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Lograr una agricultura sostenible, desafío para el Valle del Cauca

Septiembre 27, 2020 - 07:25 p. m. Por:
 Por: Francisco Lourido, expresidente de la SAG
agricultura

270 millones de personas dependen de la agricultura en Latinoamérica.

Especial para El País

Un largo camino debe recorrer el Valle del Cauca para fortalecer la agricultura sostenible en su territorio y no puede darse más plazo para lograrlo, teniendo en cuenta que es un departamento con vocación agrícola y en donde está todo por hacer para ser realmente competitivo ante el mercado mundial.

Esta gran apuesta se logra impulsada en conjunto por los gobiernos, los agricultores y las empresas del sector, aprovechando las ventajas comparativas y competitivas con que cuenta el Valle del Cauca, en referencia a esas características que lo diferencian de manera superior frente a otras regiones de Colombia y del mundo, y que son motivo suficiente para fortalecerla en el camino de la sostenibilidad, como ya existe en varios países de Latinoamérica, incluso con condiciones inferiores a las nuestras.

Las diferentes alturas sobre el nivel del mar, la disponibilidad de agua en las montañas y valle, la oferta de lluvias, las amplias porciones de tierra aún sin sembrar, las grandes superficies de bosques que aún conservamos en áreas protegidas y la infraestructura vial y logística, que aunque con pendientes pero aún así de las mejores del país, son algunas de esas ventajas que proyectan al Valle del Cauca como potencia nacional de la agricultura.

La actualidad mundial pone en evidencia la necesidad de entrar de una vez por todas a ser un jugador importante en el concierto internacional, como lo es en el cultivo de la caña de azúcar, diferenciándonos de los demás países agrícolas, siendo respetuosos del medio ambiente y porqué no, pensando en una agricultura orgánica, sostenible, que ponga a nuestro departamento y su actividad económica dominante como modelo nacional y, por ende, al nivel de los países desarrollados del mundo, y para lograrlo ya tenemos con qué.

22 mil 195 kilómetros es la extensión total del Valle del Cauca.

Recomiendo no ignorar en esta transformación la riqueza del mar Pacífico, el cual está esperando por nosotros, ya no para concentrarnos en la labor de pesca, sino en la piscicultura, el coco, el chontaduro, el cacao, generadora de empleo y ganancias importantes para la región.

Ese pacífico hoy por hoy olvidado más allá de la zona portuaria de Buenaventura cuenta con una riqueza cultural y biodiversa que debemos convertir en el principal socio comercial de cualquier apuesta económica que se plantee bajo la sombrilla del desarrollo sostenible. El cliente moderno está esperando una propuesta de valor que trascienda al producto físico y que le permita actuar como gente de cambio, como ser social y ambientalmente responsable, y el pacífico, por sobre todas las subregiones del Valle del Cauca cuenta con esa oferta de valor.

La ganadería extensiva en la ladera del Valle del Cauca ocupa alrededor de 400.000 hectáreas, que bien podrían ser utilizadas en cultivos que le generarán mas riqueza a la región.

La pandemia por Covid 19 nos mostró la gran necesidad que tiene el ser humano de abastecerse de los alimentos cultivados; los productos de la tierra fueron una especie de salvavidas en medio de las dificultades económicas propias de la inactividad mundial. Debido al cese de las industrias productoras y cadenas de almacenes entre otros modelos de negocios que proveen alimentos, la producción campesina pasó y la venta directa pasaron a ser la gran despensa del mundo.

El Valle del Cauca por supuesto entró en esa onda, razón por la cual un número importante de empresarios dedicados a otros sectores, optaron por la venta de verduras, frutas y hortalizas.

La agricultura orgánica podría ser un enorme alivio para el desempleo que golpea al Valle del Cauca, de allí que sea muy importante que Colombia migre a mercados limpios.

A la agricultura no le fue mal en la pandemia por el Covid 19, pero sí, la situación planteó necesidades y requerimientos que demandan innovación y una nueva forma de agricultura para Colombia. La agricultura orgánica, sostenible y amable con el medio ambiente es el único destino seguro del sector en el territorio nacional.

La agricultura orgánica es la que acude a recursos como los insumos biológicos (libres de insecticidas con veneno) y los residuos agrícolas entre otros. Tiene una cantidad de beneficios más allá de la satisfacción que da consumirlos porque son más saludables, su producción no es mucho más costosa que la producción tradicional como se cree, pero sí, el valor de los productos orgánicos puestos en el mercado es más alto que el de los cultivados de forma tradicional en un porcentaje del 30% o mas, aproximadamente, lo que significa una economía muy atractiva para el agricultor.

El producto orgánico tiene una gran vocación exportadora, se desempeña muy bien en mercados más pequeños y se paga mucho mejor. Un ejemplo práctico pueden ser los cafés y cacaos orgánicos y de origen, donde hay una diferencia considerable de valor entre los de producción tradicional, a los de producción artesanal, orgánica o de origen.

El producto orgánico tiene una gran vocación exportadora, se desempeña muy bien en mercados más pequeños y se paga mucho mejor.

Las ventajas comparativas y competitivas del Valle del Cauca demuestran que nuestra verdadera vocación está en diferenciarnos en los mercados aprovechando nuestra oferta social, ambiental y cultural, evitando entrar en la guerra del centavo de los commodities.

En cuanto a la generación de empleo, la agricultura orgánica podría ser un enorme alivio para el desempleo que golpea al Valle del Cauca en la actualidad, de allí que sea muy importante que Colombia migre a los mercados limpios en lo que se paga mejor y se necesita más mano de obra para contratar. Una de las garantías más importantes de la generación de empleo en la agricultura orgánica es la formalización del empleo, lo que se traduce en calidad de vida para el campesino. El campo es de manera indiscutible una de las salidas más contundentes a la crisis económica de nuestro país.

La agricultura orgánica es la que acude a recursos como los insumos biológicos (libres de insecticidas con veneno). Tiene una cantidad de beneficios más allá del consumo.

Para entender los beneficios en la generacion de empleo, en zona de laderadonde donde hoy se tiene ganaderia extensiva, generandose un empleo por cada 100 hectáreas, un cultivo de aguacate puede generar un empleo formal por cada hectárea, es decir que se pueden generar 100 veces más empleos en la misma área, además de ser estos últimos formales.

Ahora pensemos en el amplio territorio que es el Valle del Cauca, el departamento tiene una extensión de 22.195 kms2, la zona plana tiene 4.500 m2, la zona de ladera tiene 10.000 km2, y entre área protegida y zona pacifico hay 7.695 km2. Según la UPRA, la tierra apta para el cultivo de aguacate, cacao, mango y cítricos, como los principales renglones en los que el Valle del Cauca tiene capacidad de competir internacionalmente, puede ascender a más de 300mil hectáreas, estando sembradas en esos cultivos tan sóloel 15% de esta área.

270 millones de personas dependen de la agricultura en Latinoamérica.

Por su parte, la ganadería extensiva en la ladera vallecaucana ocupa 400 mil hectáreas que bien podrían ser utilizadas en cultivos como los que ya mencionamos, lo que se traduce en mayor producción, mayores ganancias y más generación de empleo para la región.

Los países en el mundo que han acudido a la agricultura orgánica como forma de economía utilizan hoy herramientas que son infaltables para el éxito del sector, tales como el uso de recursos tecnológicos como drones, sistemas de riego inteligente, tecnología satelital, y monitoreo de las condiciones climáticas. La agricultura ahora puede ser medida y promediada en todas sus características, desde el clima propicio, la llegada de una plaga, la mejora genética, la composición de una planta (El uso de drones y satélites), fertilizantes, entre otros. La tecnología permite que se haga una agricultura basada en la prevención.

Si el Valle entra en la onda de la agricultura limpia, no solamente habrá garantías de generación de empleo y un alto perfil exportador, sino que habrá una importante condición de cuidado del medio ambiente porque se reduce la huella de carbono, corrigiendo sistemas de producción causantes de la deforestación, se disminuye la emisión de gases efecto invernadero y se hace uso racional del agua.

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