El desafío

Mayo 29, 2022 - 11:55 p. m. 2022-05-29 Por: Editorial .

“Texas entera debería estar de luto por esta tragedia y, en cambio, viene gente de todo Estados Unidos aquí a rendirle culto a las armas”.

Las palabras de Lauren Jackson, ciudadana que protestaba el viernes pasado en Houston, refleja la indignación que producen las frecuentes masacres y los 50.000 muertos que dejan al año las armas en su país.

Miles de personas se apostaron frente al lugar donde se realizaba la Convención de la Asociación Nacional del Rifle, dos días después de la masacre en una escuela primaria de Uvalde, Texas, en la que un joven de 18 años mató a 19 niños y 2 maestras.

El evento, que contó con el expresidente Donald Trump como figura principal, no se canceló y por el contrario la tragedia pareció darles más impulso a quienes defienden la libertad de vender y usar armas.

El fin de semana se reafirmó que el poder de la industria armamentista seguirá frenando cualquier intención de cambiar la propensión al armamentismo basado en la legítima defensa, a pesar de los estragos y la muerte que deja.

Ya se vio la semana pasada cuando la ley antiterrorista presentada en el Congreso como respuesta a las masacres de Búfalo de hace 20 días y a la de Uvalde, fracasó por la oposición de la más extrema derecha.

Y quedó claro que seguirá haciendo carrera la frase que repitió Trump en la Convención de la NRA: “La única manera de frenar a un mal tipo con un arma es un buen tipo con un arma”.

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