Lilienthal y la CVC

Enero 19, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

David Lilienthal nació en EE.UU. en 1899. Estudió leyes en la Universidad de Harvard, la cual le abrió muchas puertas por su visión y su manera de ser sencilla, práctica y futurista. A raíz de la ‘Depresión’ de 1929, asumió la presidencia Franklin Roosevelt, quien logró el imposible de sacar adelante a su país con su famoso ‘New Deal’, plan que desarrolló innumerables proyectos que crearon millones de empleos, devolvieron la confianza ciudadana y revivieron la economía. Entre ellos, uno de los más importantes fue el de desarrollo del Valle del Río Tennessee, conocido como TVA, el cual tuvo como objetivo regular el caudal del río, mejorar su navegación, producir energía hidroeléctrica barata, modernizar la infraestructura, reforestar, convertir en fértil una tierra árida y desarrollar la agricultura y la industria para mejorar la calidad de vida de los habitantes de los 7 estados bañados por el río. Para dirigirlo nombró a Lilienthal. El TVA fue un éxito rotundo y aun hoy es considerado en EE.UU. como un ejemplo de lo que se puede hacer para promocionar el desarrollo. En 1951 Lilienthal fundó su propia empresa de consultoría y se enfocó hacia clientes extranjeros. Así llegó a Colombia. En 1954, gracias a la iniciativa vallecaucana, se fundó la CVC como entidad autónoma y apolítica. Se contrató como asesor a Lilienthal, quien se enamoró de la región al darse cuenta de su potencial y propuso como plan copiar lo hecho en el Valle del Tennessee, buscando el desarrollo económico del valle geográfico del río Cauca, generando energía, controlando las inundaciones, irrigando, aprovechando el uso de la tierra y protegiendo los recursos naturales para mejorar las condiciones socioeconómicas de los habitantes de los tres departamentos que lo conformaban.Aquí el éxito también fue rotundo. La CVC tenía un Concejo Directivo nombrado por el Presidente de la República que estaba formado por 2 gobernadores, un ministro, 2 delegados de la Presidencia y 2 de los gremios privados. El Consejo elegía al Director Ejecutivo. Para recalcar la seriedad, el profesionalismo y la estabilidad que existía, baste recordar que los doctores Bernardo Garcés, Henry Eder y Óscar Mazuera, quienes fueron los primeros directores ejecutivos, ocuparon el cargo por 10, 12 y 15 años respectivamente, entre 1954 y 1991, y que durante su gestión se ejecutaron obras tan importantes como el proyecto de protección contra inundaciones y drenaje de Aguablanca, el Distrito de Riego y Drenaje Roldadillo-La Unión-Toro, la Central del Alto Anchicayá, la Central Eléctrica de Salvajina y la electrificación rural de todos los municipios del Valle del Cauca.En 1993 vino la debacle y todo cambió. Se creó una asamblea formada por el gobernador y los alcaldes, la cual nombra al Consejo Directivo. La CVC se politizó y se volvió un fortín burocrático. En los últimos 19 años tuvo 9 directores debido a la politiquería, el desgreño administrativo y las ambiciones personales. Afortunadamente Lilienthal falleció en 1981, pues de no ser así, hoy habría muerto de tristeza al ver en qué se convirtió lo que antes fue un ejemplo para el mundo.Es indispensable que la CVC vuelva a su senda inicial. Y para que pueda actuar con eficacia se requiere que los nuevos estatutos que se han proyectado para que la regulen, sean acogidos por el presidente Santos y salgan adelante.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad