Con el cierre de las labores de búsqueda y rescate tras el terremoto del pasado 10 de agosto, la atención ahora se concentra en la recuperación de las comunidades afectadas. Para Naciones Unidas, esta etapa debe ir más allá de reconstruir las viviendas que resultaron destruidas y garantizar que las familias puedan recuperar sus medios de vida.
María José Torres, coordinadora residente y humanitaria de Naciones Unidas en Colombia, estuvo en Cali y se reunió con el alcalde Alejandro Eder para conocer la situación de la ciudad y las necesidades que persisten después de la emergencia.
“Efectivamente, estamos en una fase donde terminó la búsqueda y el rescate. Expresamos la solidaridad a todas aquellas personas que han perdido seres queridos”, señaló Torres en entrevista con El País.
Las consecuencias del terremoto no se limitan a la pérdida de vidas o de viviendas, pues muchas familias también perdieron sus fuentes de ingresos, especialmente quienes trabajaban en la informalidad, mientras que niños, niñas y adolescentes enfrentan el cierre de instituciones educativas.
Vivienda, salud mental y empleo, entre las prioridades
Para Naciones Unidas, uno de los principales desafíos es garantizar una solución habitacional digna para las personas que perdieron sus hogares.
Si bien los albergues pueden funcionar como una respuesta temporal, no son la solución definitiva para las familias damnificadas. “Los albergues son solución temporal, pero hay que dar otras soluciones a la gente”, afirmó Torres.
La atención también debe incluir acompañamiento psicosocial para quienes perdieron familiares y para las personas que, además de enfrentar un duelo, vieron desaparecer buena parte de lo que habían construido durante años.
Otro de los puntos que la ONU considera prioritarios es la recuperación de los medios de vida. De acuerdo con la vocera, algunas personas perdieron sus empleos o las posibilidades de generar ingresos y deben participar activamente en el proceso de reconstrucción de sus comunidades: “Nos parece clave que ellos sean parte de su propia reconstrucción”.
La emergencia también dejó afectaciones en instituciones educativas de Cali y el Valle del Cauca. Para la coordinadora humanitaria de Naciones Unidas, recuperar estos espacios es urgente porque cumplen una función que va más allá de la educación.
La reapertura y recuperación de las escuelas permitiría restablecer espacios seguros para los menores mientras sus familias enfrentan las consecuencias de la emergencia.
ONU ha movilizado US$40 millones
De acuerdo con la experta, Naciones Unidas ya trabaja en diferentes frentes de atención, entre ellos seguridad alimentaria, agua y saneamiento, entornos protectores para niños, niñas y adolescentes y soluciones habitacionales.
En total, se han movilizado US$40 millones para la respuesta a la emergencia. De esa cifra, US$5 millones corresponden al fondo de respuesta a emergencias de Naciones Unidas, mientras que los US$35 millones restantes provienen de donantes y son canalizados a través de la organización.
La ONU también trabaja con entidades como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y la Cancillería en la planificación de la denominada recuperación temprana, una etapa que busca conectar la respuesta inmediata con la reconstrucción de las comunidades.
Uno de los desafíos que identifica Naciones Unidas es la necesidad de contar con información actualizada y coordinada sobre la magnitud de los daños. Naciones Unidas ha identificado que se requiere conocer con mayor precisión las afectaciones no solo en viviendas, sino también en vías, energía, agua potable y otras infraestructuras esenciales.
“Se necesita más información coordinada e inmediata para valorar los daños que se han producido en infraestructura no solo de viviendas, sino también en infraestructura vial, daños a infraestructura de energía y agua potable”, puntualizó.
Aunque Naciones Unidas ya tiene presencia en varios de los territorios afectados, Torres reconoció que todavía existen zonas a las que no han logrado llegar para establecer con claridad el impacto de la emergencia.
“Nos preocupa que haya zonas del Pacífico donde todavía no hemos sido capaces de llegar para saber con claridad cuál es el panorama y poder ayudar a esas comunidades”, afirmó.
La funcionaria insistió en que la respuesta debe mantenerse articulada con la recuperación temprana y permitir que las propias comunidades participen en la reconstrucción.