La capital vallecaucana vivió una emotiva ceremonia de fe y unidad tras la emergencia ocurrida hace unos días. En un acto sin precedentes, la comunidad y sus dirigentes se congregaron para honrar a las víctimas del sismo y trazar el camino hacia la recuperación física y espiritual del territorio.
El epicentro de esta manifestación espiritual fue la Parroquia Santuario San Juan Pablo II, ubicada en el sur de la ciudad. Allí se desarrolló el Encuentro Interreligioso de Oración y el tradicional Día de las Velitas por Cali, un espacio concebido para renovar la esperanza colectiva en momentos de profundo dolor.
La conmemoración contó con la asistencia del alcalde Alejandro Eder y su esposa, la gestora social Taliana Vargas. Asimismo, hicieron acto de presencia la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, y el ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo, quienes acompañaron a decenas de ciudadanos que encendieron una luz en memoria de las personas fallecidas.
El evento simbólico fue el resultado de una labor coordinada entre la Arquidiócesis de Cali, la Gobernación del Valle y la Alcaldía de Cali. Esta alianza institucional busca consolidar no solo la asistencia humanitaria, sino también la reconstrucción de la infraestructura comunitaria dañada por el evento telúrico del pasado 10 de agosto.
Durante el desarrollo del acto litúrgico, las autoridades eclesiásticas presentaron un balance de los daños sufridos en la infraestructura religiosa. El pbro. Óscar de la Vega, párroco del templo anfitrión, confirmó que al menos 35 parroquias resultaron afectadas en la capital del departamento tras el movimiento telúrico.
Entre las edificaciones históricas e icónicas con graves repercusiones se encuentran la catedral San Pedro Apóstol, el templo de La Merced y la emblemática iglesia de La Ermita. Sobre este panorama, el presbítero destacó la importancia de recuperar estos lugares emblemáticos, haciendo un llamado a la solidaridad de todos los sectores de la sociedad.
Frente a las acciones inmediatas, el sacerdote enfatizó la escala de prioridades fijada para atender la coyuntura. “Vamos a recoger ofrendas materiales, pero lo primero que vamos a seguir es orando”, expresó de la Vega, asegurando que aunque la preservación de la vida ha sido la prioridad inicial, ahora se iniciará la reconstrucción tanto de viviendas particulares como de espacios sagrados.
El religioso envió además una exhortación a la serenidad para afrontar el impacto emocional que deja el desastre natural.
“Mantengamos la unidad a través de la solidaridad, pero de verdad una solidaridad que sea de amor, de tranquilidad, sin afán”, señaló el párroco, advirtiendo que se presentarán momentos difíciles de angustia y depresión entre los habitantes.