Mejor calidad de vida para Cali

Julio 03, 2022 - 10:55 p. m. 2022-07-03 Por: Editorial .

Las secuelas que deja la pandemia del Covid-19, de la que la humanidad va saliendo poco a poco, se sentirán por largo tiempo. Además de las grandes pérdidas en cuanto a vidas humanas, los efectos en la salud mental y económica de los ciudadanos son evidentes y demandarán decisiones y soluciones de la sociedad.

La capital del Valle ha empezado a recuperarse y así lo demuestra el informe de calidad de vida de Cali Cómo Vamos que evidencia mejorías en el mercado laboral -en el trimestre que cerró en mayo la tasa fue de 12,5%, mientras un año atrás había sido de 17,3%-, en la creación de empresas -repuntó 9,1% en el primer trimestre del 2022-, en los ingresos de los hogares y del municipio y en la disminución de la pobreza, este último indicador se redujo en siete puntos.

Así mismo, el Dane informó que la economía del Valle del Cauca creció 9,8 % en 2021, un ritmo similar a la recuperación del PIB (Producto Interno Bruto) del país, dato positivo que representa el natural repunte de la región, luego de la caída de 6% en el 2020.

Pero más allá de lo económico, que debe significar mejores ingresos para los hogares, la ciudad se enfrenta a dos retos muy importantes y en los que el informe de Calidad de Vida evidencia deterioro: la seguridad y la educación.

Frente al primer punto, Cali volvió a tener el año pasado la tasa de homicidios más alta entre las principales capitales de Colombia, 54 crímenes por cada 100 mil habitantes, y adicionalmente se presentó un incremento del 45% en los hurtos. Es claro que parte de esas cifras tienen su origen en lo sucedió el año pasado en la capital del Valle por el paro nacional, pero también es cierto que antes de que esto ocurriera, la violencia ya se había tomado las calles y los barrios de la ciudad.

Todo ello está estrechamente ligado al otro gran reto que tiene Cali y es cómo lograr que los niños y niñas vuelvan a matricularse en los colegios. Hoy hay 17.000 menores por fuera de las aulas mientras que la deserción escolar aumentó en 2021 al punto que 5 de cada 100 menores que cursaban primaria y secundaria no volvieron a estudiar. La otra tarea impostergable es cómo mejorar la calidad educativa, una deficiencia que ya se notaba antes de la pandemia y que es necesario superar si se quiere acoplar todo este recurso humano a la demanda actual del sector productivo.

Lo cierto es que hay caminos para mejorar la calidad de vida de los caleños, si hay voluntad y si se mantiene la recuperación económica. Lo que se ha logrado hasta ahora no es suficiente para que la mayoría de los habitantes de la población tengan todas sus necesidades básicas satisfechas.

No se puede normalizar la violencia ni dejar de sentir rechazo por lo que pasa a nuestro alrededor. No se puede permitir que más niños estén por fuera del sistema escolar. Para ello deben crearse estrategias que eviten la deserción, que reduzcan la posibilidad de que los jóvenes caigan en la violencia y, al mismo tiempo, debemos tener una ciudad que genere oportunidades de empleo. Esto implica impulsar el ritmo de crecimiento y que este sea sostenible en el tiempo.

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