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Se necesita un Pacto Fiscal

Para este año se estima que el primero estará por encima del 6 % del PIB (más de $120 billones), y la deuda pública superará el 60 % del PIB.

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Mauricio Cabrera Galvis
Mauricio Cabrera Galvis | Foto: El País

31 de may de 2026, 12:48 a. m.

Actualizado el 31 de may de 2026, 12:48 a. m.

El talón de Aquiles, la gran debilidad de los programas de gobierno de cualquiera de los candidatos presidenciales que pasen a segunda vuelta, es su casi total silencio ante el problema más grande que les va a tocar enfrentar que es el enorme déficit fiscal. Cepeda ha propuesto un camino posible que es el Pacto Fiscal, pero todavía no hay detalles de cómo se haría. Las propuestas de los otros candidatos son más gaseosas o irreales.

Son ya muy conocidas las cifras del déficit fiscal y la deuda pública: para este año se estima que el primero estará por encima del 6 % del PIB (más de $120 billones), y la deuda pública superará el 60 % del PIB.

La regla simple de la sostenibilidad de la deuda es que la tasa de interés real que se pague por los préstamos no debe ser mayor que la tasa de crecimiento de la economía, lo cual depende de la confianza que tengan los prestamistas en la responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas.

Ese es precisamente el problema de Colombia: que el déficit fiscal ha crecido y no hay expectativas claras de que se vaya a reducir, lo cual en el corto plazo ha elevado las tasas de interés hasta los altos niveles del 14 % anual o más que se está pagando por los TES. El problema se puede agravar si esta situación se prolonga pues puede llevar a que ningún prestamista quiera prestar plata a Colombia a ninguna tasa de interés.

La falta de recursos públicos es la amenaza más grande que va a enfrentar cualquier gobierno, y es tan grave que puede impedir realizar todos las propuestas de campaña de los candidatos: ¿de dónde va salir la plata para pagarlos?

El gobierno Petro tuvo la posibilidad de usar recursos de crédito para sus programas sociales, pero la realidad es que esa ventana se está cerrando y cada vez va a ser más difícil y más costoso conseguir quien nos preste.

La realidad es que las propuestas de los dos candidatos implican un aumento del déficit fiscal, bien para ampliar los programas sociales de protección y ayuda a la población más pobre o bien para reducir los impuestos. En las circunstancias actuales ninguna de las dos alternativas es posible. Más aún, cualquier candidato que hoy prometa que no va a subir los impuestos, o está mintiendo para ganar votos o no entiende la situación fiscal.

La única salida posible ante tamaño problema es la pirinola mockusiana del ‘Todos Ponen’: un esfuerzo colectivo de todos los actores económicos donde cada quien (incluyendo al gobierno) esté dispuesto a ceder un poco de sus intereses particulares en aras de lograr ese interés colectivo que es la sostenibilidad del Estado de Derecho.

Esa es la relevancia de un Pacto Fiscal como el propuesto por Cepeda en recientes declaraciones, y que debe ser uno de los temas prioritarios del Acuerdo Nacional: “un pacto fiscal, cuyos alcances y condiciones podrían ser dialogados y convenidos entre los gremios y grandes empresarios, la junta directiva del Banco, y el nuevo gobierno”.

Para que sea posible se debe dejar de lado la receta neoliberal de solo recortar el gasto y achicar el Estado, pero también tomar distancia de la forma como este gobierno ha manejado las finanzas públicas al final de su período.

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