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Glifosato: ayer y hoy

Abril 18, 2021 - 11:40 p. m. 2021-04-18 Por: Víctor Diusabá Rojas

“El principal cáncer que se atribuye al glifosato es el linfoma de Hodgkin, un cáncer linfático que puede desarrollarse 15 o 20 años después de la exposición”.

La frase ya es célebre. La dijo en el gobierno anterior el médico Fernando Ruiz Gómez cuando era viceministro de Salud de Juan Manuel Santos, sin saber que luego iba a ser jefe de esa misma cartera en el gobierno de Iván Duque.

Por supuesto que sobra esta última precisión. A no ser que el mismo Ruiz Gómez esté de acuerdo ahora con el uso de ese herbicida, tras su vuelta a extensos territorios del país por decisión del propio Duque.

No voy a hablar aquí de los porqués sobre ‘No al glifosato’. Hace rato que todo está dicho sobre su peligrosidad. Aquí y en muchas partes del mundo. Y tampoco diré ni mu sobre la absurda (y mentirosa) política de erradicación de cultivos ilícitos, tan vieja, desgastada e inútil. Más bien recomiendo el juicioso, revelador y reciente trabajo del periodista Ricardo L. Cruz, que encuentran en la web bajo este título: ‘Erradicación forzada en Colombia, una historia de denuncias y cifras cuestionables’, https://voragine.co/erradicacion-forzada-en-colombia-una-historia-de-denuncias-y-cifras-cuestionables/

Por supuesto, se admiten reparos, ojalá resultado del contacto directo con esa realidad. Porque no sobran los opinadores que desconocen, o niegan, la terrible situación de cientos de miles de campesinos abandonados por el Estado y tirados a los leones, en un negocio en el que son la parte más débil de la cadena y los más perseguidos.

Me detengo más bien en Ruiz Gómez, con todas las consideraciones que merece su actual tarea en el ministerio para enfrentar la pandemia.
Porque, así como admiro su dedicación diaria y sin pausa en ello, también hay cosas que no comparto con él, siempre dentro del respeto que me merece, como persona y como profesional.

Y es a este último, al médico, al que quiero hacerle algunas preguntas relacionadas con la declaración aquella que condenaba el uso del glifosato. Interrogantes que si no contesta ahora lo entendería perfectamente, en vista de sus ocupaciones, pero a los que más temprano que tarde deberá plantar cara porque, en los juicios de la historia, no hay fechas de vencimiento.

1- Médico, cuando hizo esa afirmación sobre ese cáncer linfático, ¿cuáles fueron las fuentes que lo llevaron a expresarse de manera tan contundente sobre un tema tan delicado, en la doble condición de alto cargo y de profesional de la medicina?

2- ¿Sigue usted creyendo hoy que “el principal cáncer que se atribuye al glifosato es el linfoma de Hodgkin, un cáncer linfático que puede desarrollarse 15 o 20 años después de la exposición”? Si no es así, ¿cuáles son esos nuevos elementos que lo llevarían a corregir esa lectura científica?

3- ¿Está impedido sobre este asunto, tanto como para participar de la decisión como máxima autoridad en salud de los colombianos e, incluso, está impedido para pronunciarse? De ser así, ¿por qué o por quiénes?

4- En el hipotético caso de que siga pensando lo mismo sobre los efectos del glifosato, ¿qué prima en usted a la hora de asumir una posición pública sobre esa decisión de reactivar su uso: las obligaciones adquiridas como funcionario y la lealtad al Gobierno que pertenece, o su juramento hipocrático?

Hay ministro, y usted lo sabe, al menos dos casos abiertos en Colombia (hombre y mujer) sobre los efectos fatales por aspersiones de glifosato.

Pero hay algo peor, que extracto de sus propias palabras: “un cáncer linfático que puede desarrollarse 15 o 20 años después de la exposición”. ¿Se imagina qué pasaría si esa tesis, suya, la del médico que es, llegue a confirmarse con vidas humanas de por medio?

Porque usted seguirá siendo médico por el resto de sus días. Lo demás, ministerio y otras cosas, pronto será nada más que pasado.

Sobrero: No a la reforma tributaria.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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