El Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat), uno de los centros de investigación más importantes del país, diseña un ecosistema de ‘laboratorios vivos’ que monitorea el suelo y el clima en tiempo real.

La iniciativa, impulsada por talento 100 % regional, transforma datos masivos en decisiones certeras para el agricultor y posiciona al departamento como un referente global en agricultura digital.

Para los campos vallecaucanos se está gestando una transformación silenciosa pero contundente.

El sistema de monitoreo opera como una red interconectada. En el suelo, dispositivos de Internet de las Cosas (IoT) desarrollados, por ejemplo, en alianza con Cenicaña bajo el nombre de Sucrologers- miden variables críticas cada 60 segundos. Foto suministrada por el Ciat. | Foto: El País

Frente a los desafíos del cambio climático y la volatilidad del mercado, la respuesta científica proviene del conocimiento, la ciencia y el talento nacidos en esta tierra donde un equipo de científicos demuestra cómo la analítica de datos redefine la relación con la tierra. La clave de esta innovación radica en el concepto mismo de la tecnología.

“Las parcelas agroclimáticas digitales nosotros las llamamos como ambientes experimentales vivos. Es un espacio donde estamos experimentando cómo monitorear en tiempo real el comportamiento del cultivo”, explicó Camilo Barrios, ingeniero agrícola, líder de la Alianza Bioversity & Ciat.

El sistema opera como una red interconectada. En el suelo, dispositivos de Internet de las Cosas (IoT) desarrollados, por ejemplo, en alianza con Cenicaña bajo el nombre de Sucrologers- miden variables críticas cada 60 segundos.

“Utilizamos sensores que nos permiten monitorear en tiempo real cómo está la humedad del suelo, medir la disponibilidad de nutrientes para la planta, temperaturas y propiedades químicas como el pH y la conductividad eléctrica”, detalló el investigador Barrios.

Esta información se transmite a un data center en la nube junto a los reportes de estaciones meteorológicas sobre lluvia, temperatura y radiación solar.

El sistema emite alertas preventivas sobre plagas, necesidades exactas de riego y fertilización, aumentando la rentabilidad del pequeño y mediano productor.

El Ciat cuenta con las mejores selecciones de semillas en variedades de frijoles, yuca y  forrajes, material que se custodia para el mundo. | Foto: El País

La visión espacial se completa desde el aire. A escala macro, las imágenes satelitales aportan datos a una resolución de 3.7 metros por pixel.

La escala micro, de los vuelos semanales de drones llevan el nivel de detalle a rangos de 1 a 2 centímetros. La data y la IAMás allá de la captura de datos, el diferencial radica en la interpretación de los mismos. Gracias a este análisis, el sistema genera alertas tempranas contra plagas y optimiza el uso de agua o fertilizantes.

Lejos de reemplazar la mano de obra, esta tecnología busca potenciar al agricultor de la región. “A la experiencia que ha ganado un agricultor por años, esto sirve para complementarlo y ser una herramienta adicional para que tome decisiones más informadas”, aclaró el investigador, destacando que el modelo se adapta tanto al pequeño productor como a la gran industria.

Con pruebas en caña, arroz, pastos, plátano y banano, el conocimiento concebido en el departamento rompe fronteras.

“Estamos creando ciencia y exportando esa ciencia para otros países con impacto. Lo que estamos desarrollando aquí tuvo iniciativa acá, se está exportando y a la gente le está gustando”, concluyó el investigador.