Cinco años después del estallido social de 2021, que transformó a Cali y al país, Compromiso Valle se ha consolidado como una de las principales apuestas de articulación entre sector privado, organizaciones sociales, fundaciones y comunidades para atender problemáticas como desempleo y falta de oportunidades para los jóvenes, al tiempo que se apoya el emprendimiento y se fortalece el liderazgo comunitario.

La iniciativa, coordinada por ProPacífico, surgió en medio de uno de los momentos más difíciles que ha vivido la región, cuando el diálogo entre distintos sectores parecía imposible.

Desde entonces ha reunido a cientos de empresas y organizaciones alrededor de un objetivo común: trabajar por el cierre de brechas sociales y económicas en el departamento.

En estos cinco años, Compromiso Valle ha desarrollado programas enfocados en transformación de proyectos de vida, empleabilidad, emprendimiento, liderazgo y educación.

Según sus cifras, ha impactado a más de 80.000 personas, ha facilitado 4600 empleos inclusivos y ha acompañado a miles de jóvenes en procesos de apoyo psicosocial.

Para María Isabel Ulloa, directora ejecutiva de ProPacífico, entidad coordinadora y articuladora de la iniciativa, los mayores logros no están solamente en las cifras, sino en haber demostrado que empresarios, líderes sociales, fundaciones y comunidades pueden sentarse a conversar y a construir soluciones conjuntas, pese a sus diferencias.

En diálogo con El País, la directiva hace un balance de estos cinco años, recuerda algunos de los momentos que más la han marcado y explica cuáles serán los retos de la iniciativa hacia el futuro.

¿Qué le han dejado estos cinco años de Compromiso Valle? ¿Qué ha significado para usted liderar esta iniciativa?

Sin duda, muchísimos aprendizajes. Creo que los primeros han sido como persona, donde he aprendido a escuchar, a conversar y a entender que la diferencia no puede ser un obstáculo para dialogar y, sobre todo, para accionar.

También he confirmado que Cali y el Valle del Cauca tienen un enorme potencial cuando trabajamos juntos; cuando trabajan de la mano el empresario, el líder social y las fundaciones empresariales, familiares y de base. Estoy convencida de que solamente así vamos a sacar adelante nuestro territorio.

María Isabel Ulloa Cruz es abogada de la Universidad de Los Andes y tiene una maestría en Administración Pública de la Universidad de Nueva York. Fue viceministra de Minas y ahora está a frente de Propacífico, que lidera Compromiso Valle. | Foto: El País

Compromiso Valle tiene diferentes ejes, como transformación de proyectos de vida, empleabilidad, emprendimiento, liderazgo y educación. ¿Cómo fueron surgiendo?

Parte del corazón de Compromiso Valle fue precisamente la escucha activa. Cuando decidimos poner en marcha esta iniciativa fueron los mismos empresarios quienes dijeron que existía un problema urgente de hambre y, por eso, en 2021 arrancó con mucha fuerza el componente de seguridad alimentaria.

También identificamos una enorme vulnerabilidad entre muchos jóvenes que estaban pidiendo oportunidades. Por eso el eje de transformación de proyectos de vida fue fundamental desde el inicio.

Con el paso del tiempo nuestro foco también se concentró en la empleabilidad de esos jóvenes, en el fortalecimiento del emprendimiento y en apoyarlos no solamente a ellos, sino también a familias y madres cabeza de hogar que tenían emprendimientos de subsistencia y necesitaban fortalecerse.

Finalmente está el componente de liderazgo, que ha permitido fortalecer y visibilizar a muchísimos líderes comunitarios que ya existían y venían haciendo un trabajo enorme con muy pocos recursos y que fueron fortalecidos.

Pero, sobre todo, lo más importante ha sido construir capital social.

Hemos ido en contra de la narrativa de que no podemos trabajar juntos, de que la diferencia nos separa y, al contrario, hemos demostrado que, cuando accionamos de manera conjunta, podemos lograr la unión en la diversidad, que es precisamente el propósito de Compromiso Valle.

¿Cuál ha sido el mayor reto durante estos cinco años?

Han sido varios. El primero ha sido trabajar con tantos seres humanos distintos alrededor de un mismo propósito.

Eso ha sido retador, pero también ha sido precisamente lo que más potencial nos ha dado. Sin esa diversidad y sin esas complejidades humanas no habríamos logrado todo lo que hemos construido hasta ahora.

También está el reto permanente de la financiación, que siempre está presente. Pero quizá uno de los desafíos más grandes ha sido demostrarles a quienes están en polos opuestos que sí es posible trabajar juntos.

Hoy Compromiso Valle es una demostración, no solamente para Cali y el Valle del Cauca, sino para Colombia, de que se puede trabajar juntos.

Ya existen iniciativas como Compromiso Bogotá, Compromiso Magdalena y se está impulsando Compromiso Santander. Eso demuestra que es posible conversar entre diferentes, trabajar juntos y construir alrededor de propósitos comunes.

Compromiso Valle. Entrega de resultados del año 2024. | Foto: El País

¿Cómo fue ese proceso de sentar en una misma mesa a personas que históricamente no dialogaban entre sí?

Hay que recordar cómo nace Compromiso Valle: surge en medio del estallido social, cuando estábamos absolutamente divididos entre ricos y pobres, buenos y malos; cuando el empresario era visto como el villano, casi que un diablo con cola y cachos, y muchos líderes sociales estaban reivindicando unas situaciones sociales que consideraban injustas.

Estoy hablando de líderes sociales porque tampoco desconozco que durante el estallido ocurrieron hechos muy complejos para la ciudad y la región.

Lo cierto es que eran dos sectores que prácticamente nunca habían conversado y que habían crecido creyendo que no podían trabajar juntos. Muchos líderes sociales cuentan que les enseñaron a odiar a los empresarios. Del otro lado, muchos empresarios pensaban que ya cumplían con su papel generando empleo, riqueza y pagando impuestos.

Compromiso Valle llegó para poner a esos dos sectores frente a frente, mirándose a los ojos, reconociéndose como seres humanos.

Todos somos mucho más que una etiqueta. Empresarios y líderes sociales son etiquetas. Al final todos somos personas. Nadie desconoce que existen diferencias y que venimos de realidades distintas, pero precisamente la escucha mutua permitió encontrar aquello que nos une y trabajar juntos.

Todos queremos que a Cali le vaya bien. Todos queremos que al Valle le vaya bien. Y, en un sentido más amplio, todos queremos que a Colombia le vaya bien. Por eso decidimos concentrarnos en aquello que compartimos y no únicamente en aquello que nos diferencia.

¿Cómo ha sido el trabajo para conseguir el apoyo de las empresas y garantizar la financiación de la iniciativa?

ProPacífico cumple este año once años de haber resurgido como una entidad que trabaja por el desarrollo del territorio.

Cuando nació Compromiso Valle fueron los empresarios quienes decidieron salir a la calle, asumir un papel activo y convocar no solamente a ProPacífico, como entidad articuladora, sino también a las fundaciones familiares y empresariales que ya venían trabajando en los territorios.

La decisión fue dejar de trabajar cada uno por su lado y hacerlo de manera conjunta. Más de 700 empresas han apoyado la iniciativa, no solamente con recursos, sino también generando empleo inclusivo y compras inclusivas.

El reto de los recursos siempre existirá, pero Compromiso Valle ya es mucho más que una iniciativa o un conjunto de programas sociales. Se ha convertido casi en una familia y en una manera distinta de vivir.

Muchas empresas han transformado sus propios modelos de liderazgo y han implementado políticas permanentes de empleo y compras inclusivas.

¿Qué les dice a las empresas que todavía no hacen parte de Compromiso Valle para invitarlas a sumarse?

A las empresas que hoy no hacen parte de Compromiso Valle lo primero que les muestro son los resultados. Hoy hablamos de más de 80.000 personas impactadas, cerca de 4600 empleos inclusivos y más de 12.000 jóvenes que han recibido apoyo psicosocial.

Ese apoyo es muy importante, porque esos jóvenes tenemos que robárselos a la violencia. No podemos resignarnos a que permanezcan allí. Tenemos que lograr que entren a las empresas, que se conviertan en emprendedores y que encuentren oportunidades.

También les digo que debemos trabajar unidos. Hay muchos problemas que Compromiso Valle no puede resolver por sí solo, como la seguridad, la educación, la salud o los temas fiscales. Pero si el Valle del Cauca y Cali no trabajan unidos y no incluimos a la población más vulnerable como parte de una misma sociedad, simplemente seguiremos viendo pasar las mismas problemáticas y dificultades sin lograr los cambios que todos queremos.

¿Qué momento la ha marcado más durante estos cinco años?

Han sido muchos, pero recuerdo especialmente a una joven de unos 21 años que estaba amamantando un bebé en brazos mientras participaba en una conversación con otras mujeres.

Ella contaba la violencia que había vivido durante su infancia y cómo, incluso, intentaba explicar o justificar, después de muchos análisis, el comportamiento que había tenido su madre con ella.

Luego de ese episodio ella había salido de su casa a los 14 años y ya era madre de dos hijos. Fue una historia muy dolorosa, pero también me reafirmó el propósito de Compromiso Valle.

Primero, porque nos recuerda que existen realidades que muchos no conocemos. Y segundo, porque nuestro propósito es evitar que esas historias se repitan.

Queremos que ese niño que ella estaba amamantando no tenga que vivir la violencia que vivió su mamá. Pero más importante es que necesitamos un país con jóvenes que quieran comerse el mundo, que sueñen con ser emprendedores o profesionales y no con ingresar a un grupo criminal. Y eso solamente lo lograremos trabajando juntos.

Compromiso Valle se ha vuelto referente nacional e internacional. | Foto: El País

¿Qué mensaje quiere dejarles a los colombianos y a las empresas?

Colombia está viviendo un momento de mucha polarización política y la sociedad civil no puede caer en esa conversación.

El país necesita soluciones reales para los problemas que compartimos.

Tenemos que entender las diferentes miradas, comprender los miedos de unos y las expectativas de otros, pero sobre todo trabajar juntos por el país que todos necesitamos y merecemos.

Un país con oportunidades para todos, con respeto por los Derechos Humanos, pero también con una economía próspera, con inversión y con condiciones para que todos podamos crecer y construir ese futuro que nos pertenece a todos.

¿Cómo avanzan los diferentes componentes de la iniciativa? Iniciemos por el de educación...

En educación hemos trabajado desde Compromiso Valle temas relacionados con la deserción escolar y con la educación media.

Desde ProPacífico abordamos toda la trayectoria educativa porque entendemos que los niños y los jóvenes no desertan únicamente por un problema en sexto, séptimo u octavo grado, sino porque vienen acumulando dificultades desde la primera infancia.

Existe un problema importante de pobreza del aprendizaje en nuestra ciudad y en el departamento y por eso trabajamos de la mano con la Gobernación del Valle y la Alcaldía de Cali, para mejorar esos indicadores.

En el componente de liderazgo hemos buscado visibilizar a esos líderes comunitarios que desde mucho antes de que existiera Compromiso Valle ya hacían un trabajo enorme en sus barrios.

Los hemos fortalecido, les hemos dado capacidades y los hemos ayudado a formalizar su negocio para que puedan seguir transformando sus territorios, robándole los niños a la violencia.

En empleabilidad ya estamos cerca de los 4600 empleos inclusivos y alrededor de 20 empresas cuentan con políticas de inclusión laboral.

En emprendimiento trabajamos con un ecosistema muy sólido integrado por organizaciones como la Cámara de Comercio, la Fundación WWB, Comfandi y la Fundación Fanalca, entre muchas otras.

Hemos fortalecido más de 10.000 emprendimientos, especialmente aquellos de subsistencia. Buscamos que aumenten sus ventas, que logren asignarse un salario y que puedan generar empleo. Hoy, más del 20 % de esos emprendimientos ya emplean al menos a otra persona.

¿Qué tan importante ha sido el componente de transformación de proyectos de vida?

Es fundamental porque es el punto de partida de todo lo demás. Muchos de los jóvenes con los que trabajamos abandonaron el colegio en séptimo, octavo o noveno grado porque tuvieron que salir a buscar recursos para sobrevivir.

En muchos casos sus referentes no eran un médico, un contador o una enfermera, sino personas del barrio vinculadas a la criminalidad.

Lo que hacemos es atraerlos, brindarles apoyo psicosocial para que construyan un proyecto de vida y entiendan que existen otros caminos distintos a la ilegalidad o incluso a la informalidad. Queremos que descubran que pueden emprender, conseguir un empleo o convertirse en líderes de sus comunidades.