La capital del Valle del Cauca experimenta una transformación en sus indicadores de seguridad en las vías. Según los datos más recientes del Observatorio de Accidentalidad, Cali ha logrado una reducción histórica en los siniestros viales durante el transcurso de 2025 y lo que va de 2026.
Esta tendencia positiva se concentra en zonas que, en años anteriores como 2024, encabezaban las listas de puntos con mayor número de incidentes con lesionados.
Las autoridades han identificado que la gestión directa de la Secretaría de Movilidad ha sido el factor determinante en este cambio. Mediante intervenciones de infraestructura y controles operativos, se ha logrado pacificar el tránsito en corredores de alta velocidad y flujo masivo.
El mensaje institucional es claro: las normas y los controles no están diseñados para incomodar al ciudadano, sino para cumplir el objetivo primordial de salvar vidas.
Entre los sectores donde la disminución de accidentes es más evidente se encuentran la calle Quinta y la avenida Tercera Norte. Estos puntos, que solían reportar cifras alarmantes de accidentalidad, muestran hoy una realidad distinta gracias al compromiso conjunto entre la autoridad y los caleños.
El éxito de estas medidas radica en que la seguridad vial se ha posicionado como un tema que compete a todos los actores de la vía.
Además del control físico en las calles, la entidad recuerda que garantizar una circulación organizada es una prioridad. Portar la documentación completa, como la licencia de conducción vigente y el SOAT, facilita la labor de los agentes ante cualquier eventualidad.
Cumplir con estos requisitos legales es visto ahora no solo como una obligación administrativa, sino como un acto de responsabilidad civil.
Para continuar con esta racha positiva, el subsecretario de Movilidad, Carlos Santacoloma, anunció la ejecución de un plan piloto entre el 26 y el 30 de enero de 2026.
Esta iniciativa se centrará en el sector sur de la ciudad, específicamente para regular el flujo en los horarios de ingreso a colegios y universidades. Se realizarán cambios temporales en los sentidos de la carrera 125 y la carrera 127 para evitar los tradicionales cuellos de botella.
El monitoreo de estos cambios será constante por parte de los agentes de tránsito desplegados en la zona. Los datos que se recolecten durante estos cinco días de prueba servirán de base para que la administración decida si estas modificaciones deben adoptarse de forma permanente. La meta final sigue siendo optimizar los desplazamientos y, sobre todo, reducir los riesgos de colisiones en zonas de alta concentración de estudiantes.