¿Cómo ha afectado la pandemia la salud mental de los niños? Esto dicen los expertos

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¿Cómo ha afectado la pandemia la salud mental de los niños? Esto dicen los expertos

Julio 26, 2020 - 11:55 p. m. Por:
Adriana González Fernández, del Semillero de Periodismo UAO-El País

De acuerdo con el Observatorio Polis de la Universidad Icesi, la confianza entre vecinos de estratos bajos es mucho menor que la de los altos. Al parecer, esto sería atribuible a los niveles de crimen que reina en algunos barrios de Cali.

iStock / El País

Desde hace ya más de cuatro meses, la propagación del Covid- 19 llevó a los colombianos a refugiarse en sus casas y restringir su contacto con el mundo externo. Los efectos de un enclaustramiento que ya completa más de cien días han llevado a muchos adultos y personas de la tercera edad al estrés, a la ansiedad y/o la depresión. Pero, ¿qué está pasando con los niños?

El Instituto Colombiano de Neurociencias indagó por el estado de los niños y adolescentes del país, a través del estudio ‘Emergencia sanitaria y su impacto sobre nuestros niños’. En este recogió información de 671 hogares colombianos y cerca de 1044 menores de 18 años. Los resultados de esta investigación revelaron una cifra preocupante: el 88 % de los niños, niñas y adolescentes del país están presentando cambios de comportamiento y un deterioro de su salud mental. Conductas que afectan principalmente a niños entre los 4 y 12 años.

Jorge Eslava Cobos, experto en neurología y director del Instituto Colombiano de Neurociencias, sostiene que la misma incertidumbre que afecta a los adultos está golpeando a los menores de edad, quienes, al no ser capaces de comunicar su desasosiego, empiezan a manifestarlo en comportamientos que muchos padres de familia pasan por alto o desestiman al considerarlos menores. Sin embargo, son de una grave magnitud. “Falta de concentración, hiperactividad, desórdenes en el sueño como problemas para dormir o levantarse, pesadillas constantes o alteraciones alimenticias son un reflejo de trastornos que pueden estar afectando a los menores”, afirma Eslava. Y asegura que en la medida que el confinamiento se prolongue estas conductas serán interiorizadas por los menores y superarlas les será difícil.

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De acuerdo con la investigación, los trastornos más comunes que están desarrollando los niños, niñas y adolescentes durante el confinamiento son depresión, estrés agudo, estrés postraumático, estrés adaptativo y ansiedad. Estos resultados son consistentes con los estudios que se han realizado a nivel mundial. Según el Observatorio de la Infancia en Andalucía, España, los padres perciben un impacto negativo del aislamiento en los niños en un 47.4 % en la salud mental. Por su parte, un estudio realizado en China reportó un 20 % de casos de depresión en los niños, un mes después del cierre de los colegios.

Según cifras oficiales, de los 4359 muertos por Covid-19 en Colombia, tan solo el 0.13% han sido menores de 10 años.

En este sentido, Diana Ruano, psicóloga de primaria en el Colegio Jefferson, recalca aspectos fundamentales para preservar la salud mental de los menores.

“Debemos crear rutinas con horarios establecidos y anticipados para los niños y jóvenes. Las rutinas siempre son muy importantes, y más ahora, en este momento de incertidumbre, porque les permiten tener una estructura predecible de los momentos del día. Esto, les aporta claridad, tranquilidad, baja los niveles de ansiedad y genera una sensación de seguridad”, señala.

Entre las jornadas sugeridas por esta experta en psicología infantil se encuentran rutinas para la semana con horario para levantarse, desayunar, conocer las tareas del día y tener tiempo para organizarse con tranquilidad, sin prisas o peleas. Así como, rutinas para el fin de semana que les den a los menores la oportunidad de divertirse y realizar actividades que disfruten.

“Es importante que haya una alternancia entre espacios muy establecidos y dirigidos con propósitos claros y otros, donde los niños puedan descansar, tener tiempo para ellos y para estar con su familia”, explica.

Además, destaca el importante papel que juegan los padres de familia o acudientes en conservar la calma de los niños. “Para ayudar a nuestros hijos es vital establecer espacios que nos permitan entender qué están sintiendo o necesitando. Por ejemplo, crear tiempos para conversar, para ser afectuosos y ofrecerles espacios donde compartan distintas cosas con su familia como cocinar, divertirse con un juego de mesa, ver una película juntos, hacer ejercicio o idear una videollamada con familiares o amigos”, aconseja Ruano.

El Instituto Colombiano de Neurociencias logró determinar también que el 42 % de los niños tienen signos relacionados con alteraciones en las habilidades académicas. Frente a esto, Andrés Cano, padre de una menor de 3 años, sostiene que hay aspectos que desde la virtualidad no han sido fáciles de abordar. “En esta etapa de su crecimiento y desarrollo creo que lo más importante es la socialización con los compañeros y no poderlos tener ahí, siento que no le ha permitido tener el mismo aprendizaje”, sostiene el padre de familia.

Por su parte, John Lozano, padre de Samuel y Gabriela, de 17 y 9 años, opina que el tema del aislamiento social también ha traído beneficios para los niños y jóvenes. “Los ha vuelto mucho más responsables porque implica mucha autogestión y autonomía. Aunque no había que ir al colegio, había que levantarse a contactarse con la clase. Pienso que ha servido porque, aunque los desconectó de sus amigos, encontró cómo contactarlos e incentivar nuevas habilidades”, cuenta.

Regresar o no a clases

Para el director del Instituto de Neurociencias, aplazar por un tiempo prolongado el regreso a clases o desescolarizar a los menores puede traer graves consecuencias. “Los niños sufrirían daños en términos cognitivos, se dejarían pasar momentos críticos y ventanas de oportunidad del cerebro que son fundamentales en el aprendizaje y una que vez que se cierran, no se pueden recuperar. Por eso, el privar a los niños del colegio puede afectarlos tremendamente a nivel emocional y cognitivo”, resalta.

Explica, además, que muchos padres temen enviar a sus hijos al colegio por miedo a que contraigan el Covid-19 y presenten una fuerte sintomatología o a que sean fuentes infecciosas para sus familiares. Sin embargo, sostiene que los menores de edad se ven mucho menos expuestos a este virus y por ello, no se les deben aplicar las mismas medidas de aislamiento que a los mayores de edad. “Tenemos que entender que nos enfrentamos a una pandemia que se comporta muy diferente en niños, adultos y personas de la tercera edad. Está demostrado que el panorama del Covid-19 en los menores es completamente diferente a como es en adultos. En los niños se manifiesta como un resfriado común, su potencial como vector (agente contagioso) y su tasa de mortalidad es casi nula. De hecho, se presentan más muertes infantiles por dengue”, afirma y agrega que, por estos hallazgos científicos, varios países europeos como Francia, han ordenado la reapertura masiva de los colegios.

La necesidad de reabrir los colegios fue también compartida por Red Papaz, la Corporación Colombiana de Padres y Madres que vela por la protección de menores en Colombia, que hizo un llamado a familias, colegios y entidades encargadas, a encaminar todos los esfuerzos a la recuperación del entorno escolar considerado por esta asociación como el entorno de protección por excelencia para niñas, niños y adolescentes.

Según Carolina Piñeros, directora ejecutiva de Red Papaz, este cambio requiere de trabajo conjunto. “El trabajo entre colegios y familias es clave, deben estar más cerca que nunca y ser un equipo”, sostiene y termina reconociendo el actuar de los niños, niñas y adolescentes del país, quienes, considera, han realizado grandes esfuerzos para enfrentar esta dura prueba.

Frente al impacto que el tiempo de confinamiento tendrá en el futuro de la sociedad colombiana, el director del Instituto Colombiano de Neurociencias sostiene que se presentarán trastornos emocionales y cognitivos en los niños, así como un aumento de la inequidad en Colombia y todas las consecuencias sociales que esto acarrea consigo, pues, aunque algunas familias colombianas cuentan con los recursos para continuar con la educación de sus hijos de manera virtual, existe una gran cifra de personas menos favorecidas que han tenido que detener la formación escolar de sus pequeños.

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