Columnista

Václav Havel y el pecado de la neutralidad

Venezuela ha entrado en una fase en la que el régimen ya no gobierna para corregir, negociar o estabilizar, sino para ganar tiempo y atrincherarse

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Álvaro Benedetti
Álvaro Benedetti | Foto: El País

15 de dic de 2025, 01:25 a. m.

Actualizado el 15 de dic de 2025, 01:25 a. m.

El drama venezolano obliga, una y otra vez, a volver sobre Václav Havel. Dramaturgo y disidente, preso político durante años y más tarde presidente de la República Checa, conoció la represión desde la marginalidad y debió luego asumir decisiones desde el poder. Esa trayectoria le permitió comprender como pocos el límite de la inacción y sostener que la política exterior no puede reducirse al cálculo estratégico sin hacerse cargo de sus consecuencias morales y cívicas.

En los años 90, frente a la parálisis europea ante Bosnia y Kosovo, Havel sostuvo que la soberanía no podía convertirse en un escudo retórico ante la destrucción de una sociedad. Esa convicción la había formulado ya en febrero de 1990, en una sesión conjunta del Congreso de los Estados Unidos, cuando, como jefe de Estado, advirtió que la violencia organizada hacía de la neutralidad no una forma de prudencia, sino de abdicación, y que la acción internacional podía constituir un mal menor ante el vaciamiento del orden civil.

Este enfoque no responde a un impulso belicista, sino a una constatación del presente. Venezuela ha entrado en una fase en la que el régimen ya no gobierna para corregir, negociar o estabilizar, sino para ganar tiempo y atrincherarse, convencido de que resguardarse es su mejor alternativa. La persecución selectiva, la economía de subsistencia y la migración forzada han dejado de ser síntomas de crisis para convertirse en mecanismos deliberados de control político.

El resultado es conocido, empobrecimiento estructural y un éxodo de escala histórica, pero lo decisivo es aquello que ese proceso va clausurando. No se discute una idea abstracta de democracia, sino la posibilidad concreta de recuperar la libertad como base de una economía funcional y de la dignidad material.

Como ha señalado María Corina Machado, tras un desplazamiento de ribetes casi cinematográficos hacia Oslo, la dictadura solo se moverá cuando el costo de seguir se vuelva insostenible, y las sanciones, en particular las dirigidas al circuito petrolero, importan menos por su inmediatez que por su capacidad de erosionar los márgenes que hoy le permiten resistir.

La reciente incautación de un buque petrolero vinculado a esquemas de evasión muestra que algo empieza a activarse, aunque todavía de forma fragmentaria. La presencia militar estadounidense en el Caribe ha funcionado hasta ahora más como factor de disuasión que como decisión política. Basta para alterar los cálculos del chavismo y estrechar sus linderos, pero no para precipitar un quiebre, especialmente en ausencia de respaldos regionales claros.

Resulta especialmente decepcionante la actuación del gobierno colombiano, cuya retórica de negociación, combinada con un actuar complaciente, contribuye a congelar cualquier escenario de cambio. Al mismo tiempo, el énfasis en las operaciones contra narcolanchas, incluso cuando deriva en ejecuciones extrajudiciales que exigen una condena inequívoca, desplaza el debate central.

Havel nunca confundió los planos. Obligó a Europa a mirarse al espejo y a preguntarse qué ocurre cuando la violación sistemática de la libertad y la vida se vuelve rutina y, aun así, se elige no actuar. Con el Comité Nobel a la cabeza, Venezuela plantea hoy ese mismo dilema al hemisferio, sin atenuantes, en un momento en que seguir esperando ya no es cordura, sino resignación.

Claridades: Además de los venezolanos, como los ucranianos y tantos pueblos sometidos a regímenes brutales sin límites ni controles, me pregunto —con reservas y quizá con ingenuidad— qué instancia, por encima de nosotros, podrá algún día desmontar la ignominia que los sostiene. Sin respuesta, por ahora, me queda claro que no solo aflora la cara más oscura de la humanidad, sino que se quiebra la arquitectura internacional que creímos suficiente.

Consultor internacional, estructurador de proyectos y líder de la firma BAC Consulting. Analista político, profesor universitario.

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