Columnistas
Se abre un buen futuro
La política, que con la democracia inventaron Pericles y los griegos, es confusa, difusa y abstrusa y usa por supuesto todas las trampas que el ser humano puede inventar en su propio beneficio.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias


29 de sept de 2023, 03:49 a. m.
Actualizado el 29 de sept de 2023, 03:49 a. m.
Sí, es una buena noticia la que registran los medios: se unen las fuerzas vivas de Alejandro Eder y de Diana Rojas en una identificación de luchas coincidentes por la Alcaldía de Cali. Ha sido largo y negativo el período que concluye este año. El pueblo de la ciudad lo sabe y lo ha sentido cuando las calles se hunden en sus propios agujeros profundos y cuando se atraca y se mata sin control en cualquier esquina de la urbe. Ah, y cuando los servicios suben de tarifas sin control alguno y aumenta la invasión de las calles con pobres gentes que no tienen más que vender -o revender quizás- que unas mercancías llegadas de contrabando para el gran beneficio de unos pocos.
Uno siente el malestar que se respira en esta ciudad invadida por el vicio, el crimen y el abandono; pero sobre todo por la corrupción, que es como el muérdago acabando los árboles y sustrayendo recursos que se evaporaron con adjudicaciones directas y sin control. Eso ocurre a diario y no pasa nada. Nos ha tocado vivirlo, al par que aquellos meses de pandemia con vándalos muy criminales que fueron auspiciados -lo vimos y lo vivimos- por el alcalde que termina.
Todo esto ha sido un horror que no podría repetirse bajo las artes prestidigitadoras y la magia del enriquecimiento ilícito.
Diana Rojas no solamente ostenta una belleza que alegra al que la mire, sino que porta una personalidad inteligente, altiva, derecha, indoblegable e insobornable. Es una luchadora que ha aprendido la reciedumbre de la lucha contra los malos -atentos ellos y en movimiento- y sabe de las coincidencias que la unen e identifican con Alejandro Eder, un caleño de raíces hondas y nobles, una de las cuales lo unen con la memoria y la sangre de Joaquín de Cayzedo y Cuero. Es noble de temperamento y virtud, formado en el estudio y en la acción. Nada puede llevarlo a la ambición del poder y la política, sino su deseo de servicio a aquella comunidad que sintió su nacimiento con el grito de esperanza del niño que llegaba a renovar la vida y a imponer los cambios positivos que los nuevos tiempos exigen.
Buena pareja de luchadores Eder y Diana. Sus solo nombres arrastran a la gente buena, que son casi todos. De manera que, como en el viejo poema de Jorge Zalamea, ‘El sueño de las escalinatas’, crece la audiencia.
La política, que con la democracia inventaron Pericles y los griegos, es confusa, difusa y abstrusa y usa por supuesto todas las trampas que el ser humano puede inventar en su propio beneficio. Desde ese punto de vista existe tanta gente que la abomina y piensa mal de ella con alguna razón. Pero no hay otra forma de poder manejar el destino de los pueblos que con ella. Y hay que advertir que finalmente triunfan los buenos, en una democracia pura e inteligente. Eso es precisamente lo que esperamos que ocurra el próximo 29 de octubre.
La campaña ha sido intensa y dura, aunque es preciso recalcar que se ha adelantado por canales de respeto y sin odio. Se podría agregar que en momentos en los que el presidente Petro ha buscado afanosamente y por todos los medios traer a escena un odio de clases y despertar ferocidad en la clase popular buena, para que trate de enfrentar por todos los medios a las clases productivas y media, aquí en este certamen electoral se ha guardado un respeto recíproco entre los diferentes estratos, como siempre ha existido. Porque esa es Cali.
De modo que a votar todos por la capacidad y la honradez de Alejandro Eder. Y se podría repetir, en el caso de este y de Diana, aquella conocida frase y gesto de Roberto Gómez Bolaños, el Chapulín Colorado, espíritu imborrable de nuestro recuerdo: “Síganme los buenos.”

ha desempeñado puestos públicos como juez del Circuito, Conjuez del Tribunal de Cali, Secretario de Gobierno de Cali y alcalde encargado, embajador de Colombia en Polonia y en la ONU. Ha sido delegado a varias conferencias internacionales como la OIT en Ginebra
6024455000





