Este jueves, Cali Cómo Vamos y El País presentaron en vivo los resultados del segundo bloque de la Encuesta de Percepción Ciudadana 2025, un estudio que mide cómo perciben los caleños la seguridad, la justicia, la cultura ciudadana, la educación y las oportunidades económicas en la ciudad.
Los resultados evidencian que la percepción de seguridad en la ciudad sufrió un desplome, pasando del 31% en 2024 a apenas un 19% de ciudadanos que se sienten seguros en 2025, acompañado de una fuerte desconfianza en el sistema judicial.
Para analizar este y otros indicadores sobre justicia, cultura ciudadana, educación y empleo, el panel de expertos estuvo conformado por:
- Danny Angarita: Director de Cali Cómo Vamos.
- Álvaro José Pretel: Economista e investigador en seguridad y defensa.
- Adolfo Adrián Álvarez: Director del Instituto de Investigación e Intervención para la Paz de la Universidad del Valle.
Reviva las principales conclusiones:
Más del 60% no denuncia delitos y crece la desconfianza en la justicia
En el bloque de justicia, se evidenció que más del 60% de las víctimas de delitos en Cali no denuncia, una tendencia que se mantiene por tercer año consecutivo.
El académico Adolfo Adrián Álvarez explicó que esta situación está ligada a la falta de confianza en las instituciones: “La gente dice que ha denunciado antes y no ha pasado nada”, y agregó que existe una “baja credibilidad” en el sistema judicial.
Por su parte, Pretel señaló que el problema también pasa por fallas estructurales: “El sistema de justicia en Colombia tiene que cambiar radicalmente”, y cuestionó la falta de efectividad y de procesos de resocialización, lo que, según dijo, limita la reducción del delito a largo plazo.
Empleo y emprendimiento: baja percepción
En contraste con los avances en indicadores económicos, la percepción ciudadana sigue siendo negativa. Solo el 21% de los caleños cree que es fácil conseguir trabajo y el 22% considera que emprender en la ciudad es sencillo.
Las principales barreras identificadas son la falta de experiencia laboral, el nivel educativo requerido y, en el caso del emprendimiento, la falta de capital. Incluso, un 10% admite que no emprende por miedo al fracaso.
Cali cerró 2025 con una tasa de desempleo de un solo dígito (8,8%) y alcanzó un récord de cerca de 109.000 empresas registradas. Esto evidencia una desconexión entre la realidad económica y la percepción ciudadana.
Aunque hay más oportunidades y dinamismo empresarial, muchos caleños no sienten que esas mejoras se traduzcan en acceso real a empleo o facilidad para emprender.
El reto, según los expertos, no solo está en generar oportunidades, sino en hacerlas más accesibles, visibles y acordes a las capacidades de la población, especialmente de los jóvenes.
Educación: alta satisfacción, pero con alertas de fondo
En el bloque de educación, la encuesta de Cali Cómo Vamos muestra un panorama que, en apariencia, es positivo: hay mayor satisfacción que insatisfacción en todos los aspectos evaluados. Los caleños destacan principalmente la infraestructura de los colegios, el desempeño de los profesores y los materiales de enseñanza.
El 80% de los padres de familia está satisfecho con la infraestructura física de los colegios y el 76% destaca la labor de los profesores. No obstante, el acoso escolar (bullying) aparece como el punto más crítico y menos atendido, con solo un 47% de satisfacción.
El profesor Adolfo Álvarez advirtió que ese nivel de satisfacción puede ocultar rezagos estructurales en la calidad educativa de la ciudad frente a otras regiones del país.
“Cali tiene un rezago en educación… esta satisfacción realmente me deja preocupado”, señaló, al tiempo que cuestionó si existe cierto conformismo con el estado actual del sistema educativo.
Asimismo, anunció que Cali ocupa el puesto 22 entre 36 ciudades en calidad educativa. “Muchos cupos en la Universidad del Valle los ganan jóvenes de otras regiones; esto nos obliga a preguntarnos si somos demasiado conformistas con la educación que recibimos”, advirtió.
Seguridad en los barrios
Durante el análisis se reiteró que 2025 registra una de las caídas más pronunciadas en percepción de seguridad en las últimas dos décadas. Aunque en los barrios suele haber mayor sensación de seguridad por la cercanía y el conocimiento del entorno, este año esa percepción también se deterioró de forma significativa.
“Es la caída más pronunciada de percepción de seguridad en los últimos 20 años”, advirtió Pretel, quien además relacionó este comportamiento con factores como hechos de alto impacto, entre ellos atentados registrados en la ciudad, que influyen en cómo se sienten los ciudadanos, más allá de las cifras reales de delito.
El dato más revelador es la caída de 15 puntos porcentuales en la seguridad barrial. En 2024, el 57% de los ciudadanos se sentía seguro en su cuadra; hoy, esa cifra se desplomó al 42%, el nivel más bajo registrado desde el año 2011
Los expertos señalaron que el estrato socioeconómico juega un papel crucial en el miedo ciudadano. Mientras que en el estrato alto la inseguridad es del 48%, en el estrato bajo sube al 61%, evidenciando que las zonas más vulnerables son las más golpeadas por la delincuencia.
Danny Angarita, director de Cali Cómo Vamos, subrayó que este deterioro no es solo una “percepción” subjetiva, sino un reflejo del incremento de delitos que la ciudadanía vive a diario.
Problemas cotidianos de convivencia persisten en los barrios
Durante la conversación se puso en contexto humano los datos de la encuesta, evidenciando que problemáticas como el ruido excesivo y la disposición inadecuada de residuos siguen siendo recurrentes en distintos sectores de Cali.
Desde experiencias compartidas en el panel, se señaló que estos comportamientos, como la música a alto volumen o arrojar basura en el espacio público, se repiten incluso cuando intervienen las autoridades, lo que refleja dificultades para sostener el control y el cumplimiento de normas.
Frente a esto, el economista Álvaro José Pretel explicó que se trata de conductas extendidas en toda la ciudad: “Lo relacionado a riñas y convivencia está generalizado en toda Cali”, y advirtió que muchas de estas situaciones escalan por la falta de mecanismos efectivos de resolución de conflictos.
Falta de educación cívica y baja corresponsabilidad, entre las principales causas
En el análisis de fondo, se destacó que el 61% de los caleños identifica la falta de educación cívica como el principal factor que afecta la cultura ciudadana, seguido por el poco sentido de pertenencia (47%) y la débil presencia institucional.
El economista e investigador, Álvaro Pretel insistió en que el problema no es solo de control, sino de compromiso ciudadano: “Las personas saben que muchos comportamientos están mal, pero la corresponsabilidad es muy baja”.
Por su parte, el académico Adolfo Adrián Álvarez llamó la atención sobre el rol del entorno urbano y las instituciones: “La ciudad también educa: educa cómo se gobierna, cómo se usa el espacio público y cómo se hacen cumplir las reglas”.
Los panelistas advirtieron que, aunque las sanciones han aumentado, el problema persiste por la baja corresponsabilidad de los ciudadanos, quienes, pese a reconocer que muchas conductas están mal, continúan incurriendo en ellas.
Como respuesta, se planteó la necesidad de combinar estrategias de educación, especialmente desde colegios y hogares, con medidas sancionatorias más efectivas, además de fortalecer prácticas reparativas que involucren a quienes infringen las normas.
El comportamiento en las calles
a radiografía actual sobre cómo interactúan los habitantes de la capital del Valle en el espacio público muestra una brecha significativa entre el conocimiento de la norma y su aplicación diaria. Basado en 1.501 encuestas presenciales realizadas en las 22 comunas de la ciudad, el estudio técnico de Cali Cómo Vamos arroja los siguientes datos sobre el comportamiento ciudadano:
- Normas de tránsito: El 66% de los encuestados considera que la ciudadanía se comporta mal frente al cumplimiento de las normas básicas de movilidad.
- Convivencia social: Un 60% percibe un desempeño negativo en las normas mínimas de interacción y convivencia.
- Espacio público: El 59% de los habitantes califica como “malo” el cuidado y uso de los entornos compartidos en la ciudad.
- Normas ambientales: El 45% señala un mal comportamiento respecto al respeto de las regulaciones ambientales.
Danny Angarita, director de Cali Cómo Vamos, destacó que la percepción de mal comportamiento en tránsito y espacio público aumentó en comparación con las cifras reportadas en 2024. Por su parte, el investigador Álvaro José Pretel señaló que estos comportamientos se han vuelto “rutinarios” debido a una baja sensación de castigo real.
En el análisis, se advirtió que estos comportamientos hacen parte de la vida cotidiana y están asociados a una baja percepción de sanción. I
Incluso, se evidenció un aumento en las infracciones de tránsito, que pasaron de cerca de 500.000 en 2023 a más de un millón en 2025, lo que refleja no solo una percepción negativa, sino también un incremento real en las conductas contrarias a la convivencia.