Ya van seis martes de silencio profundo. Durante años, ese día de la semana mantuvo un ritmo marcado desde las 7:00 de la mañana, con el rezo del rosario, las novenas a la Virgen, las eucaristías y el paso de un gran número de fieles que atravesaban la avenida Roosevelt para llegar hasta la capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.

Para quienes viven, trabajan o simplemente pasan cerca de la tradicional capilla, este silencio es evidencia de que allí el terremoto del 10 de agosto dejó graves grietas y daños que impiden abrir la puerta principal y las alternas, por las que ingresaban los feligreses cargados de fe, peticiones y acciones de gracias.La emblemática casa y capilla, símbolo de la tradición religiosa en la capital vallecaucana, atraviesa hoy uno de los momentos más difíciles de sus 76 años de historia.

Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, Hermanas Vicentinas, que madrugaban a diario para atender los quehaceres de la casa, abrir la puerta y darle a bienvenida a quienes se beneficiaban de sus programas, ya no están allí. La casa y capilla no se pueden ocupar. Los daños estructurales son severos y se debe iniciar una intervención urgente. De las 62 Hermanas Vicentinas que allí vivían, quedan solo unas cuantas que, junto a un grupo de seguridad y vigilancia, hacen labores de custodia.

Algunas de las imágenes de la capilla también resultaron afectadas por el terremoto. | Foto: Alcaldía de Cali

Entre daños estructurales y la imagen viva del milagro

El balance técnico y visual es devastador: grietas profundas, desprendimiento de techos, muros y balcones colapsados y un severo compromiso en la torre principal y el recinto de la capilla, obligaron este cierre total y la evacuación preventiva del complejo por alto riesgo de colapso.

“La casa ha sufrido bastante, ha quedado muy averiada; igualmente la capilla, que está cerrada porque no se puede atender a ninguna persona, debido a las múltiples averías que tiene”, relató con serenidad sor Islena Sánchez.

En medio de la emergencia, las hermanas han coordinado labores de ‘primeros auxilios arquitectónicos’, que iniciaron a partir del apuntalamiento de vigas con gatos hidráulicos y techado provisional, de cara a evitar que las lluvias que se lleguen a presentar terminen de deteriorar la casa.

“En este momento hemos acudido a todos los estamentos gubernamentales y eclesiales de la ciudad, para que nos colaboren con este primer proceso de reconocimiento, hacer los estudios e iniciar la reconstrucción”, explicó sor Islena.

Así quedó parte de la Capilla de la Medalla Milagrosa, en el sur de Cali. | Foto: Alcaldía de Cali

Pese a la destrucción que sufrió el templo, especialmente en el tercer piso de la torre, las hermanas fueron testigos de un hecho conmovedor. Sor Olga Dossman Ruiz, recuerda el momento en el que subieron a evaluar la infraestructura.

“En un rincón, justo al lado de una columna, estaba una imagen mediana, en cerámica, de la Virgen María. Allí quedaron grietas, un hueco, los ladrillos cayeron hacia el patio y la imagen no se movió para nada, como queriendo decir: esta casa yo la voy a resguardar. Ella, con sus manitos, de pronto levantaditas, diciendo: yo soy la guardiana de esta casa. Y aunque muchas imágenes que tenemos cayeron y se dañaron, sacamos como conclusión que la Virgen prefirió sacrificar esas otras imágenes de cerámica para salvar nuestras vidas”, contó sor Olga, reiterando que la imagen principal de la capilla, “gracias a Dios, sigue en pie”.

Ante los daños registrados, Natalia Lasso, asesora de Asuntos Religiosos de la Alcaldía de Cali, se refirió a los 14 templos católicos que hoy se encuentran cerrados.“En conjunto con la Arquidiócesis de Cali, se están buscando los mecanismos para poder iniciar el tema de la restauración. Se necesitan aportes económicos para todo eso y es una cifra bastante significativa”, aseguró.

Agregó que se está evaluando cuáles iglesias son bienes de interés cultural, con el fin de conocer las medidas que se adoptarán desde el Gobierno Nacional y a través de los decretos de emergencia. “Es una tarea ardua, un poquito larga y extensa, pero vamos avanzando en ese tema”, indicó la funcionaria.

Luego de mes y medio del terremoto, aún hay lugares con daños evidentes. | Foto: Alcaldía de Cali

Los programas sociales avanzan en otros espacios

Más allá del daño en la estructura de la capilla, la tragedia afectó el corazón de las misioneras vicentinas, que han trabajado con empeño en obras sociales, dedicando años a la vida pastoral comunitaria.

Debido a la orden de desalojo e inhabilitación del espacio, todos los servicios presenciales han tenido que desplazarse a otros lugares, para seguir impactando a cientos de beneficiarios del Centro Social de la Milagrosa.

| Atención a niños con discapacidad y orientación a sus madres.

| Programa de nutrición y alimentación.

| Educación: programa Cafam (alfabetización), atención a personas con limitaciones y que no han tenido la posibilidad de estudiar; becas para jóvenes vulnerables.

| Encuentros y labores de voluntariado con laicos comprometidos.

| Pastoral mariana de la capilla.

Mientras los programas se reubicaron temporalmente, las religiosas continúan realizando las eucaristías, el rosario y las novenas a través de las plataformas digitales. Asimismo, siguen anotando las intenciones de los feligreses, que se reciben en la portería lateral de la casa.

“Esto nos anima a seguir luchando y haciendo los esfuerzos para volver a tener esta casa en condiciones de recibir a todas las personas que atendemos normalmente. Seguimos orando mucho por todos los peregrinos”, concluyó sor Islena Sánchez.

Algunas columnas de la estructura resultaron afectadas por el terremoto. | Foto: Alcaldía de Cali