Este 4 de marzo, desde las 4:00 p.m., El País te invita a ser parte de un espacio imprescindible: el Facebook Live “Lo que sienten las caleñas: ingresos, cuidado, seguridad y vida rural”, un análisis profundo construido a partir de los resultados del informe desarrollado por Cali Cómo Vamos, Fundación WWB Colombia y el Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM), con la moderación de Olga Lucía Criollo, jefa de redacción de El País.
En una ciudad tan plural como Cali, la voz de las mujeres sigue siendo clave para entender no sólo cifras, sino experiencias cotidianas que hablan de retos sociales persistentes: la brecha en ingresos, las responsabilidades del cuidado, la percepción de seguridad y las condiciones de vida en las zonas rurales.
Esta conversación, convocada en el marco del Día Internacional de la Mujer (el pasado #8M), se convierte en una oportunidad para escuchar, reflexionar y construir ideas colectivas que impulsen cambios reales.
Datos previos publicados por El País y fuentes especializadas muestran que las desigualdades de género no son solo estadísticas: la brecha salarial entre hombres y mujeres en Cali es significativa, con mujeres ganando menos y dedicando muchas horas diarias al trabajo doméstico y de cuidado sin remuneración.
Las cargas de cuidado, invisibilizadas históricamente, reducen las posibilidades de participación laboral plena y de acceso a tiempo personal para bienestar y descanso.
La seguridad, otro tema clave en este diálogo, sigue siendo una preocupación permanente.
Aunque se han desplegado esfuerzos institucionales para mejorar la convivencia y reducir las cifras de violencia, muchas mujeres en barrios y entornos cotidianos aún sienten zozobra por situaciones de inseguridad, acoso o violencia basada en género, lo que afecta su movilidad, sentido de libertad y calidad de vida.
Por otra parte, la vida rural también emerge en estas conversaciones como un componente esencial para comprender las realidades de las caleñas.
Las mujeres que habitan áreas rurales enfrentan desafíos específicos en acceso a servicios, mercado laboral y seguridad alimentaria. Su papel en el campo no sólo alimenta hogares y economías locales, sino que también pone en evidencia la necesidad de políticas públicas que reconozcan su aporte y necesidades particulares.