Política

¿Iván Cepeda ya está listo para ir a debates? Lo que hay detrás de la ausencia del candidato del Pacto Histórico en esos espacios

Una estrategia que limitaba su caudal electoral es por la que había optado hasta el momento el aspirante presidencial.

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Alianza por la vida
Iván Cepeda, candidato presidencial. | Foto: GUILLERMO TORRES REINA / SEMANA

19 de abr de 2026, 05:33 p. m.

Actualizado el 19 de abr de 2026, 05:34 p. m.

¿Cuál es la realidad detrás del rechazo que había tenido a participar en debates? Ese interrogante se había instalado en la ciudadanía tras la ausencia de Iván Cepeda en esos espacios propios de la campaña presidencial.

Ahora, el candidato anunció que sí participará y retó a Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella a "sostener un debate realmente democrático entre sus visiones de país".

Pero, ¿a qué se debía su silencio?

Según Carlos Charry, director del doctorado en Estudios Sociales de la Universidad del Rosario, esa estrategia se ha vuelto recurrente tanto en Colombia como en otros países para evitar que el candidato que puntea las encuestas sufra algún desgaste o controversia.

“Esto lo hizo, por ejemplo, hace cuatro años Rodolfo Hernández y precisamente fue cuestionado por el entonces candidato Gustavo Petro, hoy presidente, y al final muchos votantes indecisos decidieron no votar por él, porque en la práctica no sabían quién era o a quién le estaban endosando su voto”, anota.

Explica que “esta puede ser una práctica de doble filo y, en la medida en que se va complejizando el proceso de las elecciones, que van apareciendo encuestas, se llegó a un punto en el que el candidato Cepeda tiene que acudir a los debates para ganar enganche y visibilidad”.

De hecho, su decisión de no asistir porque, en su opinión, es un espectáculo inútil para la ciudadanía, había generado una ola de reacciones en contra que empezaron a presionarlo para que debatiera.

Iván Cepeda y Paloma Valencia tuvieron un contrapunteo en el Senado.
Iván Cepeda y Paloma Valencia tuvieron un contrapunteo en el Senado. | Foto: SEMANA

Una de esas presiones fue la del exsenador del Centro Democrático Jonathan Tamayo, quien presentó una tutela ante un juzgado de Medellín para que obligara al aspirante por el Pacto Histórico a acudir a los debates para “garantizar los derechos constitucionales del electorado, fundamentándose en el derecho a la información”.

Esta semana también se había referido al asunto la aspirante presidencial por ese partido, Paloma Valencia, que aseguró que a Cepeda “le da como miedo, sobre todo porque como le toca leer los discursos”.

Para Álvaro Benedetti, consultor político, hay tres hipótesis que podrían explicar el comportamiento por el que había optado el candidato.

La primera, detalla, es que a Iván Cepeda le interesaba “mantener un control del riesgo reputacional, tal y como sucedía con Álvaro Uribe en su ‘prime’ (mejor momento) en el contexto de la reelección, porque los debates implican una pérdida de control del mensaje”.

Menciona que, en contextos tan polarizados como el que enfrenta Colombia, los errores pueden amplificarse muy rápido y generarle problemas: “Entonces, si él evita los debates, reduce la exposición a las trampas discursivas o ser vulnerable a los ataques de la oposición”.

De acuerdo en ese punto, el consultor y analista político Germán González señala que es más el riesgo que la ganancia que puede obtener el aspirante de izquierda en estos espacios.

“Si bien los debates son una oportunidad para que la ciudadanía conozca las propuestas de los candidatos, muchas veces se vuelven también escenarios de confrontación política y campaña negativa que buscan movilizar emociones en el votante. El senador hoy es el candidato a vencer y esto lo convierte en el primer objetivo de los ataques de las otras campañas que le ‘pisan los talones’. Los debates no solo lo exponen a esos ataques más de frente, sino también a que cualquier error salga caro y más en esta era de la viralidad en las redes sociales”.

La segunda hipótesis de Benedetti es que el candidato del Pacto no estaba buscando ampliar masivamente su base, al menos no para la primera vuelta, sino que quería consolidar su nicho ideológico, por lo que era menos rentable hablar en los debates, donde habrá choques con otros aspirantes, que mantener una comunicación directa con su público ya alineado.

Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella son los candidatos que dominan la conversación en redes sociales.
Iván Cepeda, retó a un debate a los también candidatos presidenciales Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella. | Foto: Fotos: Semana

Y su tercer análisis es que, si bien algunos sectores de izquierda consideran que los medios de comunicación tradicionales no son neutrales, “al rechazar las entrevistas y debates, podía ser leído por esa base como una forma de reforzar la narrativa de hablarle al pueblo sin intermediarios”.

¿Qué tanto sirve esa estrategia?

Para Germán González, aunque las propuestas de los debates son importantes, la mayoría de votantes se deciden con base en lo que representa cada candidato y las emociones que esa representación genera.

“Los debates, desafortunadamente, cada vez pierden importancia para los candidatos punteros. Algo similar sucedió hace cuatro años con Gustavo Petro y Rodolfo Hernández, quienes al final decidieron ir a debatir luego de un fallo del Tribunal de Bogotá que los obligó a hacerlo”, advierte.

Las fuentes consultadas coinciden en que esa decisión es estratégica hasta cierto punto, porque, por un lado, refuerza la identidad política del candidato, evita las contradicciones y genera una movilización electoral de los grupos que le son favorables, pero, por el otro, limita su expansión electoral.

La oposición, de hecho, había empezado a instaurar la narrativa de que el senador tenía temor de debatir, pero ¿qué tan real podría ser eso?

En opinión del docente Charry,“sí puede haber cierto temor a debatir por parte de la campaña del Pacto, dado que hay temas que pueden pasarle factura, como su pasado político y de militancia, el papel que jugaron sus padres en la Juco (movimiento juvenil de izquierda), la relación que tuvo la Unión Patriótica con las antiguas Farc, en la cual militaron sus padres”.

“Todos esos elementos podrían jugarle en contra para un electorado que no esté lo suficientemente formado en cuestiones de historia política. A pesar de que él no esté directamente relacionado con lo anterior, sus contradictores pueden utilizar su pasado para ‘sacarle los trapitos al sol’ y tratar de menguar la favorabilidad que hasta el momento tiene”, añade.

Una forma para intentar descolocar a Cepeda que había usado la senadora Valencia fue aprovechar las sesiones en el Congreso para confrontarlo por su ausencia en los debates.

El senador Iván Cepeda aprovechó el atril del Senado para referirse al caso contra Álvaro Uribe Vélez en medio de la plenaria del Senado de este miércoles 22 de octubre.
El senador Iván Cepeda aprovechó el atril del Senado para referirse al caso contra Álvaro Uribe Vélez en medio de la plenaria del Senado de este miércoles 22 de octubre. | Foto: Captura en pantalla transmisión canal Congreso

Esta semana se dio una de esas discusiones y la candidata del Centro Democrático dijo públicamente que continuaría promoviendo esos enfrentamientos hasta que el aspirante del Pacto Histórico acepte participar en escenarios de debate.

No obstante, los analistas indican que esas confrontaciones no necesariamente significaron un peso para él, ni motivaron que cambiara su decisión sobre no asistir a esos espacios.

“El Congreso es un ‘ring’ más cómodo para Cepeda responder, porque el Senado es un entorno más controlado y conocido para él, ya que no tiene que ceñirse a responder unas preguntas previamente definidas, sino que puede enfocar su discurso en lo que quiera”, dice González.

Agrega que “tampoco hay una duración establecida para el debate, sino que se da en el marco de un intercambio de intervenciones que normalmente duran menos de lo que dura un debate presidencial formal. Pero, además, estas disputas en el recinto se vuelven también disputas entre las bancadas gobiernistas y de oposición. Entonces los candidatos se sienten respaldados por sus copartidarios en ese espacio, cosa que no pasaría en un debate formal en medios de comunicación”.

El consultor Benedetti está de acuerdo en que Cepeda se siente “como pez en el agua en el Congreso, soporta los ataques y entiende que hay una bancada política que lo está apoyando”.

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