El Monumento a la Resistencia amaneció nuevamente en el centro de la controversia pública en la ciudad de Cali, luego de que circulara un video en redes sociales que mostraba a varios ciudadanos realizando obras de infraestructura ligera alrededor de la edificación.
La pieza audiovisual generó inmediata especulación en plataformas digitales, donde usuarios interpretaron los trabajos como la construcción de una barricada defensiva previa al acto político y cultural convocado para el viernes 7 de agosto en la zona.
La versión comunitaria desmintió rotundamente las afirmaciones sobre la edificación de trincheras en la concurrida vía del suroriente caleño.
Según Rolando Quintero, politólogo, tecnólogo en electrónica e integrante del equipo que ejecutó la labor, explicó a medios de comunicación que la obra consiste en un muro de contención de 40 centímetros diseñado para frenar los constantes deslizamientos de tierra y escombros que dejó la firma Metrocali desde el estallido social, los cuales invadían la ciclorruta adyacente.
Un llamado al diálogo fue la premisa defendida por Quintero, quien enfatizó que la estructura levantada entre viernes y domingo busca aportar estética y orden ante el flujo de peatones y bicicletas.
El vocero comunitario señaló además que quienes pretendan derribar el lugar no necesitan barreras físicas para ser detenidos, haciendo un llamado a superar las tensiones confrontacionales y a respetar este espacio concebido para rendir memoria a las víctimas de las protestas de 2021.
Este símbolo en disputa sigue dividiendo opiniones en la capital del Valle del Cauca. Por una parte, la estructura cuenta con el respaldo del Gobierno saliente y movimientos de izquierda como el Pacto Histórico, espacio donde el propio senador Iván Cepeda convocó a un plantón pacífico el 7 de agosto, promoviendo acciones de desobediencia civil pacífica para frenar cualquier intento de demolición o intervención estatal en el predio.
Sectores de oposición, liderados por el presidente electo Abelardo de la Espriella y figuras locales como el concejal Andrés Escobar, reiteraron su postura de desmontar la edificación.
De la Espriella calificó en declaraciones previas el monumento como un símbolo vinculado al vandalismo y al terrorismo, asegurando que dará la orden de retirarlo del espacio público tras asumir el cargo formalmente.
La tensión previa se había agudizado semanas atrás cuando circuló en redes una fotografía generada mediante inteligencia artificial que mostraba la estructura totalmente derribada.
Aunque los habitantes desmintieron rápidamente el montaje fotográfico, el episodio dejó en evidencia la extrema sensibilidad que rodea el futuro de esta obra comunitaria y las propuestas alternativas para su eventual traslado por afectaciones al sistema MIO.