El escritor peruano Renato Cisneros habla sobre su novela 'La distancia que nos separa'

El escritor peruano Renato Cisneros habla sobre su novela 'La distancia que nos separa'

Abril 16, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Paola Guevara | Editora de Vé
El escritor peruano Renato Cisneros habla sobre su novela 'La distancia que nos separa'

Renato Cisneros ha publicado las novelas ‘Nunca confíes en mí’ (2011) y ‘Raro’ (2012), que contó con las ilustraciones de Alfonso Vargas. Por once años escribió para El Comercio, de LIma.

En este libro el también periodista hurga en la vida de su padre, el militar peruano ‘El Gaucho’ Cisneros. Entrevista.

El hijo de esta historia es Renato Cisneros, escritor dotado y periodista reconocido. Y el  padre es el ex general del ejército  Luis Federico ‘El Gaucho’ Cisneros, célebre  por su papel en la lucha contra la subversión en Perú. 

Cuando el hijo, que idolatra al padre, decide sospechar de la historia oficial que le han contado y se dispone a hurgar en la intimidad de ese padre muerto hace tantos años, surgen esqueletos en el clóset. Y surge  la novela ‘La distancia que nos separa’.   

¿Cómo y por qué surge en usted el deseo o la necesidad de escribir una novela como ‘La distancia que nos separa’?

Cuando murió mi padre, 20 años atrás, yo sabía que iba a literalizarlo en algún momento. Fue tan dramático y doloroso para mí perderlo, que sabía que algún día escribiría sobre ello. Creí que lo tenía metabolizado, hasta que una sesión de psicoanálisis me arrojó luces sobre el matrimonio de mis padres y entendí que jamás se casaron, que su unión se teatralizó pero jamás hubo ceremonia. Entonces comencé a preguntarme qué otras cosas yo ignoraba sobre mi padre, y se me convirtió en una obsesión averiguar quién era él en realidad. Yo tenía 18 años cuando murió y le tenía idealizado, era mi prócer doméstico y público, pues fue un militar conocido y respetado en el Perú, un líder en la guerra anti-subversión. 

Esta novela se integra a la gran tradición literaria en torno a la figura del padre. ¿Cuáles fueron sus influencias?

La influencia es amplia, pues hasta Luke Skywalker busca al padre (risas). Desde Pedro Páramo hasta Héctor Abad Faciolince, aunque su padre y el mío están en las antípodas. Pero también ‘La invención de la soledad’, de Paul Auster; ‘Experiencia’, de Martin Amis; ‘Carta al padre’, de Kafka, y  muchos otros.  Pero desbordé la literatura y fui al cine tras las películas relacionadas con el padre, hasta que suspendí la investigación porque se me estaba convirtiendo en una excusa para nunca escribir. 

Su padre es un personaje importante en la historia reciente del Perú, ¿por qué eligió el género novela y no optó por un texto de corte periodístico?

Investigué mucho sobre él y prácticamente entrevisté a todos sus amigos, pero yo quería escribir una novela donde tuvieran cabida mis hoyos mentales. No quería escribir algo periodístico, ni una declaración jurada. Quería descubrir a mi padre, porque aunque los hijos de una misma familia comparten una educación, una crianza y unos principios similares, la relación de cada uno de ellos con el padre es completamente distinta. Cada hijo alumbra una porción del padre. 

¿Qué descubrió sobre la figura arquetípica del padre? 

Comprendí que, en América Latina, preguntar por el padre es preguntar por  el poder. En el contexto latinoamericano el padre es quien regula, quien impone las normas, quien limita el campo de acción de los hijos, es el poder ejecutivo, el  legislativo y también el judicial. Preguntar por el padre es preguntar sobre cómo se administra el poder. 

Mientras escribía sobre su padre, ¿ató cabos de su propia historia?

Sí, el trabajo psicoanalítico fue muy importante aquí. No creo que la literatura sea terapéutica, pero me di cuenta de muchas cosas mientras las contaba; por ejemplo, descubrí que mi padre se dejó morir después de saber que tenía cáncer de próstata y que debía someterse a una extracción testicular. Para un militar como él, para un hombre machista como él, lo genital es muy importante porque allí reside simbólicamente su virilidad.

¿Forcejearon el Renato hijo y el Renato escritor?

Sí, hubo hallazgos del escritor que el hijo no quería contar. Al final se impuso el escritor sobre el hijo, y me parece que eso es muy importante porque exhumar la memoria del padre es un acto subversivo. Por ejemplo, descubrí que en algún momento de su vida protegió a un militar argentino criminal, y debía contarlo porque mi relato no era honorífico ni reivindicatorio sino lo más neutral posible.

Háblenos sobre el título, ‘La distancia que nos separa’...

El título habla de una distancia enunciativa, a la hora de referirme a mi padre. En segundo lugar, hay una distancia generacional  entre nosotros. Y la tercera  distancia es ideológica, pues mi padre fue militar, un hombre de derecha por convicción, mientras que yo soy  liberal y progresista. 

Falta  la  distancia física, pues no escribe sobre un padre vivo sino sobre uno que ha muerto... ¿Qué le ha sorprendido de la reacción de los lectores?

Yo tenía reservas e inseguridades, témía que el libro se leyera desde el morbo, pero los lectores se han manisfestado desde otro lugar. Algunos han visto una crónica política del Perú de los años 80 y 90; otros, han visto el lado sentimental y para otros ha resultado atractiva la historia del hijo que investiga al padre. Si pudiéramos hablar de algo llamado “éxito”, para mí sería eso:  poder transferir experiencias que otros lleven a su universo.

‘La distancia que nos separa’ Género: novelaEditorial: Seix Barral  El autor ha decidido explorar su genealogía para comprender y desmitificar la figura de ‘El Gaucho’, el polémico Ministro del Interior durante el régimen de Francisco Morales Bermúdez y, luego, Ministro de Guerra durante el segundo belaundismo. Las armas con las que cuenta son la perspectiva que ofrece la intimidad, la distancia que brinda el paso del tiempo y la urgencia de sospechar que, detrás de la historia oficial y pública, se esconde otra verdad.
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