El primer hotel cápsula del mundo fue inaugurado en Osaka, Japón, en 1979. Su arquitecto, Kisho Kurokawa, imaginaba edificios construidos con módulos intercambiables, “como células de un organismo vivo”.

47 años después, una idea parecida aterrizó en Cali. En una casa del barrio El Peñón funcionan 32 módulos intercambiables: 32 cápsulas para dormir.

El Capsule Inn de Osaka era utilizado sobre todo por los llamados ‘salarymen’, empleados de oficina que trabajaban hasta tarde y perdían el último tren que los llevaba a sus casas. También por jóvenes que salían de rumba y necesitaban un lugar económico y seguro donde pasar la noche.

El primer hotel cápsula de Cali, llamado El Peñón House, está pensado para otro tipo de viajeros: ejecutivos, nómadas digitales, youtubers y turistas que recorren el mundo solos. Personas que buscan un sitio tranquilo para dormir, cómodo y a bajo costo. O, como se dice en caleño: “bueno, bonito y barato”. La noche en una cápsula cuesta $120.000, aunque el precio puede variar según la temporada.

La fachada de Peñón House ya despierta curiosidad en quienes visitan el barrio. Detrás de su estrecho frente funcionan 32 cápsulas para viajeros. | Foto: El País

- Con la COP16 el turismo subió. Se abrió una ventana hacia el mundo de lo que es Cali y sentíamos que a la ciudad le faltaba esta alternativa en su oferta hotelera —explica uno de los socios de AG Multiservicios, la empresa familiar que impulsó el proyecto.

Los hoteles cápsula nacieron también como una respuesta a la falta de espacio en las grandes ciudades. Vista desde afuera, la fachada de El Peñón House es tan estrecha que cuesta imaginar que allí funcione un hotel. Parece más el garaje de un Twingo que un alojamiento para turistas.

Pero basta cruzar la puerta para entender. La casa es profunda, larguísima, y cuenta con varios pisos, como muchas de las antiguas construcciones de arquitectura neocolonial que sobreviven en El Peñón.

Los espacios comunes incluyen una cafetería y zonas de coworking para viajeros que combinan turismo y trabajo remoto. | Foto: El País

En la entrada, frente a la recepción, hay una pared de ladrillo expuesto. Son los ladrillos originales de la vivienda, una forma de conservar la memoria de la casa. Más adelante aparece un patio, el café y después una sala coworking.

La idea de abrir un hotel cápsula en Cali nació, precisamente, después de un viaje a Japón de una de las socias del proyecto. Diseñadora y amante de las artesanías, participó en un intercambio promovido por la Universidad de los Andes para fortalecer los vínculos entre Japón y América Latina.

Una tarde caminó tanto por Kofu, capital de la prefectura de Yamanashi, que terminó entrando a un hotel cápsula para descansar. Cayó profundamente dormida. Cuando despertó, sintió algo de claustrofobia.

Las cápsulas, a diferencia de las de Japón, son amplias. Una persona de 1,90 puede dormir cómodamente. Por cada cuarto, hay ocho cápsulas. | Foto: El País

En Japón, el promedio de estatura de las mujeres ronda los 1,58 metros y el de los hombres los 1,70. Las cápsulas son pequeñas y muy compactas.

- Pero me gustó el concepto y la idea de adaptarlo en Cali. Pese a que había muchas cápsulas donde me hospedé, todo era muy tranquilo. Por cultura, el japonés baja la voz, respeta el espacio del otro, hace silencio —recuerda.

Uno de los socios fundadores de El Peñón House mide 1,90, como muchos de los extranjeros que llegan a Cali, así que diseñaron las cápsulas de 2,03 metros de largo y 1 metro de ancho, con colchones semisencillos. A diferencia de lo que ocurre en muchos hoteles cápsula japoneses, aquí una persona puede sentarse cómodamente en el interior.

Recepción y café de Peñón House, la nueva alternativa hotelera que se abre paso en Cali. | Foto: El País

El primer cuarto de cápsulas de El Peñón House está ubicado en el corredor del primer piso y está reservado para mujeres. Cada habitación tiene ocho cápsulas.

Se cierran con puertas corredizas de madera y cuentan con cerradura digital. Aunque ocho personas comparten una misma habitación, cada huésped conserva un espacio privado. También tienen aire acondicionado, ventilación independiente y un videobeam para proyectar películas.

Afuera están los lockers, tan altos como las mochilas de los viajeros, y los baños son compartidos.

Para quienes viajan en pareja existe otra alternativa: una suite ubicada en el segundo piso, cuyo valor es de $ 280.000 por noche, con un balcón desde donde se puede apreciar el parque de El Peñón.

El hotel también ofrece una suite con balcón. La noche allí cuesta $ 280.000, dependiendo de la temporada. | Foto: El País

El hotel tiene el concepto de hostal, sí, pero uno distinto al que suele venir a la cabeza cuando se piensa en este tipo de alojamientos: lleno de ruido, movimiento y viajeros entrando y saliendo a toda hora.

En El Peñón House predominan el silencio, la madera clara y los espacios compartidos pensados para trabajar o descansar: la mano de la socia diseñadora.

—Es también una apuesta por Cali. Tenemos la impresión de que a la ciudad se le critica mucho, se le juzga, se le señala. Y desde aquí queremos cambiar eso. A Cali le falta amor y el primer hotel cápsula es una manera de brindárselo —dicen sus dueños.

Aunque las habitaciones son compartidas, cada huésped dispone de un espacio privado e independiente para descansar. | Foto: El País

La idea nació en Japón, en una ciudad donde los trabajadores buscaban un lugar para pasar la noche después de perder el último tren. Medio siglo después aparece en una casa estrecha de El Peñón, donde 32 cápsulas para dormir son una apuesta por mostrar otra cara de Cali a quienes llegan solos desde otras partes del mundo.