El trágico desenlace de María Camila Potosí, la joven de 21 años que fue reportada como desaparecida el pasado 16 de julio en la ciudad de Cali y hallada sin vida cuatro días después sin la bebé que llevaba en su vientre, continúa consternando al país.
En medio de las investigaciones judiciales que salpican a un entorno cercano de cursos prenatales, su pareja y padre de la criatura, Cristian, rompió el silencio en el pódcast Conducta Delictiva para detallar los orígenes de su historia de amor y las horas previas a la tragedia.
Durante la conversación, Cristian compartió con nostalgia los inicios de su vínculo afectivo, el cual comenzó tiempo atrás por ser ella una de las mejores amigas de su hermana.
“El primer recuerdo es el día que nos conocimos... hablamos tan bacano como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo”, rememoró sobre la atracción inmediata que experimentaron antes de formalizar un noviazgo lleno de complicidad y proyectos a futuro.
El rumbo de la pareja dio un giro inesperado tras un leve accidente de tránsito en motocicleta que sufrió María Camila. Luego de asistir a un centro médico para ser valorada por un golpe en el abdomen, la joven le confirmó la noticia mediante una prueba médica.
Cristian confesó que, tras el impacto inicial, la ilusión de la paternidad lo transformó por completo: “Ahí cambió la cosa... uno madura. Me ilusioné, queríamos tener el bebé” y, aunque inicialmente deseaba un varón, la confirmación de que esperaban a una niña llamada Alaia llenó de expectativa a toda la familia.
Debido a las complicaciones de salud derivadas del accidente, que generaron un hematoma de alto riesgo, María Camila debió guardar reposo estricto e iniciar un seguimiento médico constante.
Fue en ese contexto donde comenzó a asistir a un programa de apoyo y cursos prenatales ubicado justo al frente de su vivienda, un espacio diseñado para futuras gestantes donde presuntamente habría entrado en contacto con la persona hoy señalada por las autoridades.
Sobre las fatídicas horas de aquel jueves 16 de julio, el joven relató que mantuvieron comunicación fluida mediante llamadas y fotos por mensajería instantánea.
María Camila le notificó que había asistido a una cita médica en el sector de Polvorines y que una supuesta amiga se ofreció a transportarla en motocicleta hacia la vivienda de un familiar donde colaboraba cuidando a un paciente.
La última interacción estuvo marcada por la preparación del baby shower, previsto para ese mismo fin de semana: la joven se encontraba decorando con escarcha el nombre de su hija Alaia antes de que se perdiera definitivamente su rastro.