Seis hojas escritas a mano, con tinta rosada sobre papel cuadriculado, aparecieron entre los objetos recuperados por los rescatistas que trabajan en el edificio Vanessa, una de las estructuras afectadas por el terremoto que sacudió a Cali el pasado 10 de agosto.
Las páginas pertenecían a Luz Ángela Sánchez Castillo, una de las personas que perdió la vida en la tragedia. Ahora, quienes participaron en las labores de búsqueda intentan localizar a sus familiares para entregarles este documento que guarda algo más que palabras: en sus seis páginas quedaron plasmados sus sueños, sus proyectos, sus preocupaciones y la vida que esperaba construir.
No hay en esas hojas una sola referencia al desastre que terminaría con su vida. Por el contrario, Luz Ángela escribió sobre el futuro. Habló de sus hijos, de su familia, de sus emprendimientos, de viajes, de su casa y de las metas personales y profesionales que quería alcanzar.
El documento comienza con una serie de manifestaciones dirigidas al “Universo”. Allí expresó sus deseos de prosperidad, salud, amor, bienestar familiar y crecimiento personal. “Me rodeo de amor y de luz, dando y recibiendo amor equilibradamente”, escribió.
Una parte importante de sus anotaciones estaba dedicada a sus hijos. Luz Ángela imaginaba para ellos nuevas oportunidades y, en particular, soñaba con que uno de sus hijos pudiera estudiar en España y comenzar allí una nueva etapa. También hablaba de compartir más tiempo con su familia.
En sus escritos dejó consignado que sus hijos siempre estuvieran presentes, disfrutando juntos de momentos de calidad. Los viajes, las salidas y las experiencias familiares aparecían como parte de la vida que quería seguir construyendo.
Pero sus planes no se limitaban al ámbito familiar. Luz Ángela también tenía proyectos empresariales y aspiraciones económicas. Entre las páginas aparece el nombre de Angie’s Trendy Cakes, un emprendimiento al que asociaba con nuevos productos, una línea saludable y la posibilidad de contratar personas que la ayudaran a hacerlo crecer.
También imaginaba ampliar el alcance de sus conocimientos a través de internet. Escribió sobre un taller virtual y sobre la posibilidad de tener estudiantes de distintos lugares del mundo. “Cada vez tengo más alumnos y en las clases virtuales tengo millones de alumnos en todo el mundo”, dejó escrito.
En otra de las páginas elaboró una lista de siete manifestaciones concretas. Allí anotó metas relacionadas con la venta de sus productos, la llegada de nuevos clientes a través de las redes sociales y la búsqueda de personas que pudieran ayudarla a desarrollar sus proyectos. También se fijó una meta económica: conseguir ahorros de US$3.000 o más en un periodo de seis meses.
Entre sus planes estaba además remodelar su vivienda. Quería arreglar la cocina, pintar la casa y renovar las habitaciones de sus hijos. Su crecimiento profesional también ocupaba un lugar destacado. En una de las páginas escribió una frase que resumía una de sus aspiraciones: “Ahora yo soy la mejor profesora de modelado de habla hispana”.
Las hojas muestran así a una mujer concentrada en lo que quería conseguir. Cursos, emprendimientos, clientes, redes sociales, viajes y nuevos proyectos aparecen una y otra vez en sus anotaciones. También dedicó varias líneas a su bienestar. Escribió sobre alimentación, ejercicio y la búsqueda de un equilibrio físico y emocional. “Mi cuerpo, mente y espíritu están en perfecto equilibrio y salud”, se lee.
La gratitud era otro de los temas recurrentes. Luz Ángela parecía utilizar aquellas páginas para imaginar el futuro y, al mismo tiempo, agradecer por aquello que esperaba alcanzar. “Gracias a la constancia y dedicación”, anotó en una de sus manifestaciones.
Hacia el final, regresó a los asuntos familiares. Escribió sobre una casa remodelada, los espacios de sus hijos y el tiempo que quería compartir con ellos. También dejó plasmados sus deseos de viajar, comprar ropa, conocer restaurantes y disfrutar diferentes actividades junto a las personas que quería.
“Ahora tengo tiempo y dinero para hacer todo lo que quiero”, escribió. La última página termina con una frase que, después de la tragedia, adquiere un significado especial: “Inmensamente feliz de contribuir con mi familia y hogar”. Debajo de esas palabras aparece su firma: Luz Ángela Sánchez Castillo.
Las seis hojas fueron encontradas entre las ruinas del edificio Vanessa, en medio de las labores de búsqueda y recuperación adelantadas después del terremoto. Ahora los rescatistas buscan a los familiares de Luz Ángela para entregarles este documento que permite conocer una parte íntima de su historia.
La tragedia dejó edificios destruidos, familias afectadas y pérdidas irreparables. Pero entre los escombros también han aparecido objetos que permiten reconstruir las historias de quienes estaban allí cuando la tierra comenzó a moverse.