Carlos Esteban Rebolledo, de 35 años, vivió horas de angustia y esperanza contenida después de quedar sepultado bajo los escombros de una unidad residencial en Cali tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia.
Su testimonio, recogido tras el rescate, ofrece una mirada íntima y humana sobre lo que significa permanecer atrapado en una estructura colapsada: la confusión inicial, la lucha por respirar con calma, el esfuerzo por hacerse oír entre el ruido y, sobre todo, la fe como ancla para resistir hasta ser localizado por los equipos de emergencia.
Rebolledo relató que, en medio del movimiento telúrico, alcanzó a avanzar hacia el lobby del edificio y estuvo cerca de la puerta cuando una parte de la estructura se desplomó sobre él.
Al principio no comprendió la magnitud del daño: pensó que algunas paredes habían caído sobre su cuerpo; más tarde entendió que su unidad se había colapsado y que estaba sepultado bajo restos de la construcción. La presión sobre su cuerpo fue intensa y la sensación de encierro lo obligó a concentrarse en controlar la respiración para no agotar el aire disponible.
Durante las horas que permaneció atrapado, Rebolledo intentó llamar la atención con gritos, pero el ruido de las labores de rescate y de las personas alrededor dificultaba que su voz fuera identificada.
Asimismo, contó que los rescatistas pedían silencio porque, en operaciones de este tipo, el silencio absoluto facilita la localización de sobrevivientes mediante la escucha de golpes o llamados. Para él, quedarse quieto y mantener la calma fue una estrategia vital: “Uno necesita un total silencio”, explicó, y añadió que controlar la respiración era fundamental mientras esperaba que los equipos de emergencia lo encontraran.
Rebolledo pensó en su abuela y en el destino del apartamento; la preocupación por sus seres queridos y por su propia vida lo llevó a recurrir a las oraciones que ella le había enseñado. Relató que rezó rosarios y repitió un pasaje bíblico, Jeremías 33:3, que le daba consuelo.
“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. En medio del miedo, hizo una promesa: “Dios mío, dame esta oportunidad. Yo salgo de aquí vivo y yo cambio mi vida”, palabras que resumen la mezcla de súplica y resolución que lo acompañó hasta el rescate.
La operación de búsqueda y rescate, según los reportes, culminó durante la noche cuando los Bomberos de Bogotá lograron escuchar sus llamados.
Tras ubicarlo entre los escombros, los equipos de emergencia lo extrajeron cerca de las 3:57 de la madrugada. Videos difundidos después muestran a los socorristas trabajando con cuidado para liberarlo de la estructura colapsada. Rebolledo fue trasladado a un centro médico, donde recibió atención; los reportes preliminares indican que presentó lesiones leves y se encontraba fuera de peligro.