La remoción de los escombros que dejó el sismo del pasado 10 de agosto en Cali se desarrolla a través de un trabajo articulado entre la Secretaría de Gestión del Riesgo, la Secretaría de Infraestructura y la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos, UAESP. Diego Hau, director de la entidad, explicó cómo se organizó la operación, qué tipo de residuos se están atendiendo, qué recursos se utilizan y cuál es el destino del material que está siendo retirado de las zonas afectadas.
Según Hau, la operación se dividió en tres grandes grupos. El primero corresponde a los residuos de construcción y demolición provenientes de edificios y viviendas que registraron afectaciones en fachadas, mampostería u otros daños menores, pero que no tuvieron afectaciones estructurales. También están incluidos inmuebles que, por prevención, permanecen deshabitados.
Este tipo de residuos se encuentra distribuido en diferentes sectores de la ciudad, principalmente en las comunas 18, 17, 19, 2 y 3. Para atenderlos, la UAESP está utilizando sus capacidades propias, además del apoyo de las empresas prestadoras del servicio de aseo y de aliados del sector privado que han aportado maquinaria.
A esta operación también se han sumado voluntarios convocados en los barrios y calles, quienes apoyan las labores de recolección y cargue del material a las volquetas. También participa el personal de la UAESP y los promotores de Mi Cali Bella, identificados por sus prendas de color verde.
El segundo frente: edificios que colapsaron
El segundo grupo, de acuerdo con el director de la UAESP, es el más complejo y corresponde a las edificaciones que colapsaron durante la emergencia. Se trata de inmuebles que se convirtieron en puntos críticos durante las semanas de búsqueda y rescate, debido a que en ellos fueron encontradas personas fallecidas y también sobrevivientes.
Entre los edificios mencionados por Hau están Vanessa, Torres del Limonar, y Ana Pilar, ubicado en el sector de Cuarto de Legua.
En estos casos, el trabajo se adelanta principalmente con la Secretaría de Infraestructura, que utiliza la maquinaria propia del Distrito para realizar las labores de demolición que correspondan y la posterior remoción de los escombros.
Hau explicó que la maquinaria utilizada por la Secretaría de Infraestructura fue adquirida mediante el empréstito y se encuentra renovada. Una vez se realiza la demolición o remoción, el material es cargado en volquetas que pueden ser aportadas por empresas privadas que se han sumado a la emergencia, vehículos contratados por la Alcaldía, empresas prestadoras del servicio de aseo o, en algunos casos, vehículos propios de la UAESP.
Un tercer grupo: las demoliciones controladas
El tercer frente está relacionado con las edificaciones que quedaron parcialmente colapsadas o que presentan graves afectaciones estructurales y que deberán ser objeto de demoliciones controladas.
En estos casos, explicó Hau, primero se debe adelantar un trabajo con los propietarios de los predios o con las aseguradoras que tengan a cargo los inmuebles. Si este proceso no se concreta, la Alcaldía deberá revisar cómo proceder para realizar la demolición controlada y posteriormente retirar los residuos.
Frente al cronograma específico de estas demoliciones, Hau manifestó que prefería que la información fuera entregada por el Secretario de Gestión del Riesgo, al considerar que esa dependencia es la fuente oficial para explicar el avance de ese proceso.
La seguridad también determina cuándo se pueden retirar los escombros
Uno de los criterios que se están teniendo en cuenta para la remoción es la seguridad de las edificaciones que permanecen en pie alrededor de los inmuebles colapsados.
Hau explicó que algunas de las estructuras vecinas no colapsaron, pero presentan riesgo de hacerlo. Por esta razón, antes de ingresar con trabajadores o maquinaria, los expertos en ingeniería y la Secretaría de Gestión del Riesgo deben determinar hasta dónde es posible avanzar.
“Hay que medir muy bien si al entrar a hacer la remoción y recolección de esos escombros no se afecte el edificio vecino”, señaló el funcionario.
Esto significa que en determinados puntos no necesariamente se puede retirar de inmediato la totalidad del material. Dependiendo de las evaluaciones técnicas, podría ser necesario dejar algunos escombros temporalmente mientras se determina qué hacer con las estructuras cercanas.
La prioridad, explicó Hau, es mantener los sectores lo más organizados y limpios posible, pero sin comprometer la seguridad de los operarios ni de las personas que puedan encontrarse en las zonas de intervención.
La recolección en barrios avanza en un 80 %
En el frente correspondiente a los barrios y comunas, la UAESP reporta un avance aproximado del 80 % en la recolección de los escombros identificados durante las tres semanas posteriores al sismo.
Esta medición se realiza a partir de los reportes que recibe la entidad de ciudadanos que envían fotografías y ubicaciones de los residuos, así como de información suministrada por veedores y medios de comunicación. La UAESP registra estos reportes en un tablero en el que se identifican los corredores viales y sectores donde se requiere intervención.
Sin embargo, el porcentaje cambia constantemente porque continúan apareciendo nuevos residuos. Hau explicó que algunas personas que no habían podido ingresar a sus viviendas durante las semanas posteriores al sismo están regresando y, al encontrar materiales afectados, los sacan a la calle para que sean recogidos.
El director de la UAESP aprovechó para hacer un llamado de cultura ciudadana y recordar que, en condiciones normales, la responsabilidad por los escombros generados por una obra o demolición corresponde al propietario del inmueble.
En una situación habitual y no en una emergencia como la que se está viviendo actualmente en la ciudad, explicó, el ciudadano debe contratar a un operador para recoger y disponer el material. Sin embargo, debido a la emergencia, el Distrito asumió temporalmente esa labor mediante las capacidades propias de la UAESP, el apoyo de las empresas prestadoras de aseo y los aliados privados.
La meta que puso el Alcalde para la remoción de escombros en puntos críticos
Para las edificaciones que colapsaron, el Alcalde estableció diferentes metas de intervención. Una de las primeras busca que los puntos críticos donde finalizaron de último las labores de búsqueda y rescate queden listos antes de terminar agosto.
Hau mencionó entre estos sectores los relacionados con Capri, Cuarto de Legua y el edificio Vanessa.
No obstante, aclaró que el cumplimiento de esta meta está condicionado a las evaluaciones técnicas que se realizan en cada lugar. En algunos casos, las edificaciones vecinas podrían representar un riesgo adicional y obligar a modificar la intervención.
“Dependiendo lo que digan los expertos, pues habrá que dejar la zona con algunos escombros mientras se adelanta la revisión o la decisión de demoler controladamente el edificio vecino”, explicó.
Tres estaciones temporales reciben los escombros
Los residuos que son retirados de las zonas afectadas están siendo trasladados a tres puntos temporales habilitados por la Alcaldía.
El primero está ubicado en Mariano Ramos, en el sector la Avenida Simón Bolívar con Carrera 50, y era utilizado antes de la emergencia. Los otros dos fueron habilitados después del sismo: uno está ubicado en el barrio La Base, en la Carrera 8 con Calle 69, en un predio vecino a los talleres del municipio; y el tercero está en Cañaveralejo, en un lote de la Sociedad de Activos Especiales, SAE, ubicado en la Calle 5 con Carrera 50.
Estos dos últimos puntos fueron habilitados por la emergencia con autorización del Dagma, como autoridad ambiental de Cali, y con los avales correspondientes de los propietarios de los terrenos.
El punto de Cañaveralejo tiene una importancia particular debido a la afectación registrada en la Comuna 19. De acuerdo con Hau, esta fue la comuna donde se presentó la mayor cantidad de edificaciones colapsadas, víctimas y personas afectadas, por lo que actualmente recibe una mayor cantidad de residuos de demolición.
El volumen de escombros se multiplicó por cinco
Hau también explicó por qué los puntos de acopio no necesariamente muestran una acumulación de material equivalente a la magnitud de la emergencia.
Antes del sismo, Cali recibía alrededor de 600 toneladas de escombros diariamente. Según el funcionario, la operación habitual permitía retirar en el mismo día prácticamente todo el material que ingresaba a la estación ubicada en la zona de la Carrera 50 con Simón Bolívar.
Con la emergencia, el volumen aumentó considerablemente. Actualmente se reciben en promedio más de 3.000 toneladas diarias, es decir, entre cinco y seis veces más que antes del sismo.
Con corte al viernes 28 de agosto, Hau señaló que se habían recogido 57.200 toneladas de escombros. De ese total, aproximadamente 49.000 toneladas ya habían sido evacuadas de las estaciones temporales.
La distribución en tres puntos también permite reducir la acumulación de material en un solo lugar. “Estamos adelantando una tarea titánica de demolición y recolección, de acopio, pero también de una vez de evacuación”, afirmó Hau.
El funcionario explicó que las estaciones son temporales y que deberán dejar de funcionar una vez termine el decreto de emergencia. Por esa razón, además de recoger y almacenar los residuos, la Administración está trabajando en su evacuación permanente.
¿A dónde se llevan los escombros?
Una vez los residuos son retirados de las estaciones temporales, son trasladados a sitios de disposición final autorizados por las autoridades ambientales del Valle del Cauca y del Cauca.
Hau explicó que estos lugares cuentan con autorización para utilizar el material de demolición en rellenos y adecuaciones. Se trata, entre otros, de espacios donde anteriormente se desarrollaron actividades mineras o funcionaron canteras y quedaron pasivos ambientales, como excavaciones o huecos que pueden ser rellenados con estos materiales.
El funcionario, en diálogo con El País, mencionó, por ejemplo, el traslado de residuos hacia Puerto Tejada, donde se realiza la disposición final de acuerdo con las autorizaciones ambientales correspondientes.
Parte de los escombros será aprovechada para la reconstrucción
Además de la disposición final, la Administración comenzó a trabajar en el aprovechamiento de una parte de los residuos generados por el sismo.
Según explicó Hau, el material puede ser triturado y convertido en un agregado que tiene diferentes usos en obras de infraestructura y urbanismo. Entre las posibilidades mencionadas están su utilización como base o subbase para vías y construcciones, así como la fabricación de ladrillos, bloques, adoquines y elementos para la construcción de andenes.
La intención es que una parte de los materiales que dejó la emergencia pueda ser reincorporada a obras de reconstrucción de la ciudad.
“El mensaje que queremos dar es que sobre esos escombros del terremoto que nos ha causado tanto dolor por la tragedia, también vamos a hacer la reconstrucción de Cali”, afirmó el director de la UAESP.