Oídos sordos

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Enero 21, 2021 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Tener unas carreteras en buen estado, que faciliten de manera permanente la movilidad, es parte de lo que necesita una región para su progreso, para mantener la paz y vivir con tranquilidad.

Es lo contrario de lo que hoy ocurre con la vía que conduce de Tuluá a los corregimientos de Santa Lucía, Frazadas y Barragán, convertida en camino de herradura por el que es difícil transitar en cualquier época del año.

En la zona viven 4000 campesinos que abastecen con sus cosechas al Valle y a otras partes de Colombia, y a diario se deben transportar por esa carretera 25.000 litros de leche.

Barragán y los corregimientos circundantes han soportado la violencia que sembraron organizaciones criminales como el antiguo sexto frente de las Farc, el narcotráfico y las autodefensas, lo que se hubiera evitado en gran parte si la vía estuviera buen estado.

A pesar de su importancia, ha sido imposible que se le ponga atención a la carretera y se garantice su mantenimiento.

En lugar de ello, la Alcaldía de Tuluá, la Gobernación del Valle y la Nación se pasan la pelota sin que ninguna asuma la responsabilidad o escuche el pedido de los miles de habitantes de esa región.

Para mantener la paz recuperada y para que se dé el progreso que ello demanda, lo mínimo que se necesita son carreteras en buen estado, por las cuales los campesinos puedan sacar sus productos y las autoridades tengan fácil entrada frente a cualquier eventualidad.

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