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La vida y la biodiversidad

¿Por qué es necesario? Porque el día a día de los seres humanos depende de esa relación con la naturaleza y sus sistemas ecológicos.

15 de octubre de 2021

Cambio climático y biodiversidad son dos partes de un mismo componente en la crisis ambiental de hoy. Y así como los esfuerzos se concentran en lo primero, no es posible descuidar al segundo, porque de él depende la humanidad para sobrevivir cada día.

Sin mayor divulgación, ayer concluyó la Conferencia de la ONU sobre Biodiversidad, Cop15, en la ciudad china de Kunming. Es la primera parte de una cumbre de países que tendrá su complemento en abril del próximo año y de la cual se espera salgan compromisos serios para detener el daño de la naturaleza, se firmen 21 acciones necesarias para salvar el 30% de los ecosistemas de la Tierra antes del 2030 y aquellas que que permitan vivir en armonía con el entorno ambiental a más tardar en la mitad de este siglo, así como conseguir los recursos que permitan realizarlas.

En resumen ese es el objetivo de esta reunión a la que asistieron representantes de 196 naciones -Estados Unidos no hace parte de ella-, que tiene importancia ya que recoge la cadena de fracasos que han significado las 14 reuniones anteriores, incluida la del 2010 en la que se plantearon los objetivos a alcanzar en una década, ninguno de los cuales se cumplió hasta ahora. Como sucede con el cambio climático, detener la pérdida de la biodiversidad no da espera.

¿Por qué es necesario? Porque el día a día de los seres humanos depende de esa relación con la naturaleza y sus sistemas ecológicos. En ellos se produce el oxígeno que respiramos, obtenemos los alimentos y el agua necesarios para sobrevivir, se extrae la mayoría de las materias primas y los elementos esenciales de los medicamentos que preservan la salud.
Por eso se requiere conservar la biodiversidad y mantener el equilibrio con ella, lo que no se ha conseguido desde que en la cumbre ambiental de Río de Janeiro, en 1992, se avisó de su rápido deterioro y de la urgencia de frenar el daño.

Se estima que un 20% de las especies de fauna y flora ha desaparecido en los últimos 120 años y un millón más están bajo amenaza de extinción. A ello se suma el deterioro de los suelos, la pérdida de recursos hídricos, la intervención indebida de hábitats que han provocado crisis alimentarias, desplazamientos o pandemias como la del Covid-19 que afecta al mundo desde hace veinte meses sin que aún termine.

En la primera parte de la ronda de negociaciones realizada en China los países participantes adoptaron la declaración de Kunming, otro documento de intenciones como los que se suelen hacer en las cumbres ambientales. De resaltar, el compromiso de Beijing que se tradujo en un fondo de US$233 millones destinados a países en vía de desarrollo, al que Japón se comprometió a inyectar 16 millones más. Poco, cuando el cálculo es que de aquí al 2030 se necesitan US$967.000 millones para proteger la biodiversidad mundial y hoy no hay asegurados más de US$143.000 millones.

En todo caso, junto al cambio climático la biodiversidad debería tener espacio en la próxima cumbre del clima que se realizará dentro de tres semanas en Glasgow, Escocia. Y en lugar de tantas conferencias ambientales desperdigadas, plantear un solo frente para actuar contra los que sin duda son los problemas más graves que hoy enfrenta la humanidad.

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