Las cámaras se han ido. Los titulares comienzan a ocuparse de otros temas y la emergencia que durante días concentró la atención del país ha dejado de abrir los noticieros. Pero detrás de ese silencio permanecen miles de personas tratando de reconstruir una cotidianidad que el terremoto cambió en cuestión de segundos. Hay familias que todavía necesitan ayuda.
Ese es el mensaje con el que llegó a Cali el vallecaucano Cristhian Mancera, presidente del Community Council del Área 11 de Miami-Dade County, quien trajo desde Estados Unidos una tonelada de ayudas recolectadas con el apoyo de la comunidad de West Kendall, como parte de una movilización que pretende mantenerse activa mientras las familias afectadas continúen necesitando respaldo.
Las ayudas fueron entregadas en Altos de Santa Elena, la zona de Meléndez, en Cali, pero Mancera insiste en que esta entrega no debe entenderse como el final de una campaña. Por el contrario, busca convertirse en el comienzo de un canal permanente de solidaridad entre el sur de la Florida y las comunidades afectadas en el Valle del Cauca.
“Que el terremoto ya no sea el principal titular de los noticieros no quiere decir que la emergencia haya terminado para las familias. Hay personas que todavía están intentando encontrar un camino para seguir adelante y no podemos dejarlas solas hasta que logren levantarse nuevamente”, señaló Mancera.
La ayuda sigue siendo necesaria
Desde Miami, el dirigente comunitario ha expresado su preocupación porque entre colombianos residentes en el exterior se ha extendido la percepción de que Cali y el suroccidente colombiano ya cuentan con suficientes ayudas y que, por lo tanto, no sería necesario continuar enviando donaciones. Para Mancera, ese mensaje puede terminar desmovilizando una solidaridad que todavía resulta necesaria.
“El objetivo de entregar estas ayudas es también visibilizar que la gente sigue necesitando apoyo. Decir en el exterior que ya existen demasiadas ayudas puede generar el efecto contrario: personas que estaban dispuestas a colaborar dejan de hacerlo porque piensan que su aporte ya no hace falta”, explicó.
Mancera nació en el Valle del Cauca y desde hace años reside en Estados Unidos, donde ha desarrollado buena parte de su trayectoria profesional y comunitaria. Actualmente preside el Concejo Comunitario del Área 11 de Miami-Dade y desde allí ha promovido espacios de participación e integración para una comunidad caracterizada por su diversidad cultural y por una importante presencia de latinoamericanos.
Para él, esta campaña también representa una oportunidad para movilizar a los vallecaucanos y colombianos que viven en West Kendall y otras zonas del sur de la Florida alrededor de las necesidades de quienes hoy intentan reconstruir sus vidas en su tierra de origen.
“Yo nací en Cali y en el Valle del Cauca. Desde la distancia, uno no deja de sentir que esta sigue siendo su casa. Queremos que los vallecaucanos que estamos en Miami podamos conectarnos con las personas que hoy nos necesitan y que este canal de ayuda permanezca abierto”, expresó.
La tonelada de elementos que llega ahora a Cali hace parte de las donaciones recogidas con el respaldo de la comunidad en Miami. En las primeras jornadas humanitarias realizadas desde el sur de la Florida participaron colombianos, venezolanos, cubanos, empresarios, establecimientos comerciales, organizaciones y ciudadanos de distintas nacionalidades.
La próxima gran convocatoria será el 11 de octubre en Miami Beach, durante Salsa Fest Miami Beach, evento que contará con el respaldo de Mancera y que tendrá también un componente solidario.
La invitación es para que colombianos, latinos y residentes del sur de la Florida asistan al concierto y se vinculen a una nueva jornada de ayudas destinada a las víctimas del terremoto en el Valle del Cauca.
Las donaciones serán canalizadas a través de Servicolex, organización sin ánimo de lucro y entidad de caridad pública aprobada en Estados Unidos, que servirá como vehículo para recibir y gestionar los aportes destinados a los damnificados.
De esta manera, la música se convertirá también en una oportunidad para mantener viva una causa que corre el riesgo de perder visibilidad con el paso de las semanas.