dijo.

La antigüedad de las construcciones que colapsaron es otra de las variables bajo análisis de los expertos. Los edificios levantados antes de la primera norma colombiana de sismorresistencia, expedida en 1984, fueron diseñados con criterios diferentes a los actuales. | Foto: El País

En términos sencillos, el ‘período’ es el tiempo que tarda un movimiento telúrico en completar un ciclo y volver a repetirse. Para entenderlo fácil, basta imaginarse un columpio: si va rápido de un lado a otro, tiene un período corto; si se mueve lentamente, tiene un período largo.

Con un terremoto ocurre algo parecido. El suelo se mueve de un lado a otro, pero ese movimiento puede ser más rápido o más lento. Y las casas, los edificios medianos y las torres altas también tienen un período natural de vibración, que varía según sus características.

El escenario más desfavorable aparece cuando el período del sismo es similar al período natural de una estructura. Puede producirse un fenómeno conocido como ‘resonancia’: se amplifica la respuesta de la estructura ante el temblor y puede hacer que experimente movimientos mayores.

Colapso de Estructura Centro de Profesionales de la calle novena, Edificio Vanessa, Cantabria y Torres de Tequendama. | Foto: El País

— Es lo que pudo haber ocurrido en Cali. El período del sismo hizo mucho más daño en edificios de cinco, ocho o diez pisos, y menos en casas, aunque hay viviendas dañadas. Pero no ha afectado gravemente edificios muy altos. Por ejemplo, estuvimos revisando un edificio en Pance de 30 pisos, o el World Trade Center, de Chipichape, con 24, y están bien —explicó Solarte.

Mientras retiraba el estuco de una pared agrietada de un apartamento, el ingeniero civil Juan Manuel Santacruz Howard lo explicaba en términos musicales.

— Si la nota musical de un sismo, es decir, su movimiento, coincide con la nota musical de un edificio, es el peor escenario para una estructura. Sin embargo, esa es apenas una variable a analizar de lo que ocurrió con las edificaciones colapsadas.

En los apuntes que aún recopilan los expertos mientras recorren la ciudad para intentar entender qué ocurrió y responder una pregunta (¿por qué Cali fue tan golpeada por el terremoto?) aparece una palabra de manera recurrente: antigüedad.

Colapso de Estructura en la zona de Cañaveralejo | Foto: El País

Varios de los edificios afectados fueron construidos antes de que Colombia tuviera su primer código de sismorresistencia, expedido en 1984 tras el terremoto de Popayán. La norma introdujo requisitos para el diseño estructural y estableció criterios relacionados con los materiales y los sistemas constructivos.

— Hemos visto edificios hechos después del código de 1984 que se han comportado muy bien, y edificios antiguos, sin el código, que se han comportado mal porque no había reglas que seguir. Eso no quiere decir que no haya edificios antiguos que se hayan comportado bien. Un sismo, finalmente, es un fenómeno aleatorio —dijo Solarte.

Pero la edad de una construcción tampoco parece ser suficiente para explicar el mapa de daños de Cali. Albert R. Ortiz, director de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática de la Universidad del Valle y miembro de la Red Colombiana de Investigación en Ingeniería Sísmica, también recorría la ciudad verificando las estructuras golpeadas por el terremoto.

El terremoto cambió el paisaje del sur de Cali, calles bloqueadas por escombros y estructuras que ahora son inspeccionadas por los equipos de emergencia. | Foto: Jorge Orozco / El País

Le llamó la atención una misma unidad residencial del barrio La Hacienda, con dos edificios separados por pocos metros. Uno construido de una manera y el otro, de otra. Uno intacto; el otro destruido.

En casos como este, decía Ortiz, al estudio de por qué el terremoto golpeó tanto a Cali habría que agregarle otra arista: si los edificios colapsados tuvieron algún ‘pecado’ desde el punto de vista del diseño o de la construcción.

— Tampoco uno puede ir a crucificar a las personas que lo construyeron. Pero que en una misma cuadra un edificio esté intacto y otro, aparentemente de las mismas características, esté destruido, hay que evaluarlo. Es triste, pero pasa: cambió alguna especificación constructiva, cambiaron algunos diseños o alguien hizo un arreglo que no debía, una obra no contemplada en el diseño, y eso generó una situación que puso en riesgo la estructura y produjo los daños o los colapsos que estamos viendo.

Ortiz, cuyos padres estaban en el edificio Amalfi, en Capri, otro de los más afectados por el temblor, mostró en su celular un mapa digital elaborado junto a otros expertos en sismorresistencia. El registro, todavía preliminar, explicó, empieza a mostrar una concentración de los colapsos en determinados sectores de la ciudad.

Demolición de las entradas vehiculares de Chipichape tras el terremoto | Foto: El País

— En la zona de Cañaveralejo es donde tenemos fácilmente el 80 % de los colapsos, en barrios como Tequendama, la Calle Novena, los alrededores de la Plaza de Toros. Es una zona que tiene suelos blandos, que se mueven con mayor intensidad durante un sismo. Coincide con el mapa de microzonificación de Cali.

Ese mapa divide la ciudad en sectores con diferentes características del suelo y, por tanto, con distintas respuestas ante un terremoto.

El río Cañaveralejo, que atraviesa sectores cercanos a la Plaza de Toros, ha dejado durante muchos años depósitos de sedimentos que forman una capa de suelo blando en buena parte de esta zona de la ciudad. Son terrenos que pueden amplificar el movimiento sísmico.

Más al sur está el río Meléndez, donde las características del terreno son diferentes y, según los expertos, los suelos son más firmes que en Cañaveralejo.

Hacia Pance, en cambio, aparecen sectores con terrenos mucho más estables, incluso de características rocosas. Algo similar ocurre en sectores del oeste, como Santa Teresita, Normandía y parte de Granada.

Los daños no fueron iguales en toda Cali. Sectores como Cañaveralejo, Tequendama y los alrededores de la Calle Novena concentran parte importante de las edificaciones afectadas. | Foto: El País

— Cuando nosotros, como diseñadores o ingenieros, vamos a construir un edificio, lo primero que tenemos que conocer es en cuál de esas zonas de Cali va a estar ubicado. Las afectaciones de un sismo serán más fuertes o no dependiendo de la zona en la que esté. Entonces, por eso un edificio puesto en la zona de Cañaveralejo, o colocado en Santa Teresita o Santa Rita, va a comportarse de forma diferente. Uno va a resistir una fuerza muy alta y el otro, si no se diseña correctamente, falla en un terreno tan blando como el de Cañaveralejo. No es que no se pueda construir en esta zona, no hay terrenos prohibidos para hacerlo, pero se tiene que hacer de la manera adecuada —explicó Solarte.

El ingeniero civil Juan Manuel Santacruz Howard apeló a un ejemplo para entenderlo de forma sencilla: imaginar un vaso de agua sobre una gelatina, y el mismo vaso en una mesa estable. Si hay un movimiento, el vaso sobre la gelatina se va a mover mucho más que el vaso sobre la mesa, por supuesto.

Es decir: la explicación de lo ocurrido en Cali se explica por un cúmulo de variables. No fue solamente el terremoto. También importaron el suelo sobre el que estaba cada edificación, su antigüedad, la forma en que fue diseñada y construida y las modificaciones que pudo haber sufrido con el paso de los años.

La Iglesia La Merced requiere apoyo para atender los daños estructurales ocasionados por el terremoto y avanzar en la recuperación de este patrimonio de Cali. | Foto: Aymer Andrés Álvarez El País

El terremoto, además, tuvo una magnitud de 7,4, el más intenso de la historia reciente de Colombia, y su epicentro fue el municipio de San José del Palmar, en el Chocó, a unos 170 kilómetros de Cali.

El mismo movimiento sísmico atravesó toda la ciudad. Pero no todos los suelos lo amplificaron de la misma manera, ni todas las edificaciones respondieron igual.

Esa diferencia es la que ahora intentan descifrar los ingenieros mientras recorren la capital vallecaucana, edificio por edificio, para determinar qué falló, qué resistió y, sobre todo, qué debe hacerse para intentar blindar la ciudad antes de que llegue el próximo sismo.