Así fueron las últimas horas del defensa Andrés Escobar, asesinado hace 20 años

Junio 29, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Fabio Posada Rivera | El País
Así fueron las últimas horas del defensa Andrés Escobar, asesinado hace 20 años

Andrés Escobar también defendió los colores de Colombia en el mundial de Italia 1990. Una foto del partido contra Emiratos Árabes.

Hace 20 años asesinaron al ‘Caballero de las canchas’, tragedia que el país no puede olvidar en medio de la euforia que vive hoy.

¿Vale la pena recordar las últimas horas de esa desgracia infinita que ha sido la muerte de Andrés Escobar, asesinado hace 20 años en la madrugada del sábado 2 de julio de 1994 por un hombre que le disparó en seis ocasiones con un revólver calibre 38?¿Para qué rememorar la vida de aquel elegante y espigado defensa zurdo que descolló al finalizar la década del 80 en el club Atlético Nacional ganando la Copa Libertadores de América (1989), la Copa Interamericana (1990) y el título del Fútbol Profesional Colombiano (1991)?¿Por qué pedirle a la memoria que retome la imagen de ese baluarte de la selección Colombia que disputó los mundiales de 1990 y 1994, destacándose por su buen juego, su caballerosidad y su disciplina, tanto dentro como fuera de la cancha?¿Será importante hablar de esa tragedia por estos días cuando la emoción se desborda gracias a los buenos resultados de la selección Colombia en el Mundial de Brasil?¡Vergüenza!Tal vez la respuesta no sea fácil de encontrar, ni sea una sola. Pero cómo olvidar que Escobar tenía apenas 27 años y gozaba de la plenitud de sus condiciones como jugador, tanto así que fue fichado por el Milán de Italia, uno de los clubes más importantes del mundo, aunque no alcanzó a lucir su popular uniforme ‘rossoneri’ (rojinegro) porque la muerte se le atravesó en un absurdo altercado.Esa fatídica madrugada del sábado 2 de julio de 1994 la intolerancia cogió desprevenido a Escobar en el parqueadero de la discoteca Padua en el sector de Las Palmas en Medellín.Lugar al que había ido con dos de sus mejores amigos, Juan Jairo Galeano y Eduardo Rojo, para tratar de olvidar el amargo momento vivido tan solo 10 días antes cuando Colombia quedó eliminada del Mundial de Estados Unidos 1994, al que había llegado como favorita pero del que fue eliminada de forma prematura, en parte, por el autogol de Escobar.De acuerdo con el testimonio de Jesús Albeiro Yepes, uno de los fiscales que dirigió la investigación, dentro de la discoteca Escobar padeció las burlas de Pedro y Santiago Gallón, quienes lo provocaron una y otra vez. Él aguantó, pidió respeto y se hizo lejos. Sin embargo, los testigos que entrevistó la Fiscalía dicen que estuvo incómodo toda la noche. “Cuando salió del lugar, ya en su carro, se dio cuenta de que quienes lo molestaron estaban en el parqueadero El Indio e ingresó allí. Volvió a pedirles respeto, discutió con Pedro Gallón y luego llegó Santiago, el mayor, y lo recriminó: ‘Usted no sabe con quién se está metiendo’, le dijo. Al escuchar esa frase el chofer de los Gallón, Humberto Muñoz, se bajó del carro y le descargó el revólver en la cabeza. Seis tiros”, contó hace poco Yepes a El Espectador.Las preguntas regresan: ¿Por qué el autor material del homicidio, pese a confesar su crimen y ser condenado a 43 años de prisión, solo purgó once años de cárcel y desde el 2005 anda libre gracias a las rebajas de su pena?Y la indignación crece al saber que los ‘patrones’ del asesino de Escobar, quienes lo molestaron toda la noche, no pasaron un minuto en la cárcel y solo fueron condenados por el delito de encubrimiento, al urdir una trama que buscaba confundir a la Fiscalía declarando que la camioneta donde se movilizaban en esa madrugada fatal, había sido robada.Hay colombianos que todavía hoy se preguntan si Escobar fue imprudente. Pero no puede ser que los valores en una sociedad se tuerzan al punto de que exigir respeto y comprensión frente a un error involuntario, como un autogol, se convierta en una condena a muerte.¿Podría volver a pasar que uno de futbolistas de la selección Colombia sufra un infortunio en la cancha y su vida corra peligro?“En las sociedades a medio hacer, las que se están cimentando o han quedado en ruinas, se piensa que hay personas extraordinarias. Los colombianos nos agarramos de esas personalidades, como lo hacían las primeras culturas con sus dioses, para inventarnos quiénes somos y quiénes no. Dentro de esa mitología, Escobar es un personaje entrañable que no se nos parece: el hombre consistente. El hombre que dice lo que piensa, que hace lo que dice y que cree en lo que hace. El hombre completamente opuesto al colombiano ambiguo: ese ser simpático y escalofriante al mismo tiempo. Creo que la figura trágica de Escobar, el héroe impecable que cometió un error fatal, encarna la integridad en el centro de la corrupción”, responde Ricardo Silva Romero, quien escribió el libro de ficción ‘Autogol’, basado en la historia que padeció Escobar hace ya 20 años."Andrés fue un ejemplo"Santiago Escobar, mejor conocido como ‘El Sachi’, hermano mayor de Andrés, lo recuerda como un hombre que vivía para su profesión y que las 24 horas estaba practicando fútbol. Su muerte marcó una tristeza imborrable y dijo que si su hermano estuviera vivo “sería el hombre más feliz con los triunfos de la Selección”. Hoy, 20 años después de su muerte, dice recordarlo “con el orgullo de que dejó una huella. Creo que hay que recordarlo así porque fue un ejemplo para todo el país: De rectitud, de transparencia y de valores que siempre quiso darle alegría a todos los simpatizantes de la Selección. A Andrés hay que recordarlo con alegría”.Así mismo dijo que Andrés se fue haciendo un camino en el fútbol. “Era un niño que jugaba en las calles, en el colegio, y fue llamado a la Selección Antioquia de donde salió para Nacional”, relata el entrenador.“Desde muy joven mostró una clase y técnica impresionantes y un excelente manejo de su pierna zurda. Jugaba como un hombre que a pesar de su juventud, en lo futbolístico aparentaba muchos años y por eso llegó muy rápido a la Selección Colombia”, agregó. Cuando ‘el caballero’ ganó la Copa Libertadores de 1989 con Nacional, Santiago Jugaba en América: “Él tenía una emoción muy grande y toda su familia estábamos muy felices. Esa fue una de las alegrías más grandes en su carrera deportiva. Él disfrutó mucho de esa copa, era su sueño, y algo que tenía entre ceja y ceja. Se le notaba esa felicidad y me confesó que se quería ir al fútbol del exterior, era su sueño”.

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