Al hablar de cacao, la mayoría de las personas lo asocian inmediatamente con una barra de chocolate. A pesar de ello, detrás de esta fruta hay un universo de productos, sabores y usos que son desconocidos para muchos colombianos.
Esta es una de las lecciones que busca dejar el nuevo Centro de Experiencia de Cacao y Chocolate Santa Teresa, inaugurado recientemente en el barrio Granada de Cali, donde los visitantes tienen la oportunidad de descubrir que el cacao tiene aplicaciones mucho más allá de la repostería y la confitería.
Durante varios años, la conversación sobre el chocolate ha estado dominada por referentes europeos, pues Suiza y Bélgica aparecen como los grandes productores mundiales a pesar de que no cultivan la fruta.
“En Europa no hay ni un solo arbolito de cacao, porque el cacao es de acá”, afirmó María del Carmen Terán, fundadora de Chocolates Santa Teresa.
La empresaria indicó que gran parte de ese reconocimiento internacional se construyó debido a la transformación del cacao, pero no porque el origen de esta materia prima sea superior, pues “el mejor cacao es nuestro”, dijo.
En el cacao bar Santa Teresa, ubicado en la avenida 9N # 16-11, por ejemplo, se desarrollan bebidas que se elaboran con diferentes ingredientes y que incorporan propuestas con cascarilla de cacao y sabores característicos del Pacífico colombiano.
De la misma manera, hay snacks elaborados con semillas de cacao recubiertas de chocolate, otra alternativa que permite consumir el grano de una manera diferente.
Por ello, uno de los objetivos del nuevo centro es mostrar el potencial económico, gastronómico y cultural que tiene el cacao, así como la diversidad de productos que pueden realizarse con esta materia prima.
Además de bombones, chocolates, trufas y tabletas, los visitantes pueden encontrar artículos para el cuidado personal elaborados por productores y emprendedores vinculados a territorios cacaoteros en el Valle del Cauca, Cauca y Nariño.
Un universo detrás del cacao
Entre estos productos que se pueden realizar a partir de esta materia prima se encuentran las mantequillas corporales, bálsamos labiales, jabones artesanales, exfoliantes y otros productos cosméticos.
Es el caso de Virensyala, un emprendimiento que se inspira en el legado de mujeres que transmiten conocimiento sobre plantas, cuidado y bienestar. En sus formulaciones incorporan derivados del cacao y otros ingredientes colombianos para resaltar y promover el aprovechamiento de la riqueza local.
Pero las posibilidades no acaban allí, porque uno de los productos que más llama la atención es la miel de mucílago de cacao, una sustancia dulce que rodea las semillas dentro de la fruta y que se utiliza en la elaboración de bebidas y otras preparaciones gastronómicas.
Entre los productores se encuentra Choculas Betsabeth, un emprendimiento inspirado en el legado de la cacaocultora Betzabeth Álvarez de Balanta, una adulta mayor de 103 años que transmite conocimientos de generación en generación y además produce miel de mucílago y chocolate de mesa.
De la misma manera, se resalta la iniciativa comunitaria Chocotonga de Miranda, Cauca, donde se transforma el cacao cultivado por familias afrodescendientes, campesinas e indígenas, y se promueve el desarrollo rural a través del chocolate y el reconocimiento de la tradición cacaotera caucana.
Según la empresaria, cerca de 65.000 familias colombianas dependen de esa cadena productiva, por lo que, más allá del sabor, el mensaje que el nuevo centro de experiencia busca transmitir es conocer el origen de los alimentos y valorar el trabajo que existe detrás de ellos.
“Hay que despertar la curiosidad y el orgullo, apropiarnos de nuestros ingredientes y conocer las manos que están detrás de todo esto”, concluyó Terán.
En una ciudad que apuesta por el turismo gastronómico y cultural, el cacao está dispuesto a demostrar que su historia apenas comienza y definitivamente es mucho más que chocolate.