Iba a escribir...

Octubre 02, 2022 - 11:40 p. m. 2022-10-02 Por: Víctor Diusabá Rojas

Iba a escribir sobre Luz Fabiola Rubiano, la señora enferma de racismo y sectarismo que la emprendió contra Francia Márquez y los comunistas. Pero me acordé de todo lo que el petrismo ha dicho de Miguel Polo Polo y de Enrique Gómez. Y también de las ofensas de los gaitanistas a Gabriel Turbay en la campaña del 46: "Turco tal por cual".

Entendí que eso de discriminar se ha vivido siempre en el alma nacional y merece más un tratado que una columna.

Luego, iba a escribir sobre la idea dizque avanzada y progresista de Roy Barreras, que permite a los parlamentarios llevar sus mascotas para acompañarlos mientras trabajan. Bueno, cuando dicen trabajar.
Mascotas, imagino, con guardería a bordo la misma que no tienen los hijos de las empleadas que trabajan allí.

Pero el senador Alirio Barrera me hizo desistir con esa ocurrencia suya (me niego a creer que la idea fue del caballo) con la que logró lo que buscaba: ser tendencia en redes.

Después, iba a escribir sobre los viajes de Verónica Alcocer. No a los carnavales locales, a los que poco falla, sino a los entierros de celebridades en el exterior. En donde saca tiempo para ir de compras, eso sí, con su dinero.

Pero los precedentes de las esposas de Iván Duque y Juan Manuel Santos hacen que me pregunte: ¿Cuánto nos ha costado a los colombianos un cargo que, aparte, no existe? Eso más bien da para una investigación.

Enseguida, contemplé la posibilidad de escribir sobre el recién nombrado Director de la Policía, Mayor General Henry Sanabria y su radical oposición al Halloween. Pero si uno lo escucha hablar, queda claro que la versión ‘grinch’ de Sanabria contra la fiesta de los niños es lo de menos. Lo que de verdad preocupa es la 'cruzada' que parece dispuesto a emprender en un Estado laico como este. Y nada menos que en medio de la profunda crisis que vive esa institución, a la que la ciudadanía reclama acciones y eficiencia, no prédicas.

Igual, no me di por vencido. Pensé en el escándalo de Emcali. Pero vi al alcalde Jorge Iván Ospina, en clara señal de desesperación, advirtiendo que lo que es con él, es con el presidente Petro.

Preferí esperar a que el nuevo contralor, Carlos Hernán Rodríguez, nos diga qué pasó ahí. Caso con el que usted, señor contralor, se estrena y con el que deberá dejar constancia de su probidad e independencia. Ya veremos. Y también sabremos si Petro está dispuesto a inmolarse para salvar a Ospina. Ni tonto que fuera.

Menos mal quedaban otras opciones. Una de ellas, la queja de la Unión de Funcionarios de Carrera Diplomática y Consular de Colombia (Unidiplo), sindicato que se queja de nombramientos del gobierno Petro con los que se deja de lado a funcionarios que sí merecen los cargos que ahora les vuelven a quitar las cuotas políticas. ¿Ejemplos de ellas?: Armando Benedetti en Venezuela y Camilo Romero en Argentina .

Pero encontré que el ahora canciller Álvaro Leyva les había prometido en la pasada campaña dar preferencia a la carrera diplomática. Dijo él: "Esto no es para la clase política, esos (dichos cargos) no es para regalarlos, sino es para gozar de todos los conocimientos de ustedes”.
Seguimos pues con la regla de cuotas y amiguismo en el servicio exterior.

Me quedaba el pésimo oído musical de la nueva directora del Icbf, Concha Baracaldo. Ojalá afine en un puesto tan importante, aunque sobre su capacidad hay muchos temores, comenzando por los de reconocidos voceros de la izquierda.

Y restaba el intolerante ’ridículos’ con el que marcó el presidente de la Cámara, David Racero, a quienes no están matriculados en su rebaño.

Fue entonces cuando preferí dejar así, como si no estuviese pasando nada.

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