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Sin datos no hay debate de VerDat
¿Qué serían nuestras sociedades sin diálogo democrático, sin transparencia, sin intercambio de ideas basado en evidencia?
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11 de oct de 2026, 12:19 a. m.
Actualizado el 11 de oct de 2026, 12:19 a. m.
Esta semana estuve en la Ciudad de Guatemala, en la decimocuarta edición de AbreLatam/ConDatos, el encuentro que cada año reúne en un país distinto a la comunidad latinoamericana de datos abiertos, transparencia, anticorrupción y tecnología cívica. Fui a presentar VerDat 2.0, y es imposible hacerlo sin recordar la primera versión, que presenté hace cuatro años en un mundo del que queda poco.
Mi primer AbreLatam/ConDatos fue el de 2022, en República Dominicana, una edición que muchos consideran legendaria por su producción y su asistencia. Se entiende por qué Usaid todavía existía. El presidente Luis Abinader llevaba dos años gobernando con un mandato anticorrupción y había puesto al frente de la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental a Milagros Ortiz Bosch, una viga de su partido. El propio presidente se dio cita y pronunció un discurso.
Llegué con la primera versión de VerDat (https://verdat.com), que hoy parece hecha en la prehistoria. El proyecto nació de una experiencia amarga. Como vicecónsul en Nueva York me tocó ser la cara de la respuesta del gobierno dominicano ante un alud de desinformación sobre las muertes de turistas en el país. Viví en carne propia su impacto, y al salir del gobierno fundé VerDat para promover el debate informado con fuentes veraces. Empezamos por el presupuesto. Digo prehistoria porque la inteligencia artificial todavía no estaba al alcance de cualquiera: cada mes le pagaba a un científico de datos para procesar las cifras antes de que alguien pudiera visualizarlas.
Cuatro años después, Usaid ya no existe y la inteligencia artificial resuelve buena parte de lo que antes dependía de ese especialista. VerDat 2.0 es posible porque fue uno de los 18 proyectos que la Organización de Estados Iberoamericanos seleccionó entre más de 1700 propuestas en sus fondos concursables, en la línea que busca fortalecer la convivencia democrática y la cohesión social mediante la transformación digital. A eso se sumó mi experiencia como consultor de la OEA en la implementación del Programa Interamericano de Datos Abiertos (PIDA) en República Dominicana, Honduras y Costa Rica. El resultado es una plataforma que reúne los conjuntos de datos PIDA de 17 países y los pone al alcance de investigadores, académicos, opinadores, creadores de contenido y salas de redacción que no tienen el tiempo ni las herramientas para extraer y analizar millones de filas. Tiene una sección de debates, porque el dato sin conversación sirve de poco.
De Guatemala me traje una pregunta. ¿Qué serían nuestras sociedades sin diálogo democrático, sin transparencia, sin intercambio de ideas basado en evidencia? Dictaduras, nada más. Y las dictaduras deberían pertenecer a una época superada de nuestra región. La inteligencia artificial y la infraestructura pública digital abren una oportunidad para fortalecer los datos abiertos, con una condición: que se publiquen pensando en quién los va a usar. El dato que genera valor para la ciudadanía fortalece la legitimidad del Estado y el contrato social entre gobernantes y gobernados. El que se publica por cumplir no le sirve a nadie.
La próxima semana compartiré el reportaje especial de lo vivido en Guatemala, así que atentos. Ojalá conversaciones como las de AbreLatam/ConDatos se sigan fortaleciendo a medida que entramos en esta revolución digital. Hace cuatro años, visualizar un presupuesto exigía un especialista. Hoy la herramienta está al alcance de cualquiera. Lo que falta es usarla.

Propietario y gerente general de El País de Cali. Es empresario en el sector de la tecnología de datos abiertos, además de asesor en políticas de gobierno abierto y transparencia de entidades como la Organización de Estados Americanos, OEA, el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y la Organización de Estados Iberoamericanos, OEI.
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