Buenas noticias

Buenas noticias

Diciembre 17, 2018 - 11:45 p.m. Por: Vanessa De La Torre Sanclemente

Un paro estudiantil de 66 días. Una negociación de mes y medio. Diez movilizaciones lideradas por jóvenes en dos meses. Una deuda de 25 años con la educación pública y un acuerdo para inyectar más de cinco billones de pesos a las universidades estatales colombianas.

Es, sin duda, la mejor noticia de este convulsionado final de 2018. Una historia esperanzadora, ejemplarizante. Un grupo de muchachos valientes y con esas determinaciones que impactan positivamente las naciones, se unieron -a pesar de sus diferencias- en torno a una sola voz. Una sola petición. El resultado: un acuerdo inédito que -si es implementado tal y como fue acordado- podría cambiar el rumbo de nuestra nación.

La educación es, finalmente, lo único que nos hace iguales. Lo único que le permite a un niño de Guapi acceder a las mismas oportunidades que las de aquel que estudia en un colegio estrato seis de Cali.

La educación es lo único que nos iguala como individuos en una sociedad profundamente desigual. Por eso, por el esfuerzo de estos jóvenes, por haberse unido como lo hicieron y por lo conseguido, son la mejor noticia de este final de año.

Pero no la única: han nacido por lo menos 150 bebés en los espacios transitorios de los excombatientes Farc. Hasta Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, está esperando hijo.

Once millones de personas votaron ‘no más’ a la corrupción y Catherine Ibargüen se ganó el premio a la mejor de las mejores. Hubo -también- muy buenas noticias en el 2018.

El que llega al 2019 es un país complejo, con una cúpula militar enfrentando desafíos del tamaño de ‘Guacho’, ‘Otoniel’, el Clan de Golfo, la cocaína en niveles alarmantes, la guerra o el postconflicto; un Eln que se sienta en la mesa o nos inunda de terror; un fiscal ad hoc sobre que el recae la confianza del mayor escándalo de corrupción de los tiempos recientes: Odebrecht; y las elecciones regionales en donde todos, al mejor estilo del ajedrez, acomodan desde ya sus fichas.

Los jóvenes le dieron una lección enorme a los políticos, al establecimiento, a toda Colombia. Lo clave: se unieron. Eso demuestra que este país de gente grandiosa cuando se une, triunfa. Ojalá tantos lo hayan aprendido.

Les deseo una feliz Navidad, una feria sin pólvora, con mucha salsa y varios brindis de amor en familia.

Cierro con un reconocimiento especial a Isabel Rentería, la fundadora del Jardín infantil Pulgarcito que guardó con esmero durante 30 años una plata para invertir cuando tocara, de la Asociación de Preescolar del Valle. La semana pasada la donó a unos niños en Nariño que necesitaban una barca para ir a estudiar. La noticia la vio en Caracol TV y de inmediato lideró la donación. Medio centenar de niños hoy pueden ir al colegio en barca. Gracias. Para eso son las donaciones y el periodismo.

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