Un angustioso llamado de alerta emitió la administración de la Clínica Versalles tras confirmar que la abultada cartera pendiente por cobrar a las entidades promotoras de salud intervenidas compromete seriamente su viabilidad económica y su operatividad en la ciudad de Cali.
La coyuntura se volvió crítica en las últimas semanas luego del reiterado incumplimiento en las obligaciones financieras por parte de su principal contratante, la EPS Servicio Occidental de Salud (SOS).
A través de un comunicado dirigido a la opinión pública, el centro médico detalló que el monto mensual facturado a la entidad EPS SOS equivale al 45% del total de sus ingresos operativos. Sin embargo, durante los últimos dos meses acumulados, la aseguradora ha dejado de cancelar cerca del 75% de dicha facturación, lo que generó un desequilibrio de liquidez sin precedentes dentro del establecimiento de salud.
Esta problemática de cartera no representa un hecho aislado, sino que responde a un patrón de incumplimiento sostenido durante los últimos dos años por parte de diversas entidades aseguradoras intervenidas por el Estado. Para mantener la atención a los usuarios y sostener los costos fijos, la institución tuvo que recurrir al límite de su capacidad de endeudamiento con el sector bancario comercial.
Actualmente, las directivas confirmaron que ya no disponen de mecanismos o fuentes de financiamiento adicionales para solventar el hueco fiscal dejado por las aseguradoras. A pesar de este panorama tan complejo, el centro asistencial reafirmó su compromiso institucional con la comunidad y garantizó la atención continua de las urgencias vitales para todos los afiliados que acudan a sus instalaciones.
Con el fin de evitar un colapso en la prestación del servicio, la clínica hizo una solicitud respetuosa a las directivas de la EPS SOS para que adopten medidas inmediatas que permitan normalizar los desembolsos pendientes durante el mes de julio.
Estos recursos son indispensables para cumplir con las obligaciones contractuales y el pago de nómina a los médicos, personal de enfermería, colaboradores administrativos y proveedores de insumos básicos.
De forma paralela a esta liquidez reducida, la institución de salud ha debido enfrentar coyunturas operativas de alta demanda ciudadana, tales como la elevada ocupación registrada en áreas sensibles como el servicio de ginecoobstetricia. Esta situación requirió en su momento la intervención de la Secretaría de Salud Pública de Cali para coordinar planes de contingencia y caracterizar a los pacientes.
Por otro lado, la crisis presupuestal y operativa de las aseguradoras continúa impactando de forma directa a los ciudadanos que requieren tratamientos o intervenciones de complejidad.
En plataformas digitales y redes sociales, familiares de distintos usuarios han expresado sus quejas e inquietudes ante demoras en la programación de cirugías especializadas en las dependencias de la institución.