Foto de una ilusión

Foto de una ilusión

Noviembre 04, 2018 - 11:40 p.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

Están (vaya paradoja), de izquierda a derecha Paloma Valencia, Álvaro Uribe, Temístocles Ortega, Carlos Guevara, ‘Carlos Antonio Lozada’, Rodrigo Lara, ‘Pablo Catatumbo’, Roy Barreras, Alexánder López, Iván Cepeda y Angélica Lozano, entre otros.

Y quizás en otro momento (la reunión duró siete horas el martes pasado), además de ellos, Gustavo Petro Y Luis Fernando Velasco. Y desde un plano más cerrado, María Victoria Cabal y ‘Victoria Sandino’.

En esa foto, histórica, tomada ese día en una oficina del Congreso, alguno de ellos habla, otros atienden y no falta el que cavila. Son, en esencia, los partidos políticos hechos carne en cada uno de ellos. Deben faltar voceros o representantes de otras corrientes y colectividades, pero se podría decir que están todos los que son y son todos los que están. Hablan sobre los alcances de la Justicia Especial para la Paz.

No es que lo vea y no lo crea, o que no lo creyera posible. Solo que esta imagen que ahora amplío en la pantalla del computador me saca esa satisfacción que, como dice alguna publicidad por ahí, solo dan las cosas buenas, esas que se saben hacer esperar.

Les voy a contar por qué. Pocos días antes del plebiscito por la Paz, algunos de mis amigos y compañeros de brega periodística, literaria y andariega en España comenzaron a llamarme para preguntar si aquello con lo que yo decía soñar estaba más cerca. Les dije que sí, presumiendo que el Sí iba a ganar. Una vez ganó el No, me lo volvieron a preguntar y debieron sorprenderse que les contestara que ahora con mayor razón.

¿Qué era ese aquello? Que en Colombia, quienes conforman el espectro que va desde la derecha (si quieren llámenla extrema) hasta la izquierda (si quieren llámenla extrema) se iban un día a poder sentar juntos.

Porque solía yo envidiarles a ellos, a mis amigos españoles, una foto de ellos. Esa del 23 de febrero de 1981, cuando Santiago Carrillo, el redomado comunista, y el general Gutiérrez Mellado, franquista hasta los tuétanos, se plantaron a pecho abierto y como un solo hombre frente a los tiros al aire con que los criminales golpistas encabezados por Tejero pretendían arrodillar a un parlamento y a una sociedad.

¿Cómo es que dos hombres, ancianos ya, se ponían del mismo lado, luego de haber combatido, literal, a muerte en orillas tan opuestas? Porque habían entendido que el único camino era la convivencia y, con ella, el ejercicio del debate, nada diferente que la auténtica defensa de democracia. Y porque es en ese terreno, el de la discusión, donde mejor le va al pluralismo. No en el unanimismo, esa peste de la que los dioses nos libren.

Esperan sí, encendidos debates (ojalá uno muy duro sobre el proyecto de ley de financiamiento que se nos puede venir encima) en los que deben primar argumentos antes que descalificaciones personales y denuestos. Pero mientras avanzamos en esa larga marcha para llegar a la civilización, instantes como este click, el de la foto de la ilusión, no deberían pasar de largo.

***

Sobrero: códigos a seguir por un hincha (no barra brava) de equipo visitante a Palmaseca, y a cualquier otro estadio en Colombia:

1- Asista con una camiseta que no lo delate.

2- En caso de que su equipo vaya ganando, evite que las señales de regocijo con los suyos despierten sospechas (puede ser un beso, una palmada en el hombro; ojo, nada de abrazos).

3- Tráguese el grito de gol (y peor si son dos). Aunque inténtelo, con cuidado, en un baño.

4- A la salida, ya ganador, sepa disimular su felicidad y finja tristeza. O hágase el tonto.

De resto, todo normal.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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