“Industria del Valle crecería entre 1 % y 2 %”, gerente seccional de la Andi 

Julio 23, 2017 - 11:30 p.m. Por:
Por: Alfredo García Sierra / reportero de El País 
Gabriel Velasco, gerente seccional de la Andi.

Gabriel Velasco, gerente seccional de la Andi.

El País

La industria vallecaucana y nacional está enfrentando hoy dificultades ante el descenso en el consumo de los hogares y por factores como la carestía de los créditos y el contrabando que han afectado su producción y ventas.

El primer semestre no fue bueno. Sin embargo, la industria regional confía en una recuperación en los próximos 180 días, en especial de la mano de las exportaciones.

Así lo considera Gabriel Velasco, gerente seccional de la Asociación Nacional de Empresarios, Andi, al estimar que la producción manufacturera regional podría crecer entre 1 % y 2 % al finalizar el 2017.

A la industria manufacturera no le ha ido bien este año. En el caso del Valle ¿qué ha causado ese freno en el sector durante el 2017?

El 2017 ha sido un año con un inicio en medio de dificultades y sobre todo mayores a las que esperábamos. El Valle viene con tres años de crecimiento en la producción industrial, y por primera vez entre enero y marzo se reportó un decrecimiento. Básicamente lo que ha venido generando esta situación es la caída en el consumo de los hogares debido a que, por ejemplo, la baja en las tasas de interés en los créditos no ha sido tan rápida frente a lo que se creía. Y segundo, porque el incremento de tres puntos porcentuales en el IVA (del 16 % al 19 %) ha causado preocupación entre las familias, lo cual redujo los niveles de demanda de bienes y servicios.

Dentro de todo eso, el principal renglón afectado ha sido el de productos de consumo masivo, en el que se han presentado caídas en las ventas. El invierno que generó dificultades en el sector agroindustrial y el paro cívico en Buenaventura también fueron factores que ocasionaron efectos negativos en el departamento.

¿Hay perspectivas de una pronta recuperación?

Lo que estamos viendo no con cifras estadísticas todavía, pero si con comunicación con nuestros afiliados, es que hay un sector que marca mucho la tendencia y es el de empaques porque allí se embalan todos los productos que se venden a los hogares. Los pedidos han empezado a recuperarse debido al incremento de las ventas, lo que nos muestra un pequeño repunte frente a esa caída registrada en el primer trimestre del año. Ahora, con una situación climática diferente la agroindustria puede recuperar pronto sus niveles de producción. Ya se ha normalizado el flujo de entrada y salidas de mercancías en los puertos de Buenaventura, y esperamos que eso también ayude a mejorar el panorama industrial del Valle en el segundo semestre del 2017.

¿A qué cifra de crecimiento real de la producción le apuesta?

El primer trimestre nos arrojó un decrecimiento del 0,3 % según cifras del Dane. Según el Banco de la República y el Indicador Mensual de Actividad Económica, Imae, de la Universidad Javeriana, el PIB de la región creció 2,7 % y nosotros aspiramos que el repunte de la industria, en el tercer trimestre, esté entre el 1 % y el 2 %, para cerrar el año en mejores cifras. Ese crecimiento sería inferior al del año pasado, pero lo importante es que finalizaremos con datos en terreno positivo.

¿Cuáles son esos obstáculos que enfrenta la industria regional para que sea más competitiva?

Si queremos tener mayor competitividad debemos resolver una aspecto clave en la región que es la infraestructura. Las obras que están pendientes para la zona Pacífica, como la doble calzada entre Buga y Buenaventura, donde hay tramos que todavía siguen en un limbo jurídico, es una de nuestras preocupaciones. Igual ocurre con el proyecto Mulaló-Loboguerrero, fundamental para el Valle, y que amerita una pronta solución de los inconvenientes con las comunidades, lo mismo que salir adelante con el Tren del Pacífico. A eso le agregaría la finalización de la segunda línea de transmisión eléctrica hacia y desde Buenaventura.

¿Es fácil hacer empresa hoy?

Considero que hay demasiados y engorrosos trámites que entorpecen la actividad industrial sobre todo en los municipios. De allí, que el problema para ser más competitivos y hacer empresa sea difícil, pues hay una vigilancia y un control excesivo que a veces entorpece la tarea de las organizaciones. Hay que tener costos competitivos, pues solo la tasa de impuestos bordea el 75 %, lo que hace complicada la actividad empresarial. Se pensó hacer una reforma estructural en materia tributaria, pero no fue tal. Eso está en franca discusión, además de que falta una legislación laboral flexible que permita generar más empleo.

Pese a esta difícil coyuntura, ¿qué tanto los industriales del Valle están aprovechando los tratados de libre comercio para exportar?

El Valle del Cauca aún tiene grandes oportunidades en materia exportadora. Lo importante es materializar esas oportunidades
Seguimos importando el doble de lo que exportamos, aunque el comercio exterior fue el que jalonó el crecimiento de la región en el primer trimestre apoyado en la devaluación del peso en los últimos años. Eso ha favorecido dos cosas: exportar más y sustituir las compras externas por productos nacionales. Eso de alguna manera ha beneficiado al Valle y es la razón por la que su economía crece más que la del país, aunque este año arrancó con ciertas dificultades.

¿Qué destaca?

Resalto, por ejemplo, exportaciones de valor agregado, como las de materiales eléctricos, productos de aseo y cuidado personal y está despegando un mercado frutícola con grandes posibilidades. Creo que esa diversificación exportadora ha sido importante, pero hay que profundizarla, pues tenemos grandes compañías para llegar con mayor énfasis a nuevos mercados aprovechando las ventajas de la Alianza del Pacífico, tras reemplazar a destinos como Venezuela.

A propósito del Pacífico, ¿cómo crear una verdadera red industrial en Buenaventura con vocación exportadora?

Para generar un mayor asentamiento industrial en Buenaventura se tienen que resolver primero los problemas sociales, y ante todo que la población no enfrente más necesidades básicas insatisfechas como la falta de agua y una infraestructura de energía y alcantarillado suficiente. Se debe tener, asimismo, una mayor formación y educación del talento de las personas. Eso está muy asociado a las necesidades del sector empresarial para que pueda lograrse un desarrollo integral que propicie la llegada de industrias nacionales y extranjeras.

El desarrollo integral debe contar con una serie de estímulos, y entre ellas podría retomarse el tema de las Zonas Económicas Especiales de Exportación. Eso podría convertirse luego en una propuesta de ley –con el apoyo de la bancada parlamentaria— para desarrollar dicha zona en Buenaventura con base en incentivos tributarios para los inversionistas. Buenaventura no compite hacia adentro sino con México, Costa Rica, Perú y Panamá.

¿Esas zonas permitirían industrializar al resto del Valle?

En principio ese proyecto está pensado para Buenaventura, porque es una zona de exportación para que se logre el asentamiento de nuevas compañías y que estas puedan generar riqueza e irrigarla entre la población. Pero creo que primero debería identificarse cuál es esa vocación en los demás municipios para luego estudiar incentivos para atraer inversión y desarrollo empresarial acorde a las necesidades de esos territorios. Y ante todo, aprovechando que el Valle es una región de ciudades intermedias.

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