El manual de 'mañas' de los congresistas para aprobar o frenar leyes

El manual de 'mañas' de los congresistas para aprobar o frenar leyes

Noviembre 07, 2018 - 11:40 p.m. Por:
Redacción de El País
Congreso de la República

Durante los debates y las plenarias es común ver vacíos muchos de las sillas que deberían ocupar los congresistas, pese a que hay leyes que castigan el ausentismo.

Colprensa

“Tengo que decirlo con dolor, hace falta el Partido Conservador. Le hace un daño tremendo, no solamente a esta corporación sino a la posibilidad de reformar a la justicia, si el partido tiene diferencias con alguno de los aspectos que están aquí, en la discusión, pues que vengan, que aquí es el momento de exponerlas, de discutirlas, de dar el debate”.

Así, con tono airado, el senador del Centro Democrático Fernando Araujo criticó este martes a la bancada ‘azul’ por no estar presente en la votación de la reforma a la Justicia.

Lo que el congresista pareció olvidar es que el ausentismo se ha convertido en una de las principales herramientas de los parlamentarios colombianos para frenar una iniciativa.

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Según el politólogo Fernando Giraldo, esa práctica les ofrece una doble ventaja, “porque lo que quieren es quedar bien con Dios y con el diablo. Si la cosa resulta mal, dirán que ellos nunca votaron y, en caso de que resulte bien, dicen que tuvieron un problema, pero que ellos apoyaban el proyecto”.

Lo cierto es que la ‘estrategia’ de salirse del recinto justo al momento de votarse alguna iniciativa cogió fuerza en la pasada legislatura, cuando la bancada del Centro Democrático solía retirarse para no participar de la aprobación de las leyes que reglamentaban los Acuerdos de Paz vía ‘fast track’, con lo que ese partido no comulgaba.

Y para comprobar que las ‘mañas’ políticas no tienen color ni ideología, hace algunas semanas la oposición del Gobierno Duque aplicó la misma dosis: cuando parecía inminente que la JEP tendría una sala especial para los militares, uno a uno los miembros del Polo, la Alianza Verde y algunos más de la U y liberales se ‘esfumaron’ de la Comisión Primera del Senado.

Es por ello que el docente Diego Luis Sánchez sostiene que en Colombia los militantes de izquierda y de derecha son igualitos: “Usted ve congresistas de derecha irse para no votar y los de izquierda a los gritos rechazando esa actitud, pero después ve que sectores de izquierda hacen exactamente lo mismo”.

De igual forma, el politólogo Ancízar Marroquín señala que está claro “que los congresistas no están cumpliendo con su función; no le están cumpliendo al país y no están haciendo la tarea por la cual se les paga”.
Y agrega que “lo más triste es que los congresistas nuevos están echando mano de ese tipo de artimañas, por lo que termina siendo un cuentazo ese tema de la tal renovación: llegan con los vicios de los congresistas viejos”.

Reglas, ¿de adorno?

No ir al Congreso o salirse antes de la votación es la más conocida pero no la única estrategia de quienes quieren hacerle ‘conejo’ a una votación.
Salir justo en ese momento al baño, ‘enfermarse’ a la hora de votar y ‘programar’ reuniones “importantísimas” los días en los que se sabe que habrá votaciones definitivas para un proyecto son otras de las estrategias que están haciendo carrera entre los parlamentarios.

Justo eso fue lo que argumentaron, por ejemplo, los conservadores, quienes, pese a la posibilidad de que la reforma judicial se hundiera en el Senado, decidieron que la noche del martes era el mejor momento para definir la posición de la bancada con respecto a la reforma tributaria.

“Este es un país santanderista, que cree que la realidad son las leyes y que si la ley dice que tiene tal derecho, entonces el derecho existe. Pero hay derechos consagrados que no se practican”, asegura Giraldo, al cuestionar la efectividad de las normas que supuestamente castigan la inasistencia de los parlamentarios a debates y plenarias sin excusa válida.

Sin embargo, el politólogo Marroquín indica que “el sistema legal nuestro no permite el principio constitucional de que los congresistas representan al pueblo para legislar, debatir y hacer control político porque les da un margen para declararse impedidos por cualquier cosa, para objetar conciencia y sustraerse de decisiones importantes para no comprometer una postura”.

Y añade que “el ausentismo debería tener muchas implicaciones para los congresistas y la primera debería ser la censura de la opinión pública, pero como ellos son los que hacen las normas, no hay nada que los sancione porque siempre encuentran la excusa”.

Según él, la normatividad al respecto, que le da facultades al Consejo de Estado para sancionar el ausentismo, la deberían hacer cumplir las mesas directivas de la Cámara de Representantes y el Senado, ya que los presidentes de ambas corporaciones tienen la potestad de exigir el cumplimiento de las obligaciones de sus miembros, pero que también cada partido debe velar por el acatamiento del reglamento de su bancada.

“Se supone que la Procuraduría vigila el comportamiento de los funcionarios y los servidores públicos, entre ellos los congresistas. Hay una ética pública que nadie sale a reivindicar, que nadie sale a reclamar y que nadie sale a censurar; pero el Procurador brilla por su ausencia y su silencio”, concluye.

Así las cosas, muchos congresista parecen dispuestos a seguir haciendo ‘el quite’ a su deber de debatir y definir a conciencia los proyectos de ley, ignorando la voluntad ciudadana que los eligió.

Según el Consejo de Estado, el solo hecho de contestar el llamado a lista no prueba la asistencia de un congresista a una sesión de la Cámara o el Senado.

Primer caso 

En marzo pasado, el Consejo de Estado falló por primera vez una pérdida de investidura por inasistencia al Congreso de la República.

Lo hizo en el caso de la representante a la Cámara Luz Adriana Moreno Marmolejo, quien fue elegida por el partido de la U para el período constitucional 2014-2018.

El proceso fue fallado por la Sala Especial de Decisión de Pérdida de Investidura, que encontró que Moreno no asistió a seis plenarias en las que se votaron proyectos de ley o de actos legislativos, incumpliendo el numeral 2 del Artículo 183 de la Constitución.

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