Así se mueve el millonario negocio del robo de vehículos en Cali

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Las previsiones de Asopartes pusieron de nuevo la lupa sobre este flagelo. Autoridades se esfuerzan, pero hasta el dólar está en su contra, vea por qué.

Así se mueve el millonario negocio del robo de vehículos en Cali

Febrero 21, 2017 - 12:35 a.m. Por:
Redacción de El País

Supongamos que el promedio de carros robados en Cali no es tan alto como dice Tulio Zuluaga, presidente de la Asociación del Sector Automotor y sus Partes, Asopartes. Supongamos que el promedio es de 7 vehículos hurtados por día, como calcula el coronel John William Peña, de la Seccional de Investigación Criminal (Sijin) de la Policía. Supongamos: si los automotores robados el año pasado en la ciudad se pusieran en línea, la fila se extendería por 10,8 kilómetros, es decir casi la distancia que hay entre La Ermita y la Universidad del Valle. Ahora, con los cálculos de Asopartes (11 por día), imagine una fila de carros robados llegando hasta La Vorágine, en Pance.  Lea también: Robo de vehículos podría incrementarse en febrero, alerta Asopartes. Aunque las autoridades se esfuerzan e incluso hablan de una disminución durante el primer mes del año (34 robos menos que en 2016 y 26 vehículos recuperados), el futuro inmediato que Asopartes prevé para la ciudad es todo menos que alentador: “Desafortunadamente este negocio es tan bueno que estos bandidos se van a vacaciones; la época donde más disminuye el hurto de vehículos fue entre el 20 de diciembre y el 8 de enero, pero lamentablemente a partir de febrero hay más posibilidades que aumente la cifra…”, dijo Tulio Zuluaga la  semana anterior. ¿Si durante el 2016 Cali fue la tercera ciudad del país con más hurtos de este tipo, llegaremos ahora a ocupar un puesto todavía más penoso del ranking? *** Desde su oficina en la Fiscalía, revisando cifras y recuentos de bandas de ladrones desmanteladas en el último tiempo, un investigador de la Estructura de Apoyo del área Automotor cree que la situación planteada por Asopartes tiene que ver, en primera medida, con un problema global: el precio del dólar. Con el incremento de la divisa, el precio de las autopartes se disparó y asimismo la demanda de estos artículos en el mercado negro. De acuerdo con el Presidente de la Asociación del Sector Automotor y sus Partes, los repuestos hoy día están un 42% más costosos. Entonces mientras en la ciudad siga existiendo tolerancia con las ollas donde se negocian piezas desvalijadas, el negocio ilegal seguirá en pie. Porque esa particularidad (la tolerancia con el delito), sumada a las semillas que dejó sembrada la cultura narcotraficante en Cali, dice el investigador, continúa siendo el combustible fundamental para que el robo automotor no deje de rodar. Para dar solo un ejemplo de lo que ocurre en Cali, el hombre cita el caso de ‘La Transnacional’, una banda a la que le dieron golpes en 2013, 2014 y 2015, y que tuvieron que seguir durante esos tres años para llegar a su desarticulación. Como su nombre lo indica, la banda se dedicaba a robar vehículos aquí, para luego llevarlos al sur del continente. Todos carros de alta gama que sacaron por Ipiales para luego ser negociados en Ecuador, Bolivia y hasta en Chile. Pero ‘La Transnacional’ no estaba sola en el mercado. En el 2015 la Policía capturó a siete miembros de ‘Alta Gama’, una banda a la que le habían seguido la pista durante seis meses y que, para ese año, figuraba en el radar como responsable del hurto de más de cien vehículos de lujo. Durante esos seis meses de seguimiento, 21 miembros del grupo llegaron a ser capturados. En julio del 2015 dieron con su líder, alias ‘Rayo’, presunto responsable del envío de los automóviles hasta Ecuador. ‘Rayo’ tenía 29 años, vivía en el barrio Salomia y según mostraban las pesquisas, su incursión en el mundo del hampa había empezado desde que era un mozalbete. De modo que para cuando cayó preso ya era un veterano que sabía dónde, qué y cómo robar.  En aquella oportunidad, otros siete integrantes de la cuadrilla fueron capturados en los barrios Obrero, Vallegrande, Torres de Comfandi, La Base y Salomia. Entre los detenidos estaban ‘El Flaco’ y ‘El Muerto’, encargados respectivamente de dos labores fundamentales para la articulación de la estructura: el primero escondía los vehículos en garajes y bodegas, mientras que ‘El Muerto’ coordinaba los atracadores. La modalidad de los ‘Alta Gama’ era el hurto a mano armada y, antes de sacar los automotores de la ciudad, cobrar rescate a sus víctimas. Los modelos que más perseguían eran Toyota TX, Kia Sportage, Mazda VT 50, Hyundai Tucson, Kia Sorento y Toyota Fortune. La Toyota Fortune, de hecho, le dio nombre a otra banda ya desarticulada. ‘Los Fortune’ se dedicaban específicamente a rastrear ese modelo, que hace tres años les representaba unos 50 millones de pesos por unidad puesta en Ecuador. En el 2014 la Policía también desarticuló la ‘Banda del Paisa’ y ‘Los Indios’. “En Cali esta situación es un problema social. Hemos capturado gente que después de ir a la cárcel, luego la volvemos a encontrar en lo mismo; saben que el negocio siempre tiene demanda…”, dice el investigador, celebrando las declaraciones del Fiscal Néstor Humberto Martínez, que desde el año pasado viene haciendo énfasis en la necesidad de que ley caiga con igual rigor para quienes compren, vendan, o almacenen partes hurtadas. De manera literal, el Fiscal ha dicho que los ciudadanos que incurran en esas prácticas son igual de delincuentes. Por su ubicación geográfica, es decir, básicamente por su cercanía con el Ecuador y esa frontera, la capital del Valle desde hace buen tiempo se ha convertido en una especie de ‘despensa’ de vehículos 4X4 hurtados para países del sur: luego de pasar la frontera, las denuncias hechas aquí prácticamente quedan inexistentes. Solo en la bahía de estacionamiento de una unidad residencial del barrio La Flora, entre noviembre y diciembre se robaron 4 camionetas. Dos en un mismo día, cuenta Carlos Alberto, el administrador del condominio ubicado en la Avenida 5B Norte #58-67. Todas las camionetas ‘jaladas’. Pero los hurtos  en Cali, cuenta el investigador, han llegado a la tecnificación de la estafa a través de internet. También con autos de alta gama. Como pasó con una abogada, por ejemplo, que el año pasado encontró ofertado en una plataforma virtual de clasificados un Mercedes Benz en 74 millones de pesos, cuando su valor debía estar por encima de los 100. Entonces lo compró con todo en aparente regla. Y así feliz, hasta cuando la ubicaron de una entidad financiera para notificarle que ese auto les pertenecía. La historia es así: los ladrones suplantaron la identidad de alguien con suficiente capacidad crediticia como para acceder a un préstamo automotor alto. Con esa identidad falsa presentaron papeles al banco, llevaron el 10% en efectivo al concesionario y esperaron a que  hicieran el desembolso del 90% restante. Cuando les entregaron el carro, mientras llegaba el cobro la primera cuota, los ladrones lo ofertaron en la web con un precio llamativamente ridículo y así cayó la víctima. Según los registros del caso, la transacción fue hecha durante un fin de semana. De alguna manera, se supone, los ladrones habrían logrado entregarle el automóvil con documentos donde no figuraba pignorado y seguramente con el traspaso abierto. Invirtieron unos diez millones (el 10% del vehículo nuevo) y en menos de un mes quedaron con $74 millones en el bolsillo. El banco, al no recibir el pago en el primer mes, empezó a buscar el auto y cuando dieron con su pista lo hallaron con la víctima inocente al volante. El investigador que atendió su denuncia cuenta que para poder comprar el Mercedes, la mujer había vendido su anterior carro y el de su marido. Hasta el momento los estafadores siguen en la calle. Pero dentro de los análisis de Asopartes, las estafas de esta clase no están subrayadas en tono de alerta. Contrario a lo que sucede con la violencia asociada a los hurtos, que según Tulio Zuluaga se presenta en el 45% de los casos: “El año pasado 1.300 personas en Colombia sufrieron heridas o perdieron la vida mientras les robaban el vehículo”, asegura Zuluaga, agregando que la diferencia existente con las cifras oficiales obedece al subregistro: “Una persona a la que le roben el carro, no lo tenga asegurado, y pague rescate a los ladrones, generalmente no denuncia…” Tal vez sea cierto. El coronel John William Peña, de la Sijín, dice que en Cali este año no tienen registros de robos de autos donde a la víctima le hayan pedido rescate. Ha pasado pero con motos, que sigue siendo lo más común, aunque también con una disminución en las estadísticas: mientras que en enero del 2016 hurtaron 315, en enero de este año los ladrones se llevaron 234. Como sigue siendo común que, hablando de carros, los modelos de automóviles destinados al servicio público sigan siendo los que más se llevan. En este momento así ocurre con el Kia Picanto. Y lo siguen ‘jalando’ de la misma forma que ha venido ocurriendo en los últimos tres años: utilizando un control universal que compran en China y que en el mercado negro es conocido como ‘bicha’. Los ladrones pasan en un carro polarizado rondando las bahías de las unidades residenciales mientras activan el control. Cuando un auto acepta el comando y da la señal automática con el parpadeo de  luces, el resto, es historia conocida. No hay necesidad de imaginar nada.

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