La oftalmología en Cali dio un paso que hasta hace poco parecía propio de la ciencia ficción: ensayar una cirugía sobre una réplica digital del ojo del paciente antes de entrar al quirófano.
Detrás de esa transformación está, en buena medida, la labor de una especialista caleña: la Dra. María Ximena Núñez, experta en córnea, cirugía refractiva y catarata, quien participó en la evolución de una tecnología que hoy permite construir un “gemelo digital” del ojo y simular tratamientos con inteligencia artificial y modelos matemáticos avanzados.
La innovación combina equipos de diagnóstico de alta precisión con algoritmos capaces de integrar miles de datos sobre la anatomía y el comportamiento óptico de cada ojo. Con esa información se genera una representación digital extremadamente fiel: no es una imagen estática, sino un modelo que reproduce la forma de la córnea, la calidad óptica y la respuesta de los tejidos ante distintos procedimientos.
Sobre ese gemelo digital, el oftalmólogo puede ensayar alternativas terapéuticas, comparar resultados y prever cómo reacciona el ojo ante cada intervención. El resultado es una planeación quirúrgica más detallada y personalizada que reduce la incertidumbre y mejora la seguridad del paciente.
La contribución de la Dra. Núñez no fue solo clínica, esto se debe a que en su experiencia ayudó a adaptar y validar los modelos que la industria incorporó en el equipo. Colombia fue el primer país de la región en incorporar esta plataforma, y la Clínica de Oftalmología de Cali figura entre las primeras instituciones en América Latina en usarla para planificar cirugías refractivas y de catarata.
Ese liderazgo local no solo refleja una adopción temprana de la tecnología, sino también la participación activa de especialistas que aportaron conocimiento clínico para que los algoritmos y los modelos matemáticos respondieran a la complejidad real del ojo humano.
El cambio que trae esta tecnología no es menor, esto se debe a que tradicionalmente, la cirugía ocular se planeaba con mediciones, cálculos y la experiencia acumulada del cirujano.
Hoy, la inteligencia artificial amplía esa experiencia: analiza patrones en miles de datos, integra mapas topográficos, medidas ópticas y variables clínicas, y presenta escenarios posibles para cada tratamiento.
En ese contexto, el oftalmólogo sigue siendo quien decide, pero ahora lo hace con una comprensión mucho más profunda del caso. Además, durante la intervención, los sistemas guían la ejecución conforme a la planificación, compensan movimientos involuntarios y orientan la colocación exacta de lentes intraoculares en cirugía de catarata.
Otro efecto relevante es la ampliación del acceso a cirugías que antes se consideraban de alto riesgo o directamente inadecuadas. Pacientes con miopías muy altas, astigmatismos severos, córneas delgadas o ciertos casos de queratocono que antes eran descartados pueden ser reevaluados gracias a la capacidad de simular y ajustar procedimientos en el gemelo digital.
No se trata de operar a más personas a cualquier costo, sino de identificar con mayor precisión quiénes pueden beneficiarse de una intervención segura y personalizada.
La Dra. Núñez insiste en que la inteligencia artificial no sustituye el criterio médico: lo fortalece. “Nos muestra distintos escenarios posibles, pero sigue siendo el especialista quien interpreta esa información y decide cuál es la mejor alternativa para ese paciente”, afirma.