Tiempos turbulentos

Marzo 25, 2022 - 11:35 p. m. 2022-03-25 Por: Ricardo Villaveces

A pesar de todos nuestros problemas uno de los activos que ha tenido Colombia desde hace muchos años es la solidez de su sistema electoral. Desde la famosa elección de Pastrana en 1970, nunca se han cuestionado los resultados de los comicios. Es entonces muy preocupante lo que está ocurriendo. No tiene sentido pensar que se trate de un fraude orquestado desde el Estado. Si así fuera, qué sentido tendría que los beneficiados sean los grupos de oposición y en particular Petro con todos sus absurdos planteamientos.

Parece más el resultado de la incompetencia de un Registrador que se ha caracterizado por sus acciones politiqueras y poco claras, haciendo contratos millonarios con resultados muy pobres desde el punto de vista técnico, como sucedió con los errores de diseño de los formularios E-14, y con la falta de capacitación de los jurados y de los funcionarios contratados para transmitir la información, que dejan más la sensación es de un clientelismo chambón. Muy pobre también el papel del Presidente, pidiendo reconteos cuando sus asesores jurídicos le deberían haber advertido que eso era imposible. En fin, un gran reto el que tiene la Registraduría para recuperar su credibilidad antes de las elecciones de mayo.

Abrumados por las noticias locales no podemos dejar a un lado los complejos momentos que vive la humanidad por estos días. Ya no es el Covid, que sigue vivo, sino Putin que cada día juega con más candela aumentando el riesgo de que su invasión de Ucrania se convierta en una conflagración de mayores dimensiones. La heroica resistencia de los ucranianos, que han evitado el colapso de su país frente a la ofensiva de Moscú, tiene frustrado al ejército ruso que, seguramente, creyó que la caída de Ucrania iba a ser cosa de pocos días. No ha sido así y un mes después del inicio de las hostilidades el balance no es el mejor para Rusia. Esto, sin embargo, aumenta el problema pues Putin ya está empezando a usar armas como los misiles hipersónicos y considerando el posible empleo de armas químicas y bombas nucleares de alcance reducido. Si esto se diera se aumentan significativamente las posibilidades de un escalamiento del conflicto.

Es evidente que los países de la Otan no se quieren involucrar militarmente en este escenario, pero los riesgos se han venido incrementando y se han visto obligados a reforzar la presencia militar en países como Bulgaria, Hungría, Rumania y Eslovenia. Se han movilizado ya cerca de 140.000 soldados a los países limítrofes de los cuales cerca de 100.000 son norteamericanos. Muy difícil entonces no hacer paralelos de lo que está ocurriendo con lo que sucedió en 1938 con la invasión de Alemania a Checoeslovaquia, evento que rebosó la copa y desembocó en la Segunda Guerra Mundial.

Ojalá la sensatez prime, pero no podemos desconocer que los riesgos se están incrementando de manera muy preocupante cuando la amenaza nuclear vuelve a aparecer, a pesar de los esfuerzos del mundo por contenerla después de lo que se vivió en Hiroshima y Nagasaki en 1945.

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