Fajardo

Marzo 27, 2022 - 11:40 p. m. 2022-03-27 Por: Víctor Diusabá Rojas

Sergio Fajardo ha dejado ver que tiene vivas las esperanzas de ganar las elecciones. Pero, ¿tiene reales posibilidades de dar vuelta a ese mano a mano Gustavo Petro versus Federico Gutiérrez que, anticipadamente, marcan los márgenes de las consultas, las encuestas, las redes sociales y la mirada, bastante parcial, de algunos medios de comunicación?
Digamos que, al menos, tiene de dónde tirar para seguir creciendo. Solo que para hacerlo debe recuperar el tiempo perdido, acertar en cada salida de las que le quedan y sacar provecho de las evidentes debilidades de sus adversarios.

Todo eso pasa por un sustancial cambio en la estrategia para conectar esos factores. Con una gigantesca espada encima, la del conteo regresivo al 29 de mayo. Para ello, uno supondría que él y los suyos ya aceptaron haber cometido muchos desaciertos en el camino de la consulta.

A la velocidad que van las cosas, eso es viejísimo pasado. Ahora las miradas están puestas adelante en un solo objetivo, el de pasar a la segunda vuelta. A eso debería llamar el presente del Centro, si de verdad quiere ganar.

Y también están obligados a dar un timonazo en la forma de comunicar. Con Fajardo a la cabeza, como primero en la fila. Él debería bajarse de un pedestal imaginario que levantó como académico. Ya está bien, por ejemplo, recordar a cada rato que es matemático. ¿Hay acaso algún mérito particular en eso, en comparación a las demás profesiones y a todos los oficios?

El lenguaje pesa mucho. Ahí está a la mano el podcast de despedida y autocrítica de Alejandro Gaviria sobre su breve paso como aspirante presidencial. Escúchenlo para saber cómo reconoce la incapacidad que tuvo para llegar a la mayoría de colombianos.

Tampoco se trata de poner a hervir la plaza pública a punta de soflamas ‘veintejulieras’. Porque, ¿qué quieren millones de colombianos que se niegan a sacar título de dogmáticos o de cazadores de quienes no piensan como ellos? Quieren escuchar realidades. No más cuentos chinos de quienes pregonan que saldremos de tanta miseria en cuatro años, sin saber cómo ni con qué recursos. Y tampoco, el miedo como argumento, para concluir que hay que seguir por donde ha venido este país durante tantos y tantos años: mal y empeorando.

Quizá, y solo para comenzar, a lo que la sensatez llama es a un periodo de transición en que Colombia le apueste a la vida y al respeto por los demás. Esa piedra puesta entre todos para edificar una nueva sociedad levantada sobre otro tipo de contrato social.

Y claro que hay muchas cosas para hacer. Es ahí donde Fajardo puede mostrar su mejor cara. Al final, no solo la suya sino la de un programa de gobierno que cuenta con un gran equipo para sacarlo adelante, contrario al caudillismo.

Mejor dicho, si algo tiene para mostrar Fajardo es que está mejor rodeado que Petro y Gutiérrez. No lo dicen las hojas de vida, lo dicen los hechos. En resumen, gente para hacer un buen gobierno y una suma de capacidades con objetivos francos y claros.

La historia reciente de los Estados Unidos cuenta que Ronald Reagan -para nada, santo de mi devoción-, ese actor del montón, hizo una de las mejores recientes administraciones de esa potencia. Así lo reconocen republicanos y demócratas. ¿Gracias solo a él? No, gracias sobre todo a quienes le acompañaron en el gobierno.

Pues ahora, cuando todo parece reducido a elegir entre el populismo y el miedo; o entre la feria de las vanidades y el regreso al pasado, que es el mismo terrible presente; o a deshojar la margarita que salta entre revanchismo y odio, podría venir alguien que cambie la historia de esta carrera.

¿Puede ser Fajardo? Depende del propio Fajardo y de esa vuelta de tuerca que esté dispuesto a darse a sí mismo. Ahí entonces tendría cómo alcanzar una final en la que, estén seguros, no sería simple convidado de piedra.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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