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Reconciliación
Para los Estados Unidos el rol de Colombia en la lucha contra el narcotráfico es prioridad aunque el principio de responsabilidad compartida, que contra viento y marea nuestro país logró apuntalar, exhala en su lecho de muerte.
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12 de sept de 2026, 11:28 p. m.
Actualizado el 12 de sept de 2026, 11:28 p. m.
La relación entre naciones se parece a la relación de pareja con excepción del amor y la intimidad. La confianza, el respeto y el entendimiento de los intereses legítimos del otro marcan, entre otros, la extensión y condiciones del encuentro entre Estados, como dos figuras geométricas o conjuntos que se intersecan en un punto y que dependiendo de la calidad de la relación es mayor o menor en volumen, calidad y en perdurabilidad en el tiempo.
Estados Unidos y Colombia, con sus altibajos, como ocurre en las relaciones humanas, han tenido por más de doscientos años una relación especial, asimétricamente buena y cercana. Los últimos cuatro años, sin embargo transitaron el fango de las amenazas y recriminaciones, conduciendo a ambas naciones a un retroceso en materia política, comercial y de cooperación, necesitando de una pronta y alta dosis de medicamentos para su expedita recuperación.
El encuentro entre el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, y el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, simboliza la reconciliación de una relación lastimada. Un pequeño paso, a juzgar por lo acordado -pues no hubo nada realmente nuevo- pero gigante en el restablecimiento de la confianza y el respeto, requisitos cardinales. Con un significado especial, que fuese en Colombia y a sólo un mes de iniciado el Gobierno.
Los temas tratados no resultan particularmente novedosos con excepción de los minerales estratégicos: seguridad y narcotráfico, comercio y cooperación. Los mismos de siempre y que cada uno aborda desde sus intereses. Para los Estados Unidos el rol de Colombia en la lucha contra el narcotráfico es prioridad aunque el principio de responsabilidad compartida, que contra viento y marea nuestro país logró apuntalar, exhala en su lecho de muerte.
Para Colombia han sido y son dos los temas prioritarios, la seguridad y el comercio. El primero transita inexorablemente por la lucha contra el narcotráfico pues sin éste hace décadas las organizaciones criminales -llámense guerrilla, paras, disidencias, narcotraficantes- habrían desaparecido. El interés de Colombia en esta lucha agotadora es uno: recursos, equipos, inteligencia y asistencia militar. Sin estos el país cae de rodillas ante la mafia.
Ha ganado terreno en la agenda, lo económico. Los Estados Unidos son nuestro principal socio comercial, aunque no lo somos para ellos; ocupamos el puesto 27 de sus importaciones y el 33 de sus exportaciones. Estando tan cerca, la lógica establece que el potencial es inmenso. El problema son nuestros costos y la baja productividad de algunos bienes. Por eso, los aranceles, sumados a la súbita revaluación del peso, saca a varias empresas del cuadrilátero norteamericano.
Pero, más allá de la puja de intereses, lo cierto es que para Colombia la relación con los Estados Unidos es de vida o muerte. Sin su apoyo militar no tenemos cómo confrontar a los grupos criminales; por fin el país toma conciencia de la importancia estratégica de los drones para eliminar a quienes tienen tomadas vastas zonas. Similar con los aranceles de sometimiento y castigo; si no se revisan, perderemos competitividad.
Fue muy importante para Colombia la visita del Secretario Marco Rubio. Sus mensajes de compromiso y cercanía, y empatía personal con De la Espriella, son una buena noticia. Pero, la travesía de la recomposición de relaciones tomará tiempo y resultados, igual recuperar el consenso bipartidista en torno a Colombia en el Congreso estadounidense. Refresca ser testigos de la reconciliación de una relación pisoteada en la que debe imperar el respeto.

Abogado y doctor en política de la Universidad de Oxford. Se desempeñó como Ministro de Educación, Embajador en La Haya, Alto Consejero Presidencial para la Seguridad Ciudadana, y Director de El País de Cali. Fue presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas. Actualmente es rector de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano.
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